ATLETISMO

María Vicente vuelve a encontrarse consigo misma

La atleta española bate el récord de España de heptatlón tras superar un largo calvario de lesiones

Birmingham ha devuelto a María Vicente al lugar que llevaba demasiado tiempo esperando. La española completó las siete pruebas del heptatlón con una regularidad que le permitió llegar al último 800 con el récord de España al alcance y, en una carrera final en la que todavía tenía algo que decir, terminó de darle la vuelta a la historia. Sus 6.372 puntos no solo le valieron la octava posición en los Europeos, sino también una nueva plusmarca nacional, 68 puntos por encima de la que ella misma había establecido en 2021. Todo ello después de apenas siete semanas de preparación específica y de un camino en el que competir con normalidad ya era, por sí solo, una victoria.

Birmingham, prueba superada

Desde las vallas, María dejó claro que había llegado a Birmingham para competir. Su 13,38 y el 1,77 en altura le dieron un comienzo sólido, antes de que el peso, su punto mas débil, frenara ligeramente el ritmo. Pero el 23,71 en los 200 metros, con victoria en su serie, cerró una primera jornada que la dejó con 3.751 puntos, incluso por encima del ritmo de su anterior récord.

La segunda jornada mantuvo la tendencia. El 6,42 en longitud volvió a darle aire y la jabalina llegó a ponerla contra las cuerdas: tras dos lanzamientos por debajo de los 41 metros, Vicente necesitaba acertar en el último y respondió con 44,02. El récord ya estaba ahí, al alcance de una última prueba que tantas veces sirve para separar un buen heptatlón de una actuación memorable.

Y no hubo suspense. Necesitaba correr el 800 en 2:19.70 para superar los 6.304 puntos de 2021 y terminó en 2:14.81. No solo batió su propia plusmarca por 68 puntos, sino que peleó hasta el final para acabar octava, a un solo punto de la séptima plaza. Siete pruebas después, Birmingham había dejado algo más que un récord: una actuación completa y, por primera vez en mucho tiempo, sin que el cuerpo le obligara a mirar de reojo.

El salto que lo cambio todo

Un salto cambió el rumbo de la española. El 1 de marzo de 2024, en el Mundial indoor de Glasgow, la española encaraba el salto de altura del pentatlón cuando el aterrizaje puso fin de golpe a su competición. Había sufrido una rotura completa del tendón de Aquiles izquierdo, una lesión que la obligó a pasar por quirófano y que iba a cambiar por completo sus siguientes meses.

Hasta entonces, las lesiones ya habían interrumpido su progresión en varias ocasiones, pero esta vez el golpe llegó en el peor momento. La catalana aspiraba al podio en Glasgow y tenía los Juegos Olímpicos de París cada vez más cerca. La recuperación la dejó fuera del Europeo de Roma y del gran objetivo del verano de 2024, mientras su vuelta a las combinadas se alejaba mucho más de lo previsto.

El regreso se convirtió entonces en una carrera contra el tiempo y contra un cuerpo que todavía no estaba preparado para volver a exigirse al máximo. Las molestias y nuevos problemas físicos fueron apareciendo durante el proceso y alargaron una recuperación que terminó extendiéndose mucho más de lo esperado. Dos años después de aquella lesión, el objetivo ya no era recuperar el tiempo perdido, sino volver a competir sin miedo a que el siguiente movimiento pudiera devolverla al punto de partida.

El futuro vuelve a estar en sus manos

María Vicente llegó muy pronto a las grandes marcas. Antes de cumplir los 20 años ya había sido campeona del mundo sub-18, había batido récords de su categoría y había convertido el heptatlón en su territorio. En 2021, con solo 20 años, llevó el récord de España hasta los 6.304 puntos, una cifra que parecía marcar el techo de una generación y que ahora ha quedado atrás.

Pero quizá lo más interesante de su regreso no sea todo lo que consiguió antes, sino todo lo que todavía puede conseguir después. Con 25 años, María vuelve a tener por delante varias temporadas para seguir creciendo en las pruebas que todavía puede mejorar y con objetivos como los Europeos de Valencia 2027 y los Juegos de Los Ángeles 2028 en el horizonte. Después de todo lo ocurrido, europeo no parece el final del camino, sino la confirmación de que todavía queda mucha historia por escribir.