Entrevista

Valeria Bruni-Tedeschi, sobre Eleonora Duse: “Fue la primera actriz moderna”

Pietro Marcello retrata los últimos años de Eleonora Duse y explora las luchas personales de la actriz en una Europa sacudida por la crisis y el auge de los autoritarismos

Escena de la película 'Eleonora Duse, la divina'. YouTube
Escena de la película 'Eleonora Duse, la divina'. YouTube

La italiana Eleonora Duse revolucionó la interpretación escénica a finales del siglo XIX y principios del XX. Frente al estilo actoral declamatorio y grandilocuente dominante en la época, ella se convirtió en una toda una celebridad tanto en Europa como en Estados Unidos -admirada por Charles Chaplin, George Bernard Shaw y muchos otros artistas e intelectuales coetáneos- proponiendo un método de actuación basado en la naturalidad, la contención y la profundidad psicológica de los personajes. “Su influencia resultó decisiva en la evolución del teatro moderno, y eso tiene un mérito extraordinario considerando que, en su tiempo, el del teatro era un mundo eminentemente masculino en el que las mujeres eran relegadas a roles pasivos”, opina Pietro Marcello, que se acerca a la figura de la actriz en su nuevo largometraje, Eleonora Duse, la divina.

Escena de la película ‘Eleonora Duse, la divina’. YouTube

“Cuanto más supe yo de ella, más fascinado me sentí por su fuerza, su energía y su talento innato”. Según Valeria Bruni-Tedeschi, que es la encargada de meterse en su piel en la nueva película, la diva fue algo parecido a un icono protofeminista. “Fue la primera actriz moderna. Escribió y dirigió las obras que ella misma protagonizaba, algo inaudito en aquellos años, y se atrevía a mostrarse sobre el escenario sin maquillaje y exhibiendo las canas”, recuerda la intérprete francoitaliana. “Pero no seguía ninguna ideología. Y yo me identifico con eso, porque la ideología aprisiona el pensamiento”.

En lugar de centrarse en los numerosos triunfos que Duse acumuló a lo largo de su carrera, la película se centra en las luchas y sinsabores que afrontó en los últimos años de su vida. Cuando la conocemos en pantalla, la actriz tiene poco más de 60 años y vive una vida solitaria, retirada desde hace más de una década y desilusionada con los hombres a los que amó. Con la Primera Guerra Mundial recién terminada y el fascismo en ascenso, y a pesar de la tuberculosis crónica que sufre, se ve obligada a volver a los escenarios para sobreponerse a la ruina económica. “No he querido hacer una biografía”, matiza Marcello. “Me interesaba retratar el alma de Duse en una época de grandes convulsiones históricas para explorar temas que me interesan: por un lado, el papel del artista frente a tragedias como la guerra, la pobreza y el dolor; por otro, las diferentes facetas de la relación entre el arte y el poder”.

Escena de la película ‘Eleonora Duse, la divina’. YouTube

Desde que dio a conocerse con su cuarto largometraje, Bella y perdida (2015), el director italiano se ha distinguido por su extraordinaria habilidad combinando imágenes de belleza exquisita con una forma de rodar basada en la inmediatez cruda propia del documental. La película que ahora estrena en España está estrechamente conectada con la que supuso su espaldarazo internacional, Martin Eden (2019), en cuanto que ambas recrear un fragmento de una vida individual para explorar los orígenes del fascismo en Italia. “Siempre me han fascinado las personas que se rebelan, los insurgentes, y tanto Martin Eden como la Duse encajan a la perfección en ese perfil”, afirma Marcello, cuyo retrato de la mítica intérprete prescinde de la cualidad museológica que aquejan otras películas de temática similar para establecer conexiones con nuestro presente. “Creo que el mundo que ella vivió refleja de forma bastante fiel nuestro presente. Los turbulentos años que siguieron a la Primera Guerra Mundial, durante los que el fascismo resurgió tras curarse sus heridas y las instituciones se desmoronaron por toda Europa, no son tan diferentes de lo que estamos viviendo en la actualidad”. En opinión de Bruni-Tedeschi, “la película habla de artistas amenazados por el cambio de signo de su tiempo y, en la actualidad, el ascenso de la extrema derecha supone un peligro para la cultura, tanto en Italia como en el resto del mundo. Pero el arte es fundamental ya no para nuestra evolución como sociedad, sino para nuestra supervivencia”.

Escena de la película ‘Eleonora Duse, la divina’. YouTube

A modo de preparación para dar vida a Duse, explica, la actriz imaginó que se la encontraba por casualidad, tal vez en un tren, “como su fuera una de esas personas desconocidas con las que a veces entablamos conversación en lugares inesperados, y con las que a menudo descubrimos que tenemos mucho en común. Quería crear un diálogo entre ella y yo, utilizando lo que sé sobre mi trabajo, mi vida, mi dolor y mi relación con mis hijos”. Con ese fin, Bruni-Tedeschi probablemente echó mano de su propia experiencia previa con el cine biográfico, o más bien autobiográfico, desarrollada a través de cuatro largometrajes como directora -Es más fácil para un camello… (2003), Actrices (2007), Un castillo en Italia (2016) y La gran juventud (2022)- claramente inspirados en su propia trayectoria familiar y profesional. “Más que una componer una autobiografía, diría que mi trabajo tras la cámara funciona como una caricatura de mi mismo, o como una parodia de mi diario personal”, comenta. “Por lo demás, no querría que mi vida fuera usada como base de un biopic. En realidad, no tiene ningún interés”.

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