Era un secreto, una remota eventualidad. Pero ahora, es una posibilidad que parece más real que nunca. Los ataques silenciosos podrían existir, y en Estados Unidos (y en otras naciones) podrían estar trabajando en dispositivos que causan el síndrome de La Habana.
Conoce la reciente investigación de la CBS, el funcionamiento exacto de estos supuestos ataques mediante radiofrecuencias y/o microondas, y qué podrían suponer para la seguridad de los países si se confirmase su existencia.
¿El nuevo arma secreta del Pentágono?

La cadena CBS y su sección de investigación, 60 Minutes, podrían haber revelado una valiosa información acerca del “arma” que podría cambiar el devenir de las tensiones globales. Y esta no está relacionada con fusiles, vehículos o bombas.
Según sus fuentes, el Departamento de Seguridad Nacional habría adquirido un dispositivo muy particular en 2024, haciendo la transacción de manera clandestina.
Este aparato sería de tamaño medio, y tiene un coste de decenas de millones de dólares. Además, tendría componentes de origen ruso, y de acuerdo con la información obtenida por el medio, el Pentágono habría estado haciendo pruebas con el durante todo este tiempo.
El objetivo de su uso no sería otro que comprobar si el dispositivo realmente puede emitir energía de radiofrecuencia pulsada y causar daños neurológicos sobre los objetivos.
Qué es el síndrome de La Habana y quién podría estar provocándolo

La investigación de la CBS cree que podría tratarse de un dispositivo capaz de replicar, o causar directamente, los síntomas del llamado síndrome de La Habana.
Desde el año 2016, algunos militares y diplomáticos han reportado sufrir daños neurológicos severos repentinos, los cuales les han dejado graves secuelas. El primer caso conocido, y no asociado a ningún otro incidente, sucedió tras una estancia de un militar en Cuba. De ahí la asociación con La Habana.
Pero, poco a poco, estos “ataques invisibles” se habrían reportado en otras localizaciones. Incluso en Washington DC, hogar de la Casa Blanca y otras instituciones estadounidenses.
Algunos exagentes y militares retirados han compartido con 60 Minutes sus experiencias. Y muchos coinciden que les han sucedido incluso en sus casas, llegando a sentir una especie de “perforación con sonidos metálicos” en sus cabezas. En algunos casos, los daños cognitivos son permanentes, y sin medicación no podrían hacer una vida medianamente normal.
En el reportaje, interviene Greg Edgreen, director de la investigación sobre estos sucesos en la Agencia de Inteligencia de la Defensa norteamericana. Según sus declaraciones, descubrieron que la mayoría de los mejores oficiales en inteligencia han sufrido ataques similares.
Al principio, descartaron la idea de que una potencia extranjera estuviera tras todo esto. No obstante, la aparición del aparato en manos del Pentágono y sus componentes rusos ahora hacen sospechar que podrían ser ataques coordinados por agentes externos.
La seguridad cambia para siempre

Que supuestamente exista un dispositivo capaz de provocar el síndrome de La Habana, el planteamiento de la seguridad diplomática y militar podría cambiar para siempre.
Al existir, en un supuesto, una tecnología portátil que emite ondas que causan daños en el sistema vestibular y a nivel cerebral, sin dejar ningún tipo de rastro, cualquiera parece vulnerable a un ataque.
En la Universidad de Stanford, mediante un estudio financiado por el gobierno, llegaron a la conclusión de que la energía de radiofrecuencia o microondas pulsada dirigida era el mecanismo más plausible tras estos ataques.
Los aparatos que tenemos en casa, como el teléfono móvil o un horno, generan microondas. Pero las que provocarían estos supuestos aparatos, sería un patrón muy específico capaz de provocar convulsiones, lapsus de memoria, incapacidad para concentrarse, dolores de cabeza, presión intensa, dolor, desorientación, dificultad para mantener el equilibrio y otros síntomas, de acuerdo con la investigación.
Por su parte, las fuentes de la CBS aseguran que la administración Trump habría transferido al personal que investigó los ataques a una unidad dedicada a desarrollar nuevas armas. Y los altos cargos de inteligencia en el Congreso del país, ya habrían sido informados sobre la posibilidad de que los ataques sean reales e incluso habrían visto una imagen del aparato.
Las últimas informaciones del medio que podría haber varios dispositivos como estos por todo el mundo. Si existiera realmente, estas “armas invisibles” y su posible perfeccionamiento podrían cambiar el paradigma de los ataques (y las defensas) entre países y sus altos cargos.
