¿Qué hay detrás del parón indefinido de Love of Lesbian?

La banda seguirá de gira hasta, al menos, septiembre y después se apartará sin fecha de regreso, en un "hasta pronto"

Love of Lesbian - Cultura
Una fotografía de archivo del grupo.
EFE

Love of Lesbian ha decidido frenar. No con un portazo, ni con un comunicado frío, sino con una imagen que parece escrita con la misma tinta que sus letras: detener el viaje para “mirar las estrellas desde el arcén”. La banda barcelonesa, que lleva 25 años prácticamente sin bajarse del escenario, ha anunciado una pausa indefinida que ha pillado a muchos seguidores a contrapié. No es una despedida. Ellos mismos lo recalcan: “No es un adiós, sino un ‘hasta pronto’ de largo aliento”. Pero el matiz, en este caso, no suaviza el impacto. Lo que se anuncia es una detención sin fecha de vuelta.

La decisión llega después de un cuarto de siglo encadenando discos, giras y festivales, y se explica en el mismo tono con el que Love of Lesbian ha construido su identidad: emoción contenida, simbolismo y una honestidad que no busca dramatizar, pero tampoco disfrazar el cansancio. Dicen que necesitan que el silencio sea “tan honesto como el ruido”. Esa frase, por sí sola, suena a diagnóstico.

Un “hasta pronto” que no fija calendario

El comunicado de Love of Lesbian deja dos certezas y una incógnita. La primera: necesitan parar. La segunda: antes de hacerlo, cumplirán con lo firmado. La gira prevista continuará hasta, al menos, septiembre, con conciertos en distintas ciudades de España y también paradas en Europa y Sudamérica. El grupo habla de esa etapa como “una última travesía” y como un brindis colectivo por todo lo vivido. Quieren cerrar —por ahora— arriba, en el escenario y con su público delante.

La incógnita, por supuesto, es el regreso. Los músicos admiten que se retiran de los focos sin una fecha marcada para volver. No saben cuándo sonará el primer acorde de la siguiente etapa, aunque dicen tener claro que estos 25 años han merecido la pena. También invitan a su audiencia a convertir los conciertos pendientes en momentos memorables, como si cada cita de aquí a septiembre fuese, en cierto modo, un capítulo especial.

Qué hay detrás del parón: desgaste, foco y necesidad de aire

Cuando una banda como Love of Lesbian decide pausar “sin fecha”, el subtexto suele ser múltiple. El comunicado no habla de conflictos internos ni de ruptura creativa; lo que sugiere es algo más reconocible y, quizá, más universal: el desgaste de sostener durante décadas una carrera en primera línea. Mantenerse en el centro del indie —y después en un territorio ya claramente masivo— implica una maquinaria constante: promoción, ensayos, producción, viajes, conciertos, entrevistas, compromisos.

El grupo lo resume con una fórmula elegante: “bajar el telón por un tiempo”. No suena a final, pero sí a necesidad de respirar. Y esa necesidad no solo es física. También es mental y creativa. La pausa llega como una forma de proteger algo que a menudo se erosiona cuando todo va demasiado rápido: la motivación real. Parar para que el silencio sea honesto equivale a reconocer que seguir por inercia sería, en el fondo, traicionar el propio proyecto.

La historia de Love of Lesbian: de la escena alternativa al fenómeno de festivales

Para entender el peso del anuncio, hay que recordar quién es Love of Lesbian en el mapa musical español. Nacidos en Barcelona en 1997, aparecieron en un momento en el que la escena alternativa ganaba músculo. Sus primeros pasos fueron en inglés, con tres discos publicados en ese idioma: Microscopic Movies (1999), Is It Fiction? (2002) y Ungravity (2003). Aquella etapa les abrió puertas dentro del circuito independiente e incluso les permitió compartir cartel con grupos internacionales, aunque todavía lejos del gran público.

¿Qué hay detrás del parón indefinido de Love of Lesbian?

El giro decisivo llegó en 2005, cuando cambiaron al castellano con Maniobras de escapismo. Ahí empezó otra vida para Love of Lesbian: una voz más cercana al público español e hispanoamericano, y una manera de narrar que mezclaba ironía, referencias culturales y relatos emocionales. Con el tiempo, ese universo se volvió reconocible al primer verso.

Dentro de esa consolidación, 1999 (o cómo generar incendios de nieve con una lupa enfocando a la luna) (2009) se convirtió en una obra de culto del panorama alternativo. Más tarde llegaron La noche eterna / Los días no vividos (2012) y un punto de expansión definitiva con El poeta Halley (2016). Ese álbum marcó su salto a grandes recintos, el estatus de cabezas de cartel en festivales y una presencia cada vez más fuerte en Hispanoamérica, especialmente en México.

Qué puede pasar ahora: el valor de parar antes de romperse

El parón de Love of Lesbian abre un escenario raro en una industria que a menudo premia la continuidad por encima de todo. Parar indefinidamente implica asumir que el impulso creativo no se puede fabricar a golpe de calendario. También implica un riesgo: que el regreso se difumine. Pero, a la vez, es una forma de cuidar la banda como proyecto vivo.

Quizá por eso el mensaje insiste en que no es un adiós. Love of Lesbian no está cerrando una puerta; está dejando el coche en el arcén y mirando el cielo un rato. La diferencia, en términos artísticos, es enorme. Y para un grupo que ha construido su trayectoria con imágenes poéticas, hay coherencia en que el final temporal también se cuente así: con emoción, con simbolismo y con la sensación de que, después de tanto ruido, el silencio también puede ser una forma de música.

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