En buena parte del siglo pasado, existió un cuerpo sanitario que si bien prestaba apoyo militar, nunca llegó a regularizarse (o profesionalizarse) como tal. Se trata de las Damas de la Sanidad Militar, una unidad con orígenes en el reinado de Alfonso XIII y con actividad hasta finales del siglo pasado.
Conoce su fundación, su composición y cómo muchas mujeres sirvieron por pura vocación de ayuda a los demás en este Cuerpo.
Los orígenes de las Damas de la Sanidad Militar

Con el estallido de la Guerra Civil, muchas mujeres de ambos bandos se apuntaron a cursillos de enfermería. Algunas lo hicieron estando vinculadas a la Cruz Roja Española, otras tantas en los hospitales militares del Ejército republicano, otras en la Sección Femenina de Falange…
En total, unas 12 mil titulaciones entre auxiliares y enfermeras del bando sublevado, según recogió el Estado Mayor al terminar el conflicto bélico en 1939.
El bando liderado por Franco quiso aprovechar la formación obtenida por las mujeres para sus propios intereses. Así que encontraron la inspiración en el Cuerpo de Damas Enfermeras de la Cruz Roja Española, creado bajo Real Decreto firmado por Alfonso XIII en 1917.
Durante la guerra, Mercedes Milá (tía abuela de los periodistas Lorenzo y Mercedes Milá) fundó el Cuerpo de Damas de Sanidad Militar. Formalmente regulado en 1941, ya establecido el régimen franquista, el cuerpo asistía a los militares, si bien ejercían como voluntarias y sin formar parte de la Defensa como tal.
Es decir, servían al Ejército sin contar con una regularización militar como tal. Y tampoco cobraban un sueldo, más allá de un pago para subsistir en sus tiempos de movilización bélicas, según recoge el académico y coronel José-Ramón Navarro Carballo.
Una de sus primeras misiones fue acompañando a la División Azul durante la Segunda Guerra Mundial. Ataviadas con un uniforme diseñado por Cristóbal Balenciaga, las Damas vestían bolso médico, gorro, falda y guerrera caqui. Un vestuario pagado por ellas mismas, por cierto.
Evolución y desaparición del Cuerpo

Durante varias décadas, las Damas de Sanidad Militar participaron en diversas maniobras militares, siempre con su carácter valiente y altruista. Aunque las cosas cambiaron para ellas cuando llegó la democracia al país.
En el año 1977, el Cuerpo se dividió en dos: el Cuerpo especial de Damas Auxiliares de Sanidad Militar, que sí fue regularizado como funcionariado civil de la Administración militar; y la Agrupación de Damas Auxiliares de la Sanidad Militar, que mantuvo su carácter altruista.
En esta nueva etapa, el requisito de acceso del Cuerpo especial era completar un curso de dos años. Al finalizar el curso, obtenían un diploma, y la mayoría realizaban cursos adicionales (rehabilitación, secretaría, conducción de vehículos…). Su uniforme también cambió, con un diseño y un color más modernos y un pañuelo amarillo al cuello.
A pesar de su presencia mientras duró el franquismo, las Damas Auxiliares vieron su punto álgido a mediados de los ochenta. Llegaron a superar las 7.000 mujeres entre los dos Cuerpos en 1985, y ayudaron en la misión en Nicaragua (1979-1980). Pero su final no tardaría en llegar.
Para el año 1989, la incorporación de los sanitarios en los Cuerpos Comunes del Ejército de Tierra supuso la última promoción de Damas de Sanidad Militar. Su última movilización como tal, se dice que fue en la Guerra del Golfo (1990-1991).
Finalmente, la superviviente Agrupación de Damas Auxiliares de la Sanidad Militar se disolvió a finales de 2003. Algunas mujeres terminaron siendo personal civil de los hospitales militares, y otras como reservistas voluntarias. También hubo quienes cambiaron de entorno, directamente.
La huella de las Damas ha quedado sellada para siempre en los anales de la historia de las Fuerzas Armadas. Arriesgaron sus vidas con vocación y disciplina, sirviendo dentro y fuera de España, aún siendo un cuerpo sin profesionalizar.
De hecho, fueron reguladas como civiles en Defensa, no como parte de la Ley Reguladora del Régimen del Personal Militar Profesional.
