La rebaja fiscal de Hacienda: ¿quiénes se beneficiarán en la próxima Renta?

La Declaración de la Renta 2026 llega con una nueva deducción ligada al SMI que beneficiará a casi tres millones de contribuyentes

María Jesús Montero.
Artículo14

La campaña de la Declaración de la Renta vuelve, un año más, con su calendario marcado y su habitual mezcla de rutina y nervios. La Agencia Tributaria (AEAT) abre el periodo para presentar la Renta desde el 8 de abril hasta el 30 de junio, y lo hace con una novedad que apunta directamente al bolsillo de las rentas más bajas: una nueva deducción en el IRPF que, según los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha), beneficiará a 2.976.220 contribuyentes, casi tres millones de personas.

El cambio está ligado a la última subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) aprobada por el Gobierno. En esencia, la medida busca evitar que el salto del SMI empuje a muchos trabajadores a tributar más y, por tanto, a perder parte del incremento. El mensaje político se resumió con claridad en boca de la ministra María Jesús Montero: “Acompañamos la aprobación del salario mínimo interprofesional con una nueva revisión fiscal para las rentas bajas, de forma que estas personas perceptoras del salario mínimo interprofesional no tengan que abonar la parte fiscal correspondiente”. La idea es simple: subir el salario sin que Hacienda se lleve, por la vía del IRPF, una parte significativa de esa mejora.

La nueva deducción: quién queda fuera de tributar y hasta dónde llega

Gestha detalla que la nueva deducción permitirá dejar sin tributar a quien cobre hasta 17.094 euros y que se irá reduciendo progresivamente hasta los 20.000 euros. La medida se suma a los umbrales que ya operaban con el SMI de 2025, situado en 15.876 euros, que también estaba dentro del paraguas de ajustes fiscales previos.

En términos prácticos, quienes perciban salarios por debajo de 20.000 euros podrán aplicar una deducción de hasta 591 euros. Esa cifra es el techo, y no necesariamente el beneficio exacto para todo el mundo: depende de la situación concreta, de las retenciones y de cómo encaje cada caso en el tramo de reducción progresiva. Pero el alcance sí es relevante: abre la puerta a que muchos trabajadores recuperen parte del IRPF ya retenido y a que, en el caso del SMI, el diseño fiscal no convierta la subida salarial en un espejismo.

Declaración de la Renta
Un edificio de la Agencia Tributaria en Madrid.
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Según los cálculos del Gobierno, una persona que cobre el SMI en 2026 pagará 365 euros menos de IRPF que en 2025. Con el SMI en 17.094 euros, el objetivo es que el contribuyente note de forma más limpia el aumento y que la Declaración de la Renta no se convierta en el momento en el que “se evapora” el avance.

La letra pequeña: obligación de declarar y el efecto de tener dos pagadores

Aquí entra uno de los puntos que más confusión genera cada año en la Declaración de la Renta: el deber de presentar declaración no depende solo de cuánto se cobre, sino de cómo se cobre. En este sentido, sigue vigente la obligación de declarar para quienes ingresen más de 15.876 euros si han tenido dos o más empleos, con matices importantes.

Gestha recuerda que existe una excepción: no se activa el límite más exigente “salvo que la suma de las cantidades percibidas del segundo y restantes pagadores no supere en total los 1.500 euros anuales”. Además, se mantiene el umbral de 22.000 euros con un solo sueldo, aunque estos límites dejan de operar igual si el contribuyente tiene otras rentas, como alquileres, ingresos de actividad económica u otras circunstancias que alteren el esquema.

Dicho de forma llana: no basta con mirar la cifra total anual. Hay que revisar si hubo cambios de empresa, contratos encadenados o un segundo pagador. Y también si existen ingresos adicionales que, por pequeños que parezcan, cambian la obligación de presentar la Declaración de la Renta.

A quién le conviene presentar la declaración aunque no esté obligado

Más allá de la obligatoriedad, la pregunta clave suele ser si te interesa. Y ahí es donde Gestha lanza una recomendación clara. Los Técnicos aconsejan presentar la Declaración de la Renta a todos los asalariados que cobren entre 15.876 euros —el SMI de 2024 que no tributó por el aumento de la reducción por obtención de rendimientos del trabajo— y 20.000 euros brutos. La lógica es que, en esa franja, la nueva deducción puede traducirse en devolución de retenciones y en un resultado favorable.

Declaración de la Renta
Pedro Sánchez y las vicepresidentas María Jesús Montero y Yolanda Díaz.
EFE/ Kiko Huesca

Además, Gestha añade un segundo grupo que muchas veces se queda en tierra de nadie: asalariados que perciban entre 20.000 y 22.000 euros. En este caso, la deducción ya no llega, pero puede seguir compensando presentar la Declaración de la Renta si el contribuyente cuenta con alguna otra deducción que le permita recuperar parte de unas retenciones que, según apuntan, suelen ajustarse “prácticamente a la cuota resultante de la autoliquidación”.

En otras palabras: incluso si el sistema te ha retenido más o menos lo correcto, una deducción adicional puede inclinar la balanza. Y en un año con cambios para las rentas bajas, el riesgo de no mirar el borrador es dejar dinero sobre la mesa.