“Veía un tapón muy grande en el primer equipo y sentía que tenía que marcharme”, eran las palabras de Ari Mingueza en la previa de que sus dos equipos se enfrentasen. Porque el Granada CF recibía al todopoderoso FC Barcelona este fin de semana para la 21º jornada de la Liga F.
Más allá de la derrota por 2-0 con la que el Barça se aleja aún más en el liderato, había en ese choque hay una historia personal que añade un matiz especial al encuentro, la de Ariadna Mingueza, formada en la cantera azulgrana y hoy pieza importante en el crecimiento del Granada.
Sus primeros pasos marcados por el talento
Nacida en 2003, Mingueza dio sus primeros pasos en el fútbol siendo apenas una niña. Como tantas otras jugadoras de su generación, creció en un contexto en el que el fútbol femenino empezaba a ganar visibilidad, pero que todavía exigía una pasión casi ciega por este deporte. Se inició como futbolista jugando en el club de su ciudad, el U. C. F. Santa Perpètua, cuando tenía ocho años. Desde muy pequeña destacó por su inteligencia táctica y su capacidad para interpretar el juego desde la defensa, cualidades que pronto llamaron la atención.
Su evolución fue rápida. Más allá de por su técnica, sobresalía por su madurez competitiva y su lectura del juego. Entendía cuándo anticipar, cuándo temporizar y cómo ordenar a sus compañeras desde atrás. Ese perfil, cada vez más valorado en el fútbol moderno, marcó su identidad como futbolista desde la base. Se incorporó a la Unió Esportiva Centelles, y durante su primera y única temporada en este club su rendimiento llamó la atención de los observadores de las categorías inferiores del Barcelona.

Su etapa formativa en el Barça
Su talento la llevó a ingresar en la cantera del Barça, uno de los entornos más exigentes del panorama nacional. Allí no solo perfeccionó conceptos técnicos, sino que interiorizó una manera de entender el fútbol. Protagonismo con balón, salida limpia desde atrás y mentalidad competitiva constante.
Su progresión fue firme. Se consolidó en el Barça B, llegó a portar el brazalete de capitana y terminó debutando con el primer equipo, un paso que confirma el nivel que alcanzó durante su etapa formativa. Aquellos años la curtieron en un vestuario acostumbrado a competir por todo y a convivir con la presión de ganar cada partido.
Entrenar en ese ecosistema significó subir su techo. Mingueza comprendió que el talento abre puertas, pero la regularidad es la que permite sostenerse en la élite. La cultura de trabajo diario, el rigor táctico y la autoexigencia permanente fueron aprendizajes que marcaron su carácter.
Un nuevo reto con papel protagonista
En busca de continuidad y minutos en la máxima categoría, la defensora emprendió una nueva etapa lejos de Barcelona. El proyecto del Granada apareció como una oportunidad ideal. Un club ambicioso, en crecimiento y con la intención de consolidarse en la lo más alto del fútbol español.
En el Granada ha encontrado responsabilidad y confianza. Su llegada aportó solidez defensiva, capacidad para iniciar el juego desde atrás y experiencia competitiva pese a su juventud. En un equipo que combina talento emergente con jugadoras más veteranas, su perfil encaja como punto de equilibrio.
El crecimiento del conjunto granadino en las últimas temporadas también ha ido de la mano de futbolistas capaces de trasladar aprendizajes de otros clubes a proyectos en expansión. Mingueza representa esa generación que asume riesgos para construir su propio camino, lejos del foco mediático pero con la ambición intacta.
Un partido especial
El duelo del sábado no era uno más. No se trataba únicamente de enfrentarse al líder o de medir fuerzas ante el referente europeo. Para Ari Mingueza suponía mirar de frente al club que la formó, al escudo bajo el que dio pasos decisivos en su carrera.
Sin necesidad de una reivindicación, pero con la motivación natural que implica competir contra tu pasado, la catalana afronta el encuentro en plena madurez deportiva. La niña que soñaba con consolidarse en el fútbol ya es una realidad en Primera División. Ahora, vestida con la camiseta del Granada, buscará que su historia siga creciendo precisamente ante el equipo que la ayudó a empezar.
