Venezuela

Las empresas españolas y la reconstrucción de Venezuela

Hace 27 años Hugo Chávez pidió ayuda a España para reconstruir Venezuela. Después llegaron las expropiaciones y la ruptura económica. Hoy, tras la tragedia del terremoto, España vuelve a tener la oportunidad de participar en la reconstrucción del país

Efectos de los devastadores terremotos en Venezuela.
Efectos de los devastadores terremotos en Venezuela.
EFE

En su primer viaje al extranjero, tras ser elegido presidente de Venezuela, Hugo Chávez visitó España y se entrevistó con varios periodistas con el fin de enviar un mensaje. Chávez quería seducir a los inversores españoles y dijo que esperaba que le ayudaran “en ese objetivo de refinanciar y reestructurar la deuda externa, conseguir créditos gobierno a gobierno, créditos blancos, buscar y conseguir acuerdos de cooperación tecnológica y científica, y difundir nuestro proyecto democrático. España tendrá un gobierno amigo dispuesto a profundizar los nexos”. Era enero de 1999.

Durante los 14 años que estuvo en el poder, Chávez hizo lo contrario: impuso control de cambios, devaluó el bolívar e impidió a los bancos y empresas españolas repatriar beneficios. Expropió Agroisleña, una empresa fundada por canarios que distribuía semillas y fertilizantes entre los agricultores. Encargó y no pagó a Duro Felguera gigantescas instalaciones de energía termoeléctrica, razón por la cual la compañía asturiana entró en concurso de acreedores. A Inditex, los chavistas la acusaron de tener márgenes elevados y de especular. Chávez obligó al Santander a vender sus propiedades en Venezuela. Y en uno de los peores momentos, el mandatario amenazó en directo por televisión al BBVA, propietario del Banco Provincial, de nacionalizarlo. España pasó de país amigo a ser un enemigo.

La captura de Maduro en enero de este año cambió el escenario. Las empresas notaban que la era de la hostilidad era del pasado y que se podían recuperar las relaciones.

Suspensión de conexiones con Caracas

Sin embargo, el terremoto del 24 de junio pasado ha supuesto un paso atrás. Para empezar, Iberia y Air Europa han suspendido las conexiones con Caracas porque el aeropuerto internacional Simón Bolívar en Maiquetía ha sufrido importantes daños y los aviones no pueden aterrizar. Los vuelos se están desviando a otros aeropuertos internacionales como Bogotá, o bien se están posponiendo hasta agosto. Los vuelos semanales a Caracas, que se habían convertido en una ruta muy rentable, ahora están en el aire.

El Estado venezolano debe 180 millones de dólares a Iberia y más de 200 millones a Air Europa. Pero en estos momentos, para el Estado venezolano, pagar sus deudas no es una prioridad: tiene que volcarse en la reconstrucción de edificios, aeropuertos e infraestructuras.

Repsol ha afirmado que continúa produciendo gas para el sistema eléctrico venezolano a través de sus Cardón IV, un bloque de exploración y producción de gas natural situado en el Golfo de Venezuela. Esta empresa petrolera se comprometió en la reconstrucción de las infraestructuras petroleras, tal y como dijo el presidente Josu Jon Imaz delante de Trump y otro grupo de empresas de energía a principios de año en EE UU. Es más, la catástrofe sísmica aumenta el valor estratégico de Repsol porque es clave en la reconstrucción del país.

AME5018. CARACAS (VENEZUELA), 26/06/2026.- Fotografía difundida por el Palacio de Miraflores de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, junto al mayor general del Cuerpo de Marines de Estados Unidos Kevin J. Jarrard este viernes, en una reunión para coordinar labores humanitarias tras los dos terremotos, en Caracas (Venezuela). EFE/ Palacio de Miraflores /SOLO USO EDITORIAL/ SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)
Delcy Rodríguez, junto al mayor general del Cuerpo de Marines de Estados Unidos Kevin J. Jarrard.
EFE

Respecto al grupo Inditex, solo puede decirse que es previsible que el PIB se país caiga en los próximos meses, así como la renta per cápita. Eso afectará al consumo de los venezolanos y a todos los comercios, incluidas las tiendas de ropa.

El verdadero impacto del terremoto en las empresas y los bancos españoles es más bien estratégico, en el sentido de que cambian todos los planes. Con la captura de Maduro, la inversión internacional se estaba animando debido al nuevo clima económico no hostil iniciado por el régimen de Delcy Rodríguez. “Los hoteles se estaban llenando de inversores extranjeros”, afirma una directiva española que trabaja desde hace años en Venezuela. La alegría ha durado poco.

Algunas empresas españolas solo pueden limitarse ahora a colaborar en la reconstrucción y en poner en marcha planes de socorro. Telefónica, junto con la Cruz Roja, ha activado una campaña de donaciones. Otras como Mapfre aún está evaluando los riesgos para conocer, según la agencia EFE, los impactos personales de la catástrofe y garantizar la operativa para los clientes

Dentro de este panorama de pérdida de vidas humanas y de destrucción, hay una luz: la Unión Europea, Estados Unidos y los países de Latinoamérica pueden volcarse en la reconstrucción de Venezuela con la garantía de que el régimen ya no las considera naciones hostiles, sino amigas. De hecho, Delcy Rodríguez dijo en las redes, refiriéndose al apoyo de Trump: “Agradecemos al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y a su administración, quienes han mantenido un contacto constante con las autoridades venezolanas, ofreciendo apoyo y solidaridad al pueblo de Venezuela ante esta tragedia que nos ha sumido en el duelo”.

Hace 27 años Hugo Chávez pidió ayuda a España para reconstruir Venezuela. Después llegaron las expropiaciones, el control de cambios y la ruptura económica. Hoy, tras la tragedia del terremoto, España vuelve a tener la oportunidad de participar en la reconstrucción del país. La diferencia es que esta vez no solo está en juego una inversión empresarial, sino la reconstrucción de una nación.