Brecha de género

La brecha de género en empleo juvenil se duplica en seis años y alcanza los 4 puntos

Mientras que en el periodo 2013-2018 la brecha media se situaba en 1,9 puntos porcentuales, entre 2019-2024 ha escalado hasta un promedio de 4 puntos

A pesar de la buena marcha del mercado laboral español, que ha superado este año por primera vez los 22 millones de afiliados, y cuenta con un empleo entre los más jóvenes a niveles récord, la brecha de género entre este colectivo ha experimentado un deterioro en los últimos seis años (entre 2019 y 2024, último año del que hay cifras). Así lo señala el informe Retos de las Políticas de Empleo en España en el marco institucional de la Unión Europea, elaborado por investigadores de la Universidad Carlos III por encargo de UGT.

Entre los años 2019 y 2024, la diferencia en la tasa de empleo entre hombres y mujeres menores de 30 años se ha duplicado. Y es que, mientras que en el periodo 2013-2018 la brecha media se situaba en 1,9 puntos porcentuales, entre 2019 y 2024 la cifra ha escalado hasta un promedio de 4 puntos.

Se trata de unas diferencias que contrastan con las que se perciben en el mercado laboral general, ya que la brecha de género entre los trabajadores de la población adulta permanece estancada por encima de los 10 puntos.

Brecha de género en el empleo (Barras agrupadas)

 

El informe también pone de manifiesto las diferencias entre las tasas de paro y las de ocupación en el tramo de menor edad. En el desempleo de menores de 25 años -que en España se sitúa en un 24,5%, casi el doble de la media comunitaria (14,9%)-, la brecha de género es más moderada: un 26,01% en las mujeres frente a un 23,30% en los varones en 2025. Además, según las cifras proporcionadas, se trata de una situación que llegó a invertirse a finales de 2023.

La desigualdad se acentúa en edades posteriores

Según explica el coordinador del estudio y profesor de Derecho del Trabajo de la UC3M, Daniel Pérez del Prado, esto se debe a que en las etapas iniciales de la vida laboral las mujeres jóvenes aún no sufren de lleno la penalización asociada a las tareas no remuneradas de cuidados (atención a hijos o familiares dependientes). Sin embargo, a medida que avanzan en su ciclo vital, la asunción mayoritaria de estas responsabilidades lastra sus carreras laborales, por lo que la tasa de empleo disminuye.

La desigualdad no solo afecta a las decisiones de contratación, sino que consolida una mayor vulnerabilidad cuando se pierde el puesto de trabajo. En 2024, la tasa de paro de larga duración en España se situó en el 4,6% para las mujeres frente al 3,1% para los hombres. Además, el 43,3% de las trabajadoras en desempleo lleva un año o más buscando trabajo, frente al 38,8% del conjunto general.

Se trata de una cifra todavía más preocupante si se compara con la media de la Unión Europea. Mientras que la brecha en la tasa de paro en la UE es casi inexistente (un 0,2 puntos porcentuales), en España se mantiene en 1,5 puntos (1,3 puntos más). Si bien es cierto, se trata de un dato que se ha reducido en cuatro décimas, ya que en los últimos años se había situado en el 1,9%.

616 millones de euros sin ejecutar por el SEPE en partidas de formación

Una de las herramientas con las que cuentan Gobierno y las comunidades autónomas para revertir esta situación son las Políticas Activas de Empleo (PAE). Así, el informe señala que, aunque España ha elevado su gasto público en PAE hasta el 0,76% del PIB en 2022 (frente al 0,52% de 2013), el elevado número de parados sitúa la inversión real por desempleado en solo 3.331 euros, lejos de los más de 40.000 euros de países como Dinamarca o Irlanda.

Además, el informe denuncia que, según la liquidación presupuestaria del SEPE en 2024, la partida de formación dejó 616,7 millones de euros sin utilizar (con una ejecución del 74% en la destinada a desempleados y del 65% en la dirigida a ocupados) “en un contexto en el que los empleos reclaman cada vez más formación”, señala la vicesecretaria general de UGT, Lola Navarro.

Mientras el gasto global en Políticas Activas de Empleo creció un 20% entre 2018 y 2022, la partida de formación apenas se incrementó un 1,7%. “El Gobierno y las autonomías tienen la obligación de realizar un mayor análisis de las políticas de empleo que desarrollan. Necesitamos saber la eficacia de esas atenciones y la efectividad de las medidas2, incide Navarro.

Este informe se ha elaborado de manera previa a las negociaciones que los agentes sociales mantendrán con el Ministerio de Trabajo para tratar de mejorar estas políticas de empleo y reducir, tanto la brecha de género en el empleo, como la duración del paro entre los trabajadores.

Será el próximo lunes cuando está programada la mesa de diálogo social con los negociadores de la cartera que lidera Yolanda Díaz, CCOO y la patronal.