La teniente Silvia Frades lleva nueve años en el Ejército de Tierra como Ingeniera Politécnica. Destinada actualmente en Badajoz en funciones de logística operativa, ha participado en dos despliegues en Letonia bajo mandato de la OTAN. Su trayectoria es representativa de una nueva generación de mujeres militares españolas que ocupan roles operativos de alta responsabilidad. Esta entrevista ha relatado a Artículo14, su experiencia en misiones, su perspectiva sobre la integración femenina en las Fuerzas Armadas y su visión del Ejército español comparado con aliados internacionales.
¿Cuál fue la misión más desafiante?
Las dos misiones en las que he participado fueron en Letonia, y en ambas ocasiones estuve al mando de la sección de mantenimiento. Diría que la primera fue la más desafiante porque era territorio desconocido, aunque había hecho ese trabajo en territorio nacional. Era la primera vez mandando personal que no conocía, porque no me llevé a mi unidad orgánica. Fue un reto bastante interesante.
¿Trabajaba únicamente con militares españoles o había cooperación internacional?
En Letonia hay muchos países OTAN desplegados como nosotros. Pero en mi caso, la sección de mantenimiento es lo que llamamos no transferido. Damos apoyo nacional: vehículos españoles, armamento español. No mantenemos vehículos de otros países. Así que en la práctica, nuestro día a día era solo con españoles. Aunque es verdad que hay piezas estandarizadas que sirven para distintos vehículos y hacíamos cooperaciones puntuales. Pero el trabajo diario era con españoles.

¿Notó diferencias en capacidad operativa respecto a otros ejércitos?
La verdad es que no. Lo que me sirvieron esas dos misiones fue para valorar más lo que tenemos aquí. Los otros países están bien, son profesionales, tienen buen material, pero mi sensación al terminar fue que los españoles destacamos. El personal español tiene más disciplina, es más trabajador, más organizado. Y el material español, que a veces no valoramos, estaba por encima de la media en zona de operaciones.
En mantenimiento lo vi claro: había vehículos de cadena que solo podían recuperarse con el carro recuperado que tiene el Ejército español. Nosotros no necesitábamos ayuda de otros países para recuperar nuestros medios. Eso muestra que el Ejército español destaca.
¿En tecnología y armamento moderno? ¿España está por encima?
El armamento que vi en otros países era prácticamente igual al nuestro. No vi diferencias tecnológicas significativas. Al nivel que ocupé en la misión, no vi a ningún país por encima.
Lo que sí he visto es el gasto en inversión aquí en territorio nacional. Hubo jornadas de investigación y desarrollo, charlas donde exponían proyectos en los que estaban trabajando, y ahí sí veo ese progreso. Quizás un poco más lento de lo que cabría, pero definitivamente hay progreso en nuestro Ejército.
¿Cuál fue el papel de las mujeres en las misiones internacionales?
No diría que la mujer tenga un papel especial. Formamos parte del contingente, hacemos nuestras labores como cualquier otra persona. El rol se asigna según el empleo, no según el sexo. A una persona la envían a un cometido específico según su puesto y lo desarrolla. No creo que haya diferencia si lo hace un hombre o una mujer.

¿Ha visto cambios en el rol femenino desde 2017 hasta ahora?
El cambio que he visto es más en algunas personas que en la institución. La institución tiene procedimientos marcados que no cambian por la persona. Un ascenso no depende del género, depende de los criterios fijos. Si está marcado a los 5 años, se asciende a los 5 años.
La sociedad en general ha integrado más a las mujeres, y creo que en el Ejército pasa algo parecido, pero es más a nivel individual. Siempre hay alguien con una mente cerrada, pero eso es cosa suya, no de la institución. La institución y sus valores no han cambiado.
¿Hay protocolos institucionales contra comportamientos machistas?
Sí. Han implantado muchos protocolos para prevenir y actuar si hay comportamientos que vayan contra los valores del Ejército. Hay charlas de concienciación y protocolos claros de actuación. Creo que la institución sí ha actuado para erradicarlo.
¿Cómo gestiona la conciliación familiar en un despliegue?
Es difícil. Conciliar estando en otro país es complicado. Depende de la misión, Letonia permite, por ejemplo, que si tu pareja da a luz, puedas ir al nacimiento. En eso dan facilidades. Pero el resto del tiempo trabajamos con horarios intensivos todos los días, así que la conciliación es muy complicada.

Hábleme de su día a día en Badajoz.
Estoy en el grupo logístico. Empezamos con instrucción físico-militar. Yo trabajo en FICAL, que es integración logística. Coordino, gestiono y tramito todas las necesidades logísticas de la brigada: munición, comida, carburantes, cualquier problema que tengan las unidades. Lo elevamos al escalón superior.
Combinamos logística con instrucción militar. Hacemos maniobras en campo, practicamos procedimientos y protocolos, ejercicios de tiro e instrucción general. No es solo sentarse en un escritorio.
¿Qué diría a las mujeres que quieren entrar al Ejército?
Que lo prueben. Es un trabajo bonito, una profesión enriquecedora. Que no les asuste un ambiente mayoritariamente masculino, porque esa mentalidad es precisamente lo que impide que entren más mujeres. Aquí somos una más, nada especial. Las animaría a que se atrevan.

