Madrid vuelve a convertirse en un gran escenario repartido por toda la ciudad con la 42ª edición de Veranos de la Villa, el festival organizado por el Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid. A lo largo de julio y agosto, la capital acogerá 72 propuestas que atraviesan la música, la danza, el teatro, el circo, el cine y las artes visuales. Del Patio Central de Condeduque a los espacios abiertos de Matadero Madrid, pasando por distintos distritos, el festival busca llenar las noches de verano con una programación diversa, accesible y pensada para públicos muy distintos.
Una apertura nostálgica y festiva
El festival arrancó oficialmente este martes en Matadero Madrid con una gran fiesta gratuita titulada LOS40 y la canción del verano (de la Villa). Con Fernandisco y Mónica Ordóñez al frente, el evento sirvió como homenaje a esas canciones que han marcado la memoria popular española desde 1985, el mismo año en que nacieron los Veranos de la Villa.
La propuesta apelaba a una nostalgia ligera y colectiva: himnos como “La Macarena”, “Aserejé” o “Danza Kuduro”, canciones reconocibles al primer estribillo y asociadas a esa idea de verano compartido, despreocupado y bailado en grupo.
Al mismo tiempo, Condeduque abre sus puertas a otro tipo de memoria. Del 8 de julio al 30 de agosto, la exposición Yo fui a EGB ocupará la Sala 1 del centro cultural con un recorrido sensorial por los años 70, 80 y 90. Cuadernos Rubio, colonia Chispas, objetos escolares, sonidos, olores y espacios domésticos reconstruyen un imaginario generacional que juega con la infancia, la cultura popular y la memoria cotidiana.
El pulso del Patio Central
El Patio Central de Condeduque vuelve a ser uno de los grandes centros de la programación. La música arranca el 8 de julio con una Gala de Zarzuela interpretada por la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid. Bajo la dirección de Óliver Díaz, el conjunto recuperará páginas populares de títulos como La verbena de la Paloma y La Revoltosa, en uno de los géneros más asociados a la identidad madrileña.
Las noches siguientes mostrarán la amplitud estilística del festival. El 9 de julio, la artista madrileña Ede presentará FIERALINDA, un espectáculo multidisciplinar codirigido por Celso Giménez que cruza música, palabra escrita y composición escénica para reflexionar sobre la necesidad de reunirse en plena era digital.
El fin de semana del 10 al 12 de julio traerá una fuerte presencia de ritmos latinos, jazz y flamenco. Alain Pérez y La Orquesta llegarán el viernes con La Fiesta Tour y su álbum BINGO, en una mezcla de salsa, jazz y ritmos afrocubanos. El sábado será el turno de Gigantes del piano: Los Valdés, un encuentro entre Chano Domínguez, Pepe Rivero, Iván “Melón” Lewis y “Cucurucho” Valdés que rendirá homenaje al legado de Bebo y Chucho Valdés desde la fusión entre jazz contemporáneo y flamenco. El domingo, Farruquito & Quinteto Flamenco cerrarán el fin de semana con una celebración de la tradición flamenca ligada a la fuerza de la dinastía Farruco.
Danza internacional y reinvenciones sinfónicas
El alcance internacional del festival queda representado por la presencia de la bailarina y coreógrafa india Malavika Sarukkai. Los días 11 y 12 de julio presentará Beeja – Semilla de la tierra en el Teatro Condeduque, una pieza que utiliza el lenguaje clásico del Bharatanatyam para abordar desafíos medioambientales y humanos contemporáneos. Además de las funciones, Sarukkai ofrecerá el 10 de julio una clase magistral dirigida a profesionales y estudiantes de danza.
La música sinfónica también aparece este año atravesada por el cine y el pop. El 17 de julio, la Banda Sinfónica Municipal de Madrid se unirá a la cantante Roko en James Bond Remember, un concierto con más de 80 músicos dedicado a los temas más reconocibles de la saga 007. Ya hacia el final del verano, el 29 de agosto, la Orquesta y Coro de RTVE rendirá homenaje a ABBA con una lectura sinfónica de los grandes éxitos del grupo sueco.
Cultura en los distritos
Veranos de la Villa mantiene también su apuesta por llevar la programación cultural más allá de los grandes espacios del centro. La Whatever Jazz Band trasladará el espíritu de Chicago y Nueva Orleans de los años veinte a distintos puntos de la ciudad, entre ellos la avenida del Presidente Carmona, el 10 de julio, y el parque de El Calero, el 9 de agosto. Con banjo, washboard e instrumentación tradicional, la formación recupera el sonido festivo del Dixieland.
Para el público familiar, Fuman, el payaso músico viajero propone una mezcla de clown, música y técnicas circenses. Su recorrido por distritos como Usera o San Blas-Canillejas se sirve de un particular “equipaje del tiempo” para combinar humor, asombro y una idea sencilla: la sonrisa como la distancia más corta entre un artista y su público.
La edición de 2026 refuerza, además, su atención a la accesibilidad, con medidas como bucles magnéticos, mochilas vibratorias para personas sordas y acceso para personas con movilidad reducida en buena parte de los eventos. Con esa vocación abierta, Veranos de la Villa vuelve a reclamar la calle como espacio cultural y convierte Madrid, durante los meses más calurosos del año, en una ciudad tomada por la música, la memoria, el baile y las artes escénicas.

