Inversión

Cuando invertir ya no es suficiente: por qué conviene planificar el patrimonio

La gestión de los recursos económicos exige tener en cuenta los objetivos personales, las necesidades de liquidez y los riesgos a largo plazo

La jubilación, la compra de una vivienda, la puesta en marcha de un negocio o la posibilidad de afrontar un imprevisto económico tienen en común tomar decisiones sobre qué hacer con el dinero. Sin embargo, no todas responden a las mismas necesidades ni pueden abordarse con una única estrategia. De hecho, el reto no consiste en ahorrar o conseguir rentabilidad, sino en saber cómo distribuir los recursos en función de los objetivos y del momento vital de cada persona.

Esta cuestión adquiere especial importancia cuando el patrimonio está repartido entre ahorros, inversiones, inmuebles u otros activos. Disponer de recursos no garantiza por sí solo que estén organizados de la manera más adecuada, ya que dos personas con un volumen de recursos similar pueden necesitar estrategias completamente diferentes. Mientras una puede buscar ingresos complementarios para su jubilación, otra puede priorizar la liquidez para desarrollar un proyecto empresarial o preparar la transmisión de su patrimonio.

Prestar dinero a familiares y amigos sin tener problemas con Hacienda

También varía el horizonte temporal planteado, ya que una inversión adecuada para un objetivo situado a diez años puede no serlo si el dinero va a necesitarse en doce meses. Del mismo modo, preservar un patrimonio familiar exige decisiones diferentes a las de quien busca aumentar su potencial de crecimiento y puede asumir una mayor fluctuación de sus inversiones.

Por eso, es necesario conocer la situación de cada persona: qué activos y compromisos tiene, qué liquidez puede necesitar, cuáles son sus prioridades y qué horizonte maneja para cada una de ellas.

La gestión se vuelve más compleja cuando el patrimonio está diversificado y es necesario analizar cómo encajan entre sí sus distintos componentes. Analizar cada elemento de manera aislada puede ofrecer una visión incompleta y ocultar concentraciones, necesidades futuras de liquidez o desajustes entre los plazos de las inversiones y los objetivos personales.

Por ello, antes de seleccionar un producto financiero, es necesario analizar la situación económica de cada persona: cuánto dinero conviene mantener disponible, qué parte puede destinarse a inversiones a más largo plazo, cómo encajan las distintas inversiones entre sí y qué margen existe para responder si cambian las circunstancias personales, familiares o económicas.

Una mujer retira dinero de la ventanilla de su banco
Canva

El objetivo es que la relación con el cliente vaya más allá de la selección puntual de inversiones y permita abordar las distintas decisiones patrimoniales de manera coordinada, con una perspectiva de largo plazo.

Esta visión integral del patrimonio cobra especial importancia en el ámbito del asesoramiento financiero especializado. Bajo este enfoque, Unicaja Banca Privada está incorporando la planificación financiera y patrimonial a su modelo de asesoramiento con el propósito de abordar las decisiones de inversión desde una perspectiva más amplia y vinculada a los objetivos de cada cliente.

Asesoramiento especializado

La tecnología facilita hoy el acceso a información y herramientas de inversión, pero no elimina la necesidad de interpretarla. Disponer de más datos no siempre hace más sencilla una decisión. El valor está en relacionarlos con la situación de cada cliente y convertirlos en una estrategia comprensible y revisable.

“En Unicaja Banca Privada queremos conocer qué necesita cada cliente y acompañarle en las decisiones que afectan al conjunto de su patrimonio. La tecnología mejora la información y las herramientas de análisis, pero el valor del asesoramiento está también en comprender cada situación, ordenar las prioridades y mantener una relación de confianza a largo plazo”, señala Ramón Senosiaín, director de Banca Privada, Banca Personal y Productos de Inversión de Unicaja.

En este sentido, la entidad combina el asesoramiento personal con herramientas digitales que permiten consultar información, seguir la evolución del patrimonio y estudiar distintas alternativas de inversión.

Esta orientación forma parte del Plan Estratégico 2025-2027 de Unicaja, que contempla el crecimiento de la banca privada y personal entre sus líneas de actuación, junto con la mejora de la experiencia del cliente y el desarrollo de capacidades digitales.

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