Las mujeres en España se jubilan más tarde que los hombres por los “parones” que estas realizan en su vida laboral por cuidados o nacimiento de los hijos. Se trata de un efecto que discrimina a las trabajadoras y que las obliga a alargar sus años dedicados al trabajo o a recortar su pensión. Si bien es cierto que actualmente existen compensaciones por cotización “ficticia”, que suma a las mujeres día de trabajo por tener hijos y cuidarlos, se trata de unos incentivos que todavía no son suficientes. En este sentido, desde Fedea señalan la necesidad de desarrollar una compensación “realista” en la jubilación para las mujeres que abandonan el trabajo por ser madres.
Y es que, actualmente se añaden 112 días de cotización por cada hijo nacido y, en partos múltiples, se suman 14 días más por cada hijo a partir del segundo. Además, por cuidado de hijos se reconocen hasta 270 días (aproximadamente 9 meses) de cotización “ficticia” en periodos donde hubo lagunas de cotización entre los 9 meses anteriores al nacimiento y hasta que el menor cumple 6 años.
Un informe elaborado por el economista Sergi Jiménez-Martín para Fedea revela que la reforma de pensiones de 2011 en España ha generado grandes diferencias de género, penalizando de manera mucho más severa a las mujeres que a los hombres. “Una situación que se podría haber evitado si se introduce un “premio” realista por haber tenido hijos”, indica el Jiménez-Martín a Artículo 14.
En este sentido, el economista señala la importancia de introducir una reforma en este “complemento”, ya que indica que los 200 días que se aplican actualmente son “insuficientes” y apuesta por una fórmula híbrida en la que las afectadas puedan optar por obtener una cantidad determinada de dinero o años cotizados.
Reforma de la jubilación de 2011
Aunque la ley del año 1011 se presentó con un diseño neutro, es decir, que no tendría mayor efecto en hombres que en mujeres; la realidad es que las trabajadoras han tenido que retrasar su salida del mercado laboral significativamente más tiempo para evitar recortes en sus prestaciones.
El problema de esto se encuentra en que la reforma condicionó la edad de jubilación a los años de cotización acumulados e introdujo que, para poder jubilarse a los 65 años sin penalización, el sistema exige una carrera de cotización larga -que llegará a los 38,5 años en 2027-.
Esto hace que las responsabilidades de cuidado, el trabajo a tiempo parcial y las interrupciones laborales en las mujeres les disminuya las probabilidades de alcanzar estos umbrales, por lo que se ven obligadas a alargar su carrera laboral más que los hombres si no quieren ver recortada su pensión, o seguir agrandando la brecha de género en la nómina de las pensiones.
Son los propios datos del informe difundido por Fedea los que señalan que la reforma del año 2011 ha retrasado la jubilación de las mujeres afectadas en un promedio de 10 meses, una cifra que triplica el retraso experimentado por los hombres. que es de 3,1 meses. Esto ha provocado que la probabilidad de que una mujer se jubile después de los 65 años haya aumentado en 34 puntos tras la reforma.
Brecha de género en la nómina de las pensiones
Según los últimos datos publicados por el ministerio de Seguridad Social en relación a la nómina mensual de las pensiones del mes de julio, los hombres perciben una pensión media de 1.768,26 euros, frente a los 1.238,51 euros que reciben las mujeres. Estos datos ponen de manifiesto la persistencia de una brecha de 529,75 euros a favor de los hombres.
Se trata de una desigualdad vinculada directamente con la trayectoria laboral (los hombres sufren menos interrupciones que las mujeres) y a que las mujeres han percibido a lo largo de la historia salarios más bajos que los hombres.
Si bien es cierto, se trata de una brecha que se viene reduciendo en los últimos años, ya que la diferencia en la nómina de las pensiones se está estrechando entre los nuevos jubilados y el más senior.

Los hombres de entre 65 y 69 años perciben una pensión media de 1.857,20 euros mensuales, frente a los 1.528,39 euros que cobran las mujeres de la misma edad, una diferencia de 328,81 euros. La distancia es casi 390 euros inferior a la que existe entre los pensionistas de 80 a 84 años, donde la brecha alcanza los 718,84 euros.
Tener en cuenta otros factores en la reforma del futuro
Con el objetivo de lograr un sistema más equitativo, el estudio de Fedea recomienda realizar una reforma de las pensiones que tenga en cuenta los ajustes basados en la densidad de cotización o en ocupaciones específicas.
Actualmente, el sistema de pensiones exige un número fijo de años para jubilarse a los 65 años sin recortes en la pensión, una medida que potencia las desigualdades entre hombres y mujeres ya que estas han tenido carreras más fragmentadas por cuidados.
Para corregir esto, Jiménez-Martín propone que la ley, en lugar de pedir una cifra bruta de años, utilice otra fórmula en la que se tenga en cuenta la “densidad” (qué parte de su vida activa ha podido cotizar realmente el trabajador).

