Trump ha viajado a China con un selecto grupo de empresarios conocidos en todo el mundo. Una veintena de nombres famosos procedentes de sectores diversos como la tecnología, la banca o la inteligencia artificial. Pero China también cuenta con figuras destacadísimas, algunas de ellas mujeres, al frente de compañías de peso cuyos nombres no suenan tanto en Occidente pero que son referentes en su país. Y una de ellas es Dong Mingzhu, presidenta de Gree Electric, uno de los mayores fabricantes mundiales de aire acondicionado y uno de los grandes símbolos del poder industrial chino.
Es una de las trayectorias empresariales más conocidas de China. Su ascenso dentro de Gree se ha convertido en un ejemplo recurrente de disciplina y ambición en plena transformación económica del país.
Trayectoria
Nació en la ciudad de Nankín en 1954 y trabajó inicialmente en tareas administrativas hasta que un giro personal cambió completamente su vida. Su marido murió cuando ella tenía poco más de treinta años y Mingzhu decidió abandonar su ciudad natal para buscar nuevas oportunidades laborales. Dejó a su hijo al cuidado de su madre y se trasladó sola al sur del país para intentar empezar de nuevo. En 1990 entró en Gree Electric, que entonces era una pequeña empresa dedicada a la fabricación de aire acondicionado.
No llegó como ejecutiva ni como ingeniera. Entró como comercial de ventas y comenzó recorriendo distintas regiones para vender aparatos de aire acondicionado en una China que todavía estaba lejos del gran boom de consumo que viviría años después. Fue destinada a Anhui, una de las regiones menos prometedoras para la compañía en aquel momento, y allí consiguió resultados extraordinarios.
En apenas año y medio logró generar ventas equivalentes a una octava parte de los ingresos anuales de toda la empresa. Ese éxito llamó rápidamente la atención de la dirección y desencadenó uno de los ascensos más meteóricos del empresariado chino contemporáneo.
En 1994 fue nombrada jefa de ventas. Apenas dos años después, en 1996, se convirtió en vicepresidenta de la compañía. En 2001 ya ocupaba la presidencia y en 2012 asumió oficialmente la presidencia del consejo de Gree Electric.
Gree Electric es uno de los mayores fabricantes mundiales de aire acondicionado y uno de los gigantes industriales más importantes de China. La compañía fabrica aire acondicionado doméstico e industrial, electrodomésticos, purificadores de aire, sistemas inteligentes para hogares y tecnología industrial avanzada.
Visita de Trump
La figura de Dong Mingzhu cobra especial relevancia ahora, coincidiendo con la visita de Trump y con los intentos de estabilizar la relación económica entre las dos mayores potencias del mundo tras años de guerra comercial, restricciones tecnológicas y disputas por el liderazgo industrial global.
La empresaria lleva años defendiendo públicamente la necesidad de que China reduzca su dependencia tecnológica extranjera y fortalezca su capacidad de innovación nacional. Un discurso que coincide con la estrategia impulsada por Pekín para reforzar su autosuficiencia industrial frente a Occidente.
Sin embargo, la visita de Trump también refleja hasta qué punto ambas economías siguen profundamente conectadas. Muchas multinacionales estadounidenses continúan dependiendo del mercado chino tanto para fabricar como para vender productos, mientras gigantes industriales chinos necesitan estabilidad comercial y acceso a mercados internacionales.
En medio de esa compleja relación entre competencia y dependencia mutua, Dong Mingzhu se ha convertido en uno de los rostros más reconocibles del capitalismo chino contemporáneo.
Su historia personal también ha contribuido a construir ese mito empresarial. Reconoció públicamente que no asistió a ninguna graduación de su hijo porque estaba completamente centrada en el trabajo y en el crecimiento de la compañía. En alguna entrevista afirmó que la empresa era su todo, “Gree es mi vida”. Décadas después de entrar en la empresa como comercial de ventas, Dong Mingzhu sigue siendo una de las mujeres más poderosas de la industria china y uno de los símbolos más claros del ascenso económico del país.
