Cabo primero Carmen Rivera: “La Legión te prepara para cualquier cosa, es una familia”

La gaditana lleva 22 años prestando servicio y ha estado en misiones internacionales en Kosovo e Irak. “¿Mi sueño? Despedirme de la bandera con más de 40 años de servicio”, relata a Artículo14

La cabo primera River
La cabo primero Rivera de La Legión
La Legión

La cabo primero Carmen Rivera es oriunda de Arcos de la Frontera, Cádiz, y lleva casi 26 años al servicio de las Fuerzas Armadas españolas. Ingresó en el año 2000, una época en la que la presencia de la mujer en el Ejército era escasa. Inició su carrera militar en el Grupo de Regulares de Ceuta nº 54 y posteriormente se incorporó a la Brigada de la Legión, más exactamente al Grupo Logístico 2, donde lleva 22 años prestando servicio. A lo largo de su trayectoria ha representado a España en misiones internacionales en Kosovo, Irak, el Congo y Rumanía, y compite en campeonatos nacionales de tiro con fusil de asalto dejando por lo alto el nombre de la Brigada.

¿Qué la llevó a entrar en las Fuerzas Armadas?

La vocación me buscó a mí, porque no tengo familiares militares ni tenía referentes de ningún tipo. Lo que yo tenía claro con 18 años era que me gustaba la Policía Nacional, así que llegué al Ejército casi por casualidad, a través de un amigo de mi tío que me habló de él cuando fui al Ayuntamiento a informarme. Lo vi como un trampolín para llegar a la Policía, pero una vez dentro empecé a conocer las diferencias entre unidades, las características peculiares de cada una, y ya no quise irme.

¿Qué la llevó específicamente a la Legión?

Yo no quería dejar las Fuerzas Armadas sin saber lo que era estar en la Legión, así que después de cuatro años en Regulares me vine para la Brigada, donde llevo ya 22 años. La idea de la Policía Nacional se me fue en cuanto fui consciente de que me encantaba lo que hacía y que iba feliz todos los días al cuartel, siempre aprendiendo cosas nuevas porque aquí no se para. Y además tengo que confesarle que el amor tuvo mucho que ver.

La cabo primer Carmen Rivera en el Grupo Logístico 2
La Legión

¿Cuál ha sido el destino o misión que más la ha marcado?

De destino, sin duda el Grupo Logístico 2, donde estoy ahora, porque es donde me desenvuelvo y me gusta. De misión, la que más me impactó fue Kosovo en 2002, por ser la primera, porque era lo desconocido y nunca había salido de España ni cogido un avión. Pero más recientemente, la maniobra en Rumanía el año pasado fue especial porque llevaba tiempo sin salir al exterior y lo echaba muchísimo de menos. Con la experiencia y la madurez que tengo ahora, disfruté cada día que estuve allí, y eso me ha hecho ver que las misiones de mayor me benefician más que las de joven, porque entonces no eres tan consciente de lo que vives.

¿Cuál ha sido el momento más duro de su carrera?

Los momentos más duros son cuando tienes que conciliar la vida familiar con la profesional, porque hay veces que tienes que elegir y te cuesta trabajo poner el orden de prioridades. No hay un momento concreto, pero esa tensión entre lo personal y lo profesional es lo que más pesa. El resto, llevas tu vida preparándote y cuando llega el momento estás lista, como el bombero que se prepara y cuando llega el fuego ya sabe lo que tiene que hacer.

¿Cómo es un día normal en su unidad?

A las siete y media tenemos lista de ordenanza y luego hacemos deporte. Yo estoy en la tercera sección, que es como operaciones, el corazón de la unidad, por donde pasa todo: marchas de cohesión, reconocimiento de recorridos, rutas de evacuación. Personalmente llevo la obtención, renovación y canje de los permisos militares de conducir, que en un grupo logístico es una de las partes más importantes. Luego hay maniobras internas con vehículos y equipos, y maniobras en conjunto con toda la brigada. Y cuando se acerca la fecha de las competiciones nacionales de tiro, toca entrenar también. La verdad es que me da hasta apuro decirlo, pero disfruto muchísimo viniendo a trabajar.

La cabo primero, Carmen Rivera en una practica para el campeonato nacional de tiro con fusil de asalto
La cabo primero Carmen Rivera durante una práctica para el campeonato nacional de tiro con fusil de asalto
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¿Tuvo referentes femeninos cuando entró o tuvo que construir su propio camino?

Lo fui teniendo sobre la marcha, pero los consideré más como compañeras muy competentes que como referentes propiamente dichos, porque cuando entré éramos pocas mujeres y solo ocupábamos puestos concretos. Ahora, cuando veo a la comandante llevando el guión de su unidad y a mujeres en todas las escalas y todos los empleos, me da mucha satisfacción, porque es la prueba de que todo ha ido avanzando.

¿Ha sentido en algún momento que tenía que demostrar más por ser mujer?

Sí, al principio siempre te toca demostrar constantemente que estás preparada para desempeñar el trabajo, porque era algo relativamente novedoso y había gente que todavía lo veía como un problema, entre los embarazos, los baños… son cosas normales de un periodo de adaptación. Pero eso ha cambiado completamente, porque a día de hoy lo que más se valora es la preparación y el compromiso de cada persona, no si es hombre o mujer.

¿Cómo ha gestionado la conciliación entre la vida personal y las exigencias de la Legión?

Bien, y con mucho apoyo institucional. El Ejército ha sido pionero en adaptar la conciliación familiar, y aparte de la reducción de jornada, la flexibilidad horaria y los permisos, la Brigada tiene guardería, que mis dos hijos han podido disfrutar. Es un problema que vino de golpe con la incorporación de la mujer, pero se gestionó y a día de hoy no es problema.

La cabo primero Carmen Rivera en una sesión de tiro
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¿Cómo reaccionó su entorno cuando supo que era legionaria?

Mi madre siempre me decía que estaba loca, y a día de hoy me dice que estaría loca si me fuera, porque con lo bien que estoy aquí me ve muy feliz y eso es lo importante. Yo en aquel momento no era consciente de las dificultades ni de las barreras, aunque mi madre se encargaba de recordármelo, pero venía de un pueblo donde no era normal que una mujer fuera militar y pienso que el periodo de adaptación fue mayor para ellos que para nosotras, porque nosotras no conocíamos otro ejército y ellos sí que tuvieron que aprender a convivir con mujeres.

¿Qué le diría a su yo de hace 26 años antes de entrar en la Legión?

Que no se subestime por el físico ni por nada, porque cuando llegas y ves a tantos hombres tan fuertes al principio te cuesta más, es inevitable, pero luego sacas la resistencia y el espíritu de sacrificio que tienes dentro y te pones a la altura o más. Que creyera en sí misma y no se subestimara para nada.

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