La inteligencia artificial suele explicarse como una historia de algoritmos creada por grandes visionarios tecnológicos. Pero en los cajones de las grandes corporaciones hay un modelo de IA menos visible. Hablamos de los centros de datos movidos por enormes cantidades de electricidad. Para que funcionen estos servidores se necesitan miles de millones de dólares. Hilary Maxson conoce bien cada rincón de ese espacio. Por eso su llegada a Oracle el pasado mes de abril resulta especialmente significativa.
A sus 48 años, Maxson ha asumido el cargo de directora financiera de Oracle en un momento en el que la compañía está apostando cantidades extraordinarias por la inteligencia artificial y la nube. Es una ejecutiva con una trayectoria poco convencional para una de las grandes tecnológicas estadounidenses. Ella procede de compañías industriales y no de una empresa nacida en Silicon Valley.
Antes de incorporarse a Oracle, Maxson fue vicepresidenta ejecutiva y directora financiera del grupo Schneider Electric, el gigante francés especializado en gestión energética y automatización. Durante los años que pasó allí participó en la transformación de una compañía tradicionalmente asociada a los equipos eléctricos en una empresa cada vez más orientada hacia la gestión inteligente de la energía.

“Oracle ha construido un impulso extraordinario en la intersección entre la nube, la inteligencia artificial y las aplicaciones industriales”, dijo Maxson al anunciar su nombramiento. “Estoy encantada de unirme en este momento decisivo y espero trabajar con Clay, Mike y el resto del equipo directivo para seguir invirtiendo con disciplina y transformar este impulso en valor duradero a largo plazo para nuestros clientes y accionistas”.
La inteligencia artificial necesita una infraestructura gigantesca. Los modelos requieren centros de datos, chips, sistemas de refrigeración, redes y cantidades ingentes de energía. Oracle está invirtiendo agresivamente para ampliar esa capacidad y competir en un mercado en el que las grandes tecnológicas se disputan tanto los clientes como la infraestructura que hará posible la siguiente generación de servicios digitales. La compañía prevé destinar alrededor de 50.000 millones de dólares a inversiones de capital durante su ejercicio fiscal, más del doble de lo gastado el año anterior. También anunció que planeaba captar hasta 50.000 millones mediante deuda y emisiones de acciones. Es una escala de inversión que convierte las decisiones financieras en parte esencial de la estrategia tecnológica.

Maxson ha pasado buena parte de su carrera tomando decisiones en ese terreno. Antes de Schneider Electric trabajó durante más de una década en AES Corporation, una compañía energética estadounidense. Su experiencia incluye negocios internacionales y grandes proyectos de infraestructura, un recorrido que la llevó por mercados muy diferentes antes de instalarse en la cúpula de Schneider.
En esta última compañía pasó aproximadamente nueve años. Como directora financiera del grupo, acompañó su transformación digital. Schneider Electric ha desarrollado una posición importante ante la paradoja que propone la inteligencia artificial, ya que cuanto más virtual parece, más dependiente se vuelve del mundo físico. “Su experiencia abarca los sectores industrial, de infraestructuras y de software, ámbitos en los que la intensidad de capital y la excelencia en la ejecución son fundamentales para el éxito”, señaló Clay Magouyrk, consejero delegado de Oracle, al anunciar su contratación.

La elección de Maxson llega además en una etapa de contrastes para Oracle. Mientras la empresa aumenta de forma espectacular su inversión en inteligencia artificial, también está llevando a cabo una reestructuración que incluye despidos. Oracle contaba con unos 162.000 empleados a tiempo completo en mayo de 2025 y había calculado que los costes de su plan de reestructuración durante el ejercicio fiscal 2026 podrían alcanzar los 2.100 millones de dólares, principalmente por indemnizaciones y gastos relacionados. La nueva directora financiera tendrá que manejar esa tensión entre expansión y disciplina. Oracle necesita gastar para crecer en inteligencia artificial, pero también demostrar a los inversores que ese gasto puede convertirse en beneficios.
Durante años, el poder de Silicon Valley estuvo asociado a ingenieros, fundadores y especialistas en software. La expansión de la inteligencia artificial está ampliando ese mapa. Los conocimientos sobre energía, construcción, logística, financiación y gestión de infraestructuras tienen ahora un peso creciente. Maxson representa a esa nueva generación de ejecutivas que se mueven entre ambos mundos. También ocupa un asiento en el consejo de administración de Anglo American, donde preside el comité de auditoría. Su formación combina una licenciatura y un MBA por Cornell University. Una trayectoria original que explica por qué Oracle ha recurrido a ella para una etapa en la que el tamaño de sus inversiones está creciendo a una velocidad poco habitual.

