Laboral

El reto de las empresas no pasa por abaratar el trabajo, sino conseguir que cada hora trabajada genere más valor

Desde el año 2021, el precio de la mano de obra se ha incrementado un 15,3% en España

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz; junto a la ministra de Seguridad Social, Elma Saiz
La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz; junto a la ministra de Seguridad Social, Elma Saiz

El aumento de los costes laborales es uno de los problemas sobre los que más inciden los empresarios, además del absentismo y la productividad. Desde el año 2021, el precio de la mano de obra se ha incrementado un 15,3% en España, pasando de los 22,9 euros por hora en 2021 a los 26,4 euros por hora del año 2025, según la última estadística publicada por Eurostat.

Este incremento ya acumula cuatro años de alzas consecutivas. En 2022 el coste laboral se elevó hasta los 23,3 euros la hora; en 2023 a 24,5 euros; en 2024 a 25,5 euros; y finalmente en 2025 a 26,4 euros.

Los aumentos vienen acompañados de las subidas interanuales del SMI, que pasó de los 950 euros al mes en 14 pagas en el año 2021, a los 1.184 euros al mes en 14 pagas en el año 2025 (en 2026 se volvió a incrementar y ya se sitúa en los 1.221 euros mensuales).

Coste compartido entre salario y cotizaciones

Preguntados varios expertos por si el aumento de los costes laborales corresponde en gran parte a los salarios o a las cotizaciones, Carlos Arcas, director de The Adecco Group Institute señala que, según la última Encuesta Trimestral de Coste Laboral del INE, “se puede afirmar que de cada 100 euros de aumento del coste laboral, alrededor de 73 euros proceden de los salarios y 27 euros de las cotizaciones y otros costes asociados al empleo. Por lo que que el encarecimiento del trabajo en España responde tanto al aumento de las remuneraciones como al de los costes de Seguridad Social”.

Evolución de los costes laborales en España (Líneas)

 

Se trata de una opinión que coincide con la de Jesús Fernández-Bravo, presidente del Registro de Economistas Asesores Laborales (EAL) del Consejo General de Economistas, quien señala que “el aumento del coste laboral no se explica únicamente por las subidas salariales, también influyen las cotizaciones y otros costes asociados al empleo. Cuando hablamos de encarecimiento del empleo debemos mirar el coste laboral total y no únicamente el salario”.

Las pymes, las grandes afectadas

El colectivo de organizaciones que más nota los efectos del aumento de los costes laborales son las pequeñas y medianas empresas. El director de The Adecco Group Institute explica que esto se debe a que “suelen disponer de menores márgenes de beneficio y una capacidad financiera más limitada para absorber incrementos de costes. Cuando aumentan los salarios y las cotizaciones sociales, muchas pymes se ven obligadas a reducir otros gastos, aplazar inversiones, moderar nuevas contrataciones o trasladar parte de esos costes a los precios de sus productos y servicios, lo que puede afectar a su competitividad”.

Así, incide que “si el crecimiento de los costes laborales no va acompañado de aumentos equivalentes de productividad, algunas empresas pueden encontrar dificultades para crecer, generar empleo estable o competir con empresas de otros países con menores costes laborales”.

De esta forma, Fernández-Bravo señala que “el efecto sobre el empleo de las pequeñas y medianas empresas no tiene por qué traducirse inmediatamente en despidos, sino que puede manifestarse de forma más gradual, con menos contrataciones, vacantes sin cubrir, reducción de horas o menor inversión”.

Si bien es cierto, el presidente del Registro de Economistas Asesores Laborales del CGE apunta que “el impacto depende mucho del sector. No es lo mismo una empresa tecnológica, con elevada productividad, que un restaurante, una peluquería o una empresa de limpieza, donde el peso del trabajo en los costes es mucho mayor”. Así, concluye que “el reto no es solo cuánto cuesta contratar a un trabajador, sino cuánto valor puede generar”, e incide en que “cualquier aumento de los costes laborales debería ir acompañado de medidas que impulsen la productividad, la digitalización, la formación y la inversión”.

La productividad crece menos que los costes laborales

El problema surge cuando la productividad en España viene marcando una evolución irregular entre los años analizados (2021-2025), según los datos publicados por Eurostat. Durante 2021 y 2022 se perciben variaciones positivas y es en 2023 cuando la productividad empeora, especialmente en el primer semestre. Si bien es cierto, le sigue una recuperación gradual hasta 2024, que vuelve a debilitarse. Ya en 2025, la productividad se mantiene estable en todos los trimestres.

“España tiene aquí una asignatura pendiente. La solución no pasa por que los trabajadores trabajen más, sino por producir más y mejor, hay que invertir en tecnología, formación y modernización del tejido empresarial”, señala Fernández-Bravo.

En este sentido, Arcas señala que “mientras los costes laborales en España están creciendo a un ritmo cercano al 5% interanual, el crecimiento de la productividad es más moderado en la mayoría de los sectores. Cuando los costes laborales avanzan más rápido que la productividad, el coste laboral por unidad producida aumenta, lo que supone una pérdida de competitividad para las empresas”.

“Las consecuencias pueden ser especialmente relevantes para las pymes. En primer lugar, se reduce el margen empresarial, lo que dificulta invertir en innovación, digitalización o expansión. En segundo lugar, algunas empresas pueden ralentizar la contratación y demás, si no pueden absorber el incremento, trasladarán parte de este a los precios finales, alimentando presiones inflacionistas”, concluye Arcas.

