El legado del Perpetuo Socorro en la Sanidad Militar: la patrona cuidada por mujeres

Era la imagen que nunca se movía del lado del enfermo y une a la sanidad militar y a la civil

MADRID, 06/05/2026.- El crucero MV Hondius con un brote de hantavirus atracará el próximo sábado en el puerto tinerfeño de Granadilla de Abona, desde donde los pasajeros extranjeros serán evacuados a sus países de origen y los 14 españoles, entre los que hay tres asturianos, trasladados al Hospital Gómez Ulla, en Madrid, donde pasarán una cuarentena. EFE/ZIPI
Hospital Gómez Ulla de Madrid. EFE/ZIPI

La Virgen del Perpetuo Socorro es la patrona de la Sanidad Militar desde 1926, cuando el Ministerio de la Guerra atendió la petición del Cuerpo de Sanidad para reconocer oficialmente una devoción que ya estaba presente en hospitales militares. Aquella orden no solo institucionalizó un símbolo: fijó la identidad de un cuerpo que veía en esta advocación una forma de representar auxilio y compañía en campaña.

Antes de que existieran médicas militares -las primeras llegaron en 1988- fueron mujeres quienes mantuvieron viva la presencia del Perpetuo Socorro en la vida sanitaria castrense. En los hospitales militares de Sevilla, Madrid, Ceuta o Melilla, religiosas y damas enfermeras cuidaban a los heridos, asistían cirugías y acompañaban agonías. Ellas colocaban el cuadro en salas de cura, lo limpiaban, lo cambiaban de lugar cuando se abrían nuevos pabellones y lo protegían cuando los hospitales se trasladaban o se reformaban. Para muchas, era “la imagen que nunca se movía del lado del enfermo”.

Virgen del Perpetuo Socorro, patrona de la sanidad militar.

En 1941, el vínculo femenino se hizo explícito. El Colegio de Médicos de Sevilla recibió una petición para crear una Asociación de Damas del Perpetuo Socorro, formada por esposas, madres e hijas de médicos. Su función era custodiar la imagen, organizar actos y acompañar a los sanitarios en la festividad. El cuadro pasó a ser también un objeto doméstico, presente en casas de médicos militares y civiles, cuidado por mujeres que vivían la profesión desde la retaguardia familiar.

La proclamación papal de Juan XXIII en 1962 y la ratificación del Vaticano en 1999 consolidaron un patronazgo que hoy une a médicos civiles y militares. Cada 27 de junio, la festividad recuerda una tradición que nació en campaña, se sostuvo en hospitales y hogares, y que durante décadas estuvo acompañada por mujeres que cuidaban cuando el cuidado era lo único que podía hacerse.

Damas Auxiliares, con las condecoraciones y el uniforme de paseo
Compañía 20 / Medallas e insignias

La leyenda del mercader

Según la tradición, el icono del Perpetuo Socorro llegó a Roma en el siglo XV de la mano de un mercader cretense que lo había comprado en la isla y lo llevaba consigo en sus viajes. Durante una tormenta que estuvo a punto de hundir su barco, el hombre invocó a la Virgen pidiéndole protección y, al salvarse, prometió que la imagen sería venerada públicamente. Antes de morir, dejó escrito que el cuadro debía colocarse en una iglesia situada “entre Santa María la Mayor y San Juan de Letrán”, pero su voluntad no se cumplió y la familia que heredó el icono lo mantuvo oculto. La leyenda cuenta que la Virgen se apareció en sueños a la hija del mercader, de seis años, recordándole el deseo de su padre y señalando el lugar exacto donde debía colocarse. Así llegó el cuadro a la iglesia de San Mateo, donde los agustinos lo custodiaron durante siglos y donde comenzó la devoción que más tarde viajaría a hospitales y congregaciones sanitarias.

De Roma a la Sanidad Militar española

El cuadro del Perpetuo Socorro que hoy acompaña a la Sanidad Militar es, por tanto, un icono bizantino del siglo XIII que llegó a Roma desde Creta y fue custodiado por los agustinos en la iglesia de San Mateo hasta que, durante la ocupación napoleónica de 1798, el templo fue destruido y la imagen tuvo que ser escondida para evitar su saqueo. Décadas después, cuando los redentoristas levantaron una nueva iglesia en el mismo lugar, los agustinos les entregaron el cuadro y el papa Pío IX les pidió “dar a conocer esta imagen al mundo”. Desde entonces, el Perpetuo Socorro se difundió por hospitales y casas de asistencia, especialmente a través de congregaciones femeninas, hasta llegar a España, donde su presencia en hospitales militares precedió a la declaración oficial de 1926 que la convirtió en patrona de la Sanidad Militar.