El programa del Vehículo de Combate (VCR) 8×8 Dragón, la apuesta de modernización del Ejército de Tierra español, se ha convertido en el principal foco de discusión entre el Gobierno y la industria nacional de defensa. Durante su intervención este miércoles en el Foro La Toja-Vínculo Atlántico, celebrado en Lisboa, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha vuelto a elevar el tono contra las empresas responsables del proyecto, advirtiendo de que la paciencia del Ministerio se ha agotado.
Un mensaje de firmeza
“Este es un programa que lleva mucho tiempo en marcha. Está previsto entregar casi 350 vehículos y, hasta el momento, las entregas no llegan a 100“, señaló Robles durante el turno de preguntas. La titular de Defensa fue tajante al mencionar que el Ministerio ha cumplido con su parte, especialmente en lo que respecta a la financiación de un programa que asciende a 2.500 millones de euros, y que ahora la responsabilidad recae exclusivamente en el consorcio industrial.

“Nos preocupa porque creemos en una industria de defensa española y europea, y porque es evidente que cada día que hay un retraso, las capacidades del Ejército pueden verse disminuidas“, subrayó. Con un lenguaje inusualmente directo, Robles sentenció: “Ya no valen más pretextos, ya no valen más excusas“.
Esta es la tercera vez en lo que va de abril que la ministra muestra públicamente su malestar. Previamente, durante visitas a la base aérea de Zaragoza y al acuartelamiento Cabo Noval en Asturias, ya había lanzado avisos similares a Tess Defence, el consorcio liderado por Indra y en el que participaban Sapa Placencia, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) y Santa Bárbara Sistemas.
Avances insuficientes en el calendario
La presión de Defensa coincide con un ligero repunte en la actividad de entregas. El pasado 15 de abril, Tess Defence hizo entrega de un lote de 11 nuevos vehículos en la planta de GDELS-SBS en Sevilla. Con este movimiento, el número total de unidades recibidas por el Ejército de Tierra asciende a 56, una cifra todavía lejana de los objetivos iniciales del programa.
Entre los vehículos entregados este mes, destacan las cuatro primeras unidades de la variante de Puesto de Mando de Sección de Infantería. Estos blindados han sido enviados a la base Álvarez de Sotomayor, sede de la Brigada de la Legión en Almería, donde se integrarán en los ejercicios de evaluación operativa. Estos hitos técnicos son cruciales, ya que permiten comprobar la capacidad de integración del Dragón en grupos de combate y en unidades tácticas complejas.

En lo que va de 2026, el ritmo de entregas suma 15 unidades, que se añaden a las 41 completadas en 2025. Sin embargo, para Defensa, este goteo no compensa los retrasos acumulados.
Urgencia operativa y seguridad
La necesidad de acelerar el programa no es solo una cuestión administrativa o presupuestaria, sino también de seguridad operativa. El interés mediático por el VCR 8×8 se ha visto avivado recientemente por un accidente en el campo de maniobras de San Gregorio (Zaragoza), en el que volcó un Vehículo de Exploración de Caballería (VEC).
El VEC es una versión del veterano BMR, un modelo que el Dragón está destinado a sustituir. El envejecimiento de la actual flota de blindados del Ejército de Tierra hace que la llegada del 8×8 sea crítica para garantizar la protección y la eficacia de los militares españoles en sus despliegues. Mientras la industria intenta ajustar sus cadenas de producción, el Ministerio de Defensa ha dejado claro que el tiempo de las prórrogas ha llegado a su fin.
La respuesta de la industria
A pesar de las duras críticas de la ministra y de las multas impuestas por Defensa, desde el ámbito empresarial se proyecta una visión de control y crecimiento. Según José Vicente de los Mozos, CEO de Indra, la previsión es dar un salto cuantitativo y alcanzar el centenar de vehículos entregados al cierre de este año.

“Hemos tomado el control y la mejor forma es controlar el proceso productivo”. De hecho, el negocio de defensa parece vivir una realidad paralela a los problemas del Dragón: los resultados del primer trimestre confirman la solidez de la división en ingresos y márgenes. Según explica de los Mozos, la contratación ha crecido un 43%, impulsada por la simulación, los Programas Especiales de Modernización (PEM) y el programa internacional FCAS.