Trasladar estos costes a los precios

Y es que, el director de The Adecco Group Institute señala que en la actualidad, las empresas españolas están trasladando parte del aumento de los costes laborales a los precios, aunque lo combinan con una reducción de márgenes. “La capacidad de repercutir los mayores costes depende en gran medida del sector y del grado de competencia. En actividades con mayor poder de fijación de precios o donde la demanda se mantiene sólida, las empresas han podido trasladar una parte significativa del incremento salarial y de las cotizaciones a sus clientes. Sin embargo, en sectores muy competitivos o expuestos a la competencia internacional, la capacidad para elevar precios es mucho más limitada, lo que obliga a absorber una parte importante del aumento de costes”.

Así, asegura que “muchas empresas, especialmente pymes, están viendo reducidos sus márgenes operativos. Esto supone disponer de menos recursos para invertir, innovar, digitalizarse o ampliar plantillas”.

De la misma manera, Fernández-Bravo explica que “en muchas pymes no es posible trasladar íntegramente el aumento de los costes laborales a los precios, especialmente en mercados muy competitivos. Por ello, una parte se está absorbiendo mediante una reducción de márgenes”. Y asegura que “esta estrategia puede funcionar a corto plazo, pero no es sostenible indefinidamente”.

Relación con el absentismo

Relacionado con el aumento de los costes y la pérdida de la productividad está el alza del absentismo. Se trata del gran problema al que quieren poner fin los empresarios y para el que el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha creado un observatorio con el objetivo de estudiar el problema a fondo y tratar de encontrar soluciones tanto para los trabajadores como para las empresas.

“La relación es muy directa porque el absentismo no solamente tiene un coste salarial, reduce las horas efectivamente trabajadas y obliga a la empresa a mantener costes de estructura con menos producción”, asegura Fernández-Bravo.

Una opinión que coincide con la de Arcas: “A los costes salariales directos y a las cotizaciones sociales se añaden los gastos derivados de la sustitución de trabajadores, las horas extraordinarias para cubrir ausencias, la pérdida de productividad, la reorganización de turnos y los costes administrativos asociados a la gestión de las bajas”.

“No basta con saber lo que cuesta contratar, sino el coste de la hora efectiva”

El presidente del Registro de Economistas Asesores Laborales del CGE explica que el año 2025 cerró en torno al 7,1% de las horas pactadas, según los últimos datos de Randstad Research basados en información del INE, con cerca de 1,6 millones de trabajadores ausentes cada día. “Desde el punto de vista empresarial, esto significa que no basta con saber cuánto cuesta contratar a una persona. Hay que preguntarse cuánto cuesta realmente cada hora efectiva de trabajo. Si una empresa paga salarios y cotizaciones, pero una parte creciente de las horas pactadas no se convierte en horas efectivamente trabajadas, el coste por hora productiva aumenta”.

Así, Fernández-Bravo pone el foco en varias instituciones para atajar este problema “ya que una parte importante responde a incapacidad temporal y problemas de salud”: “El reto es actuar sobre las causas que pueden prevenirse o gestionarse mejor, reforzando la prevención, la salud laboral, la adaptación de puestos y la reincorporación. Es, por tanto, un problema que combina salud, organización y productividad y que requiere coordinación entre empresas, trabajadores, servicios sanitarios y administraciones”.

Subida del SMI para el año 2027

Uno de los principales impulsores de los costes laborales en los últimos años es el SMI. La pasada semana, el secretario general de CCOO señaló que, desde el sindicato, pedirán una subida del SMI para 2027 superior al 5%. Se trata de una cifra que volverá a incrementar el coste de la mano de obra.

“Atendiendo a la propuesta sindical que plantea la subida del 5%, pasaríamos aproximadamente a 1.282 euros al mes en 14 pagas (17.949 euros-salario bruto) que supondría un coste para la empresa de 855 euros anuales por trabajador. Hay que recordar que esos 855 euros no es el coste adicional para la empresa. Al aumento salarial hay que añadir las cotizaciones empresariales correspondientes. Si el SMI aumentará un 5%, el coste empresarial anual podría incrementarse aproximadamente en 1.100-1.200 euros por trabajador, dependiendo del tipo de cotización aplicable”, alerta Fernández-Bravo.

Evolución del Salario Mínimo Interprofesional (Gráfico de columnas)

 

Respecto a este tema, Arcas asegura que “una subida del SMI superior al 5% en 2027 tendría un impacto especialmente significativo en los sectores con mayor concentración de trabajadores de baja cualificación y salarios próximos al mínimo (hostelería, comercio, agricultura…). Para estos sectores, el aumento no se limitaría al salario base, sino que se trasladaría también a las cotizaciones sociales y a otros conceptos ligados a la remuneración, elevando el coste laboral total por trabajador y reduciendo los márgenes de las empresas”.

A esto Fernández-Bravo añade que “hay otro efecto importante: el efecto arrastre. Si sube mucho el SMI, no solamente puede subir el salario de quienes cobran el SMI”.

Efectos del SMI sobre el empleo

Sobre el efecto que la subida del SMI pueda tener sobre el empleo, el director de The Adecco Group Institute asegura “tendría previsiblemente un efecto limitado sobre el empleo agregado de la economía”, aunque sí alerta que “podría generar un impacto más intenso en aquellos sectores y empresas con una elevada proporción de trabajadores que perciben salarios próximos al mínimo”.

Por su parte, el presidente del Registro de Economistas Asesores Laborales del CGE señala que “si elevamos de forma continuada el SMI por encima de esas variables, corremos el riesgo de perjudicar precisamente a quienes tienen más dificultades para acceder al mercado laboral: jóvenes, trabajadores menos cualificados y personas con menor productividad”.