La Asociación de Librerías de Madrid ha anunciado este lunes, 6 de julio, el cese de Eva Orúe como directora de la Feria del Libro de Madrid. La periodista y escritora, que asumió el cargo a comienzos de 2022 y se convirtió en la primera mujer al frente del emblemático encuentro en el Parque del Retiro, fue informada esta mañana de su despido inmediato. En una breve respuesta pública, Orúe reconoció la potestad de la Asociación para rescindir su contrato, aunque añadió: “No comparto ninguna de las razones que han alegado”.
Un “cambio de ciclo” para 2027
El presidente de la Asociación, Luis M. Tigeras, ha presentado la decisión como parte de una “nueva etapa” para la feria. El objetivo, según la entidad, es abrir un “cambio de ciclo” de cara a 2027, año en que la Asociación celebrará su 50º aniversario y en el que espera devolver a las librerías a la “primera línea” de la identidad del evento.
Tigeras ha insistido en la necesidad de incorporar “nuevas perspectivas” y de reforzar el papel de las librerías como “pieza fundamental” del ecosistema cultural. Durante el periodo intermedio, Pablo Bonet ejercerá como director en funciones mientras la Asociación abre un proceso de selección para elegir a la persona que asumirá la dirección de manera permanente.
Una edición marcada por la caída de ventas
El cese llega pocas semanas después de la 85ª edición de la Feria del Libro de Madrid, que cerró con un balance inferior al del año anterior. La facturación final fue de 9.862.888 euros, un 2,7% menos que en 2025, y se vendieron 587.014 ejemplares, cerca de 8.000 menos que en la edición anterior.
Orúe y representantes de la Asociación habían atribuido esos descensos a una combinación de factores externos: las altas temperaturas del arranque, las lluvias y tormentas de algunos días, las dificultades de acceso al centro de Madrid por la visita del Papa León XIV, los conciertos masivos de Bad Bunny y la reducción de horarios en determinados tramos de la feria.

Tensiones internas y el cierre anticipado
Aunque Tigeras ha negado que los resultados económicos sean la causa principal del cese, distintas informaciones apuntan a un clima de creciente fricción interna durante la etapa final de Orúe. Uno de los focos de malestar habría sido la incorporación de pabellones patrocinados, una decisión que generó recelos entre algunos expositores. Las librerías infantiles, en particular, expresaron su incomodidad por la ubicación del pabellón pediátrico, alejado de sus casetas.
La tensión alcanzó uno de sus momentos más visibles el último día de la feria, el 14 de junio, cuando la dirección ordenó un cierre anticipado por una alerta meteorológica. La decisión provocó una protesta de varios expositores, que acusaron a Orúe de actuar de forma “condescendiente”. La Asociación describió después lo ocurrido como un “tumulto” y acordó imponer “una sanción muy grave” a varios participantes, lo que terminó de deteriorar la relación con parte del gremio.
Un legado de modernización
Pese a la brusquedad de su salida, la Asociación ha reconocido que los años de Orúe al frente de la feria trajeron “importantes avances” para el evento. Durante sus cinco ediciones como directora, la cita del Retiro reforzó su programación cultural, amplió sus líneas de trabajo en sostenibilidad y consolidó nuevas formas de relación con lectores, autores, librerías y editoriales.
Orúe deja así la dirección de la Feria del Libro de Madrid después de haber abierto una etapa inédita en sus más de ocho décadas de historia. Su salida, sin embargo, llega envuelta en una mezcla de reconocimiento institucional, discrepancias no detalladas y una pregunta abierta sobre el rumbo que tomará la feria a partir de 2027.

