Realidad virtual

Tracer, la heroína que convirtió a Overwatch en un fenómeno mundial y rompió moldes en los videojuegos

Tracer ayudó a definir Overwatch y se convirtió en un referente femenino y LGBT de una de las mayores franquicias multijugador

Tracer - Cultura
Montaje con el emblemático personaje de Overwatch.
Kiloycuarto

Cuando Blizzard comenzó a construir Overwatch, todavía no tenía del todo claro qué forma debía adoptar aquel nuevo universo surgido de las cenizas del cancelado Project Titan. Había ideas, habilidades y conceptos tecnológicos, pero faltaba algo esencial: una identidad propia. Entonces apareció una joven piloto británica capaz de desplazarse a toda velocidad y retroceder unos segundos en el tiempo.

Se llamaba Lena Oxton, aunque todo el mundo acabaría conociéndola como Tracer. Y su importancia fue mucho más profunda que la de un simple personaje jugable. Tracer fue el primer héroe creado específicamente para Overwatch y ayudó a Blizzard a descubrir qué debía ser realmente el videojuego. A partir de ella surgió una filosofía basada en personajes con nombre, personalidad, historia, silueta reconocible y habilidades completamente ligadas a su identidad.

Cuando Overwatch se estrenó en 2016 y se convirtió en uno de los grandes fenómenos multijugador de su generación, Tracer ocupaba prácticamente todos los escaparates. Era la mujer de las gafas naranjas, las dos pistolas de pulsos y el acelerador cronal sobre el pecho. Pero también representaba algo mucho más importante: una nueva forma de entender cómo podía construirse una heroína dentro de un gran videojuego competitivo.

Tracer nació antes que el propio Overwatch

La historia del personaje está directamente relacionada con Project Titan, el ambicioso MMO que Blizzard desarrolló durante años y terminó cancelando. Algunas de las ideas de aquel proyecto sobrevivieron y terminaron reutilizándose en lo que posteriormente se convertiría en Overwatch.

Entre ellas se encontraba una clase conocida internamente como Jumper, un personaje capaz de moverse rápidamente por el escenario y manipular el tiempo. Todavía no existía Lena Oxton. Era simplemente una función jugable que podía adoptar diferentes formas.

El cambio decisivo llegó cuando Blizzard decidió abandonar el concepto tradicional de clases genéricas y construir personajes individuales. Jumper dejó entonces de ser una plantilla y adquirió un nombre, una personalidad y una historia.

Tracer fue el resultado de aquella transformación y el primer héroe que permitió al equipo comprender el lenguaje creativo de Overwatch.

La diferencia era fundamental. El jugador ya no elegiría simplemente entre un tanque, un personaje rápido o un especialista. Elegiría entre Reinhardt, Mercy, Winston, Widowmaker o Tracer. Cada uno debía sentirse como una persona distinta incluso antes de empezar la partida.

La mujer que se convirtió en el rostro de Overwatch

Tracer - Overwatch
Imagen promocional del personaje.
Blizzard

Blizzard entendió rápidamente que Tracer podía funcionar como representación visual de todo el proyecto. Su presencia comenzó a dominar las ilustraciones promocionales, los materiales publicitarios y las primeras cinemáticas.

La propia compañía llegó a describirla como la poster girl de Overwatch, una especie de mascota humana destinada a resumir la personalidad del juego.

Y resultaba perfecta para hacerlo.

Durante años, buena parte de los grandes shooters habían construido su estética alrededor de soldados masculinos, guerras sombrías, armaduras militares y paletas de colores apagados. Tracer representaba exactamente lo contrario: velocidad, color, humor y optimismo.

Era una mujer joven que sonreía constantemente, bromeaba incluso durante los combates y transmitía entusiasmo por aquello que hacía. Su personalidad ayudaba a comunicar que Overwatch pretendía construir un futuro luminoso y diverso en lugar de otro escenario militar devastado.

Una heroína cuya personalidad estaba dentro de sus mecánicas

Uno de los grandes logros de Tracer fue demostrar que el diseño de personajes podía integrarse completamente con la jugabilidad.

Su historia cuenta que Lena Oxton era una piloto de pruebas británica involucrada en un accidente relacionado con un avión experimental. Como consecuencia, quedó desincronizada del flujo normal del tiempo hasta que Winston desarrolló un acelerador cronal capaz de mantenerla anclada al presente.

Esa historia no permanece escondida únicamente en textos o cinemáticas. Está presente cada segundo que el jugador controla a Tracer.

Su habilidad de Traslación permite desplazarse instantáneamente por el escenario. Regresión la devuelve a una posición anterior y restaura parte de su estado. El dispositivo brillante que lleva sobre el pecho forma parte tanto de su diseño visual como de su biografía.

El resultado es un personaje cuya manera de jugar explica quién es.

Tracer entra rápidamente en combate, dispara, desaparece, reaparece detrás del enemigo y puede retroceder unos segundos para escapar de una situación peligrosa. Es frágil, pero también tremendamente difícil de atrapar.

Su personalidad inquieta, rápida y optimista está integrada directamente en sus movimientos.

Un diseño creado para ser reconocido en segundos

La apariencia de Tracer también fue construida alrededor de esa necesidad de diferenciación.

Las gafas de aviador naranjas, la cazadora de piloto, las pistolas de pulsos, el acelerador cronal y su cabello puntiagudo forman una silueta fácil de identificar incluso entre decenas de personajes.

Durante las primeras fases de diseño llevaba además una bufanda larga que reforzaba visualmente la sensación de velocidad. Finalmente fue eliminada, pero aquella idea permaneció de una manera diferente: la estela azul que deja detrás cuando utiliza sus habilidades funciona prácticamente como una bufanda hecha de energía.

Ese tipo de decisiones ayudó a establecer uno de los grandes principios visuales de Overwatch: cada héroe debía poder reconocerse casi inmediatamente por su silueta, sus movimientos y sus efectos.

Una protagonista femenina diferente

Tracer también rompía con determinados modelos tradicionales de heroína.

No necesitaba ser físicamente imponente. Tampoco llevaba una gran armadura ni tenía la personalidad fría y atormentada que tantas veces había acompañado a los protagonistas de acción.

Su principal característica era el entusiasmo.

Era valiente sin resultar solemne. Poderosa sin necesitar parecer intimidante. Y femenina sin que su identidad tuviera que construirse exclusivamente alrededor de su físico.

Blizzard la utilizó como representación de algunos de los valores centrales de Overwatch, especialmente la esperanza y el optimismo. Incluso después de haber sufrido un accidente que alteró su relación con el tiempo, Tracer continúa afrontando el mundo con energía.

Aquella personalidad resultaba especialmente eficaz para presentar un universo que quería diferenciarse de la oscuridad habitual en otros juegos de disparos.

La polémica que abrió un debate sobre sexualización

Tracer y Emily - Overwatch
El beso de la pareja en la ficción.
Blizzard

Antes incluso del lanzamiento oficial de Overwatch, Tracer ya estaba protagonizando debates culturales.

Durante la fase beta, una pose de victoria generó críticas porque algunos jugadores consideraban que enfatizaba innecesariamente su trasero y no encajaba con la personalidad construida para el personaje.

Blizzard decidió sustituirla.

La decisión desencadenó una discusión enorme sobre censura, sexualización, libertad artística y representación femenina. Jeff Kaplan, entonces director del videojuego, defendió que el estudio quería que los jugadores pudieran sentirse heroicos con sus personajes y explicó que el equipo artístico tampoco estaba completamente satisfecho con aquella pose.

Pero la polémica revelaba algo todavía más interesante: el público ya percibía a Tracer como un personaje con una identidad que debía mantenerse coherente.

No era simplemente un modelo tridimensional atractivo. Los jugadores consideraban que existían decisiones capaces de representar correctamente a Lena Oxton y otras que podían traicionar aquello que habían entendido sobre ella.

Uno de los grandes referentes LGBT del videojuego comercial

Otro momento decisivo llegó pocos meses después del lanzamiento.

En diciembre de 2016, Blizzard publicó el cómic Reflections, donde aparecía Emily, la pareja sentimental de Tracer. Una escena mostraba a ambas besándose y confirmaba que una de las principales caras de Overwatch era lesbiana.

El contexto resulta fundamental para comprender la importancia de aquella decisión.

Tracer no era un personaje secundario escondido en algún rincón de una producción pequeña. Era una de las figuras centrales de uno de los mayores videojuegos del año, presente en publicidad, portadas, cinemáticas y campañas internacionales.

Existían personajes LGBT anteriores dentro del medio, pero era mucho menos frecuente que una compañía del tamaño de Blizzard colocara esa representación en una figura tan comercialmente visible.

Además, su orientación sexual no sustituía a su personalidad ni explicaba completamente quién era. Los jugadores ya la conocían como piloto, viajera temporal, agente de Overwatch y amiga de Winston. Su relación con Emily añadía otra dimensión a una identidad previamente construida.

El símbolo de un fenómeno mundial

Todo aquello adquirió una escala mucho mayor gracias al enorme éxito de Overwatch.

El título se convirtió en uno de los fenómenos multijugador de 2016, recibió importantes premios de la industria y terminó superando los 50 millones de jugadores según cifras comunicadas posteriormente por Activision Blizzard.

Tracer estaba situada en primera línea de ese éxito.

Su imagen apareció en eventos, publicidad, productos derivados y competiciones. También dio el salto a otras propiedades de Blizzard. En 2016 llegó como personaje jugable a Heroes of the Storm antes incluso del lanzamiento oficial de Overwatch, una demostración de la enorme confianza que la compañía había depositado en ella.

Posteriormente protagonizó cómics como Tracer: London Calling y continuó apareciendo en animaciones y producciones relacionadas con el universo de la franquicia.

Tracer y el nacimiento del hero shooter moderno

Overwatch tampoco inventó por completo la idea de combinar disparos con personajes diferenciados, pero su éxito ayudó a consolidar el concepto moderno de hero shooter.

En este modelo, elegir un personaje significa mucho más que seleccionar unas estadísticas.

Cada héroe posee un nombre, una historia, una estética, habilidades exclusivas, relaciones con otros personajes, frases reconocibles y una personalidad perfectamente definida.

Tracer representa prácticamente la forma más pura de esa filosofía.

Su origen resulta incluso simbólico: nació cuando Blizzard transformó una clase genérica llamada Jumper en una mujer llamada Lena Oxton.

El salto de Jumper a Tracer fue también el salto de una clase jugable a un personaje capaz de generar apego emocional.

Cuando Tracer escapó del propio videojuego

El fenómeno también se extendió rápidamente por Internet. Fanarts, cosplay, vídeos, animaciones y memes contribuyeron a convertir a los héroes de Overwatch en figuras reconocibles mucho más allá de las partidas.

Tracer fue una de las grandes protagonistas de aquella expansión cultural.

Incluso frases relacionadas con el personaje terminaron convirtiéndose en memes globales, como ocurrió años después con el fenómeno de “I’m already Tracer”.

Su voz británica, sus movimientos y expresiones como “Cheers, love! The cavalry’s here!” terminaron formando parte del imaginario del juego.

Eso demuestra otra de las claves del éxito de Blizzard: los personajes podían resultar reconocibles incluso para quienes no utilizaban habitualmente a esos héroes.

La heroína que ayudó a definir todo un universo

La importancia histórica de Tracer no puede medirse únicamente por el número de partidas disputadas con ella.

Tracer fue el personaje con el que Blizzard encontró la identidad de Overwatch. Ayudó a establecer su diseño visual, su tono optimista, su filosofía de personajes individualizados y la relación entre mecánicas, historia y personalidad.

También se convirtió en una de las figuras femeninas más visibles de una de las mayores franquicias de su generación y protagonizó debates relacionados con la representación femenina, la sexualización y la presencia LGBT dentro de las grandes superproducciones.

Lara Croft había demostrado dos décadas antes que una mujer podía convertirse en una estrella mundial de los videojuegos. Zelda había evolucionado desde el arquetipo de princesa hasta adquirir cada vez más autonomía. Tracer representó una etapa diferente.

En Overwatch, una mujer joven, alegre, rápida y abiertamente lesbiana podía ser directamente la imagen con la que una gigantesca compañía tecnológica presentaba su nueva franquicia al mundo.

Y esa es probablemente la mejor manera de explicar su legado. Blizzard no creó primero Overwatch y después buscó una heroína capaz de representarlo. En buena medida, descubrió qué debía ser Overwatch cuando creó a Tracer.

TAGS DE ESTA NOTICIA