Ellas lideran

Maria Carla Liuni, la ejecutiva encargada de proteger la imagen de Ferrari en plena crisis reputacional

La directora global de marca de la compañía intenta ampliar su negocio más allá de los deportivos tradicionales y reforzar su presencia como marca de lujo global

Hay una marca de coches que ha hecho del sonido de su motor parte de su identidad. El rugido de un Ferrari no es solo una característica técnica, es un símbolo reconocible en cualquier circuito del mundo. Pero la firma italiana afronta ahora una transición compleja hacia el coche eléctrico, un cambio que implica pasar de ese sonido inconfundible al silencio de la electrificación.

La marca atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años con la presentación del Luce, su primer coche completamente eléctrico. El modelo, que se ha presentado en Roma, cuesta 550.000 euros, tiene cinco plazas, supera los 530 kilómetros de autonomía y alcanza más de 310 kilómetros por hora. Pero su lanzamiento no ha generado el entusiasmo esperado, todo lo contrario, ha sembrado fuertes reticencias entre inversores, aficionados históricos y antiguos dirigentes de la compañía.

El mayor golpe lo ha recibido en Bolsa. Ferrari ha llegado a caer más de un 8% tras la presentación del vehículo y ha recibido una de las críticas más duras desde dentro de la propia institución. Luca Cordero di Montezemolo, expresidente de Ferrari durante más de dos décadas, afirmó que esperaba “que al menos le quiten el cavallino rampante” al nuevo modelo. “Si dijera lo que pienso, perjudicaría a Ferrari”, añadió durante un acto de Confindustria antes de lanzar otro dardo envenenado a los actuales directivos: “Al menos este coche no lo copiarán los chinos”.

Y en esta difícil etapa de Ferrari está Maria Carla Liuni, directora global de marca de la compañía y una de las ejecutivas encargadas de la estrategia de imagen y posicionamiento de la firma italiana en plena transformación tecnológica.

Liuni es una pieza importante dentro de la evolución reciente de Ferrari. Su perfil está vinculado al mundo del branding, la comunicación y la construcción de identidad de marca. En Ferrari ha trabajado en la estrategia global de imagen de una compañía que desde hace años intenta ampliar su negocio más allá de los deportivos tradicionales y reforzar su presencia como marca de lujo global.

Liuni llegó a Ferrari en 2022 tras haber ocupado puestos de alta responsabilidad en marcas como Bulgari, Pandora y Procter & Gamble. Su incorporación formó parte de la reorganización impulsada por el consejero delegado Benedetto Vigna para reforzar el posicionamiento global de Ferrari. Y ahora se enfrenta a su mayor reto reputacional.

El modelo Luce representa un cambio histórico para la compañía. Se trata del primer modelo totalmente eléctrico producido por la firma de Maranello y también de uno de los más alejados del concepto clásico de Ferrari. Tiene cinco plazas, cuatro puertas y un diseño mucho más cercano al de un gran turismo futurista que al de los deportivos biplaza que hicieron famosa a la marca italiana. Y en ese diseño radica la polémica.

La compañía ha intentado presentar el lanzamiento como una evolución natural. John Elkann aseguró durante la presentación que Ferrari está “abriendo un nuevo capítulo” y reforzando “la tradición de anticipar y dar forma al futuro”. El consejero delegado, Benedetto Vigna, defendió también que el modelo combina emociones únicas al volante con altas prestaciones y confort.

Sobre el papel, el coche es un vehículo de lujo. El problema es que el chasis no mantiene las líneas clásicas del Ferrari que estamos acostumbrados a admirar. Cuenta con una potencia de 1.050 caballos, acelera de 0 a 100 kilómetros por hora en apenas 2,5 segundos y utiliza cuatro motores eléctricos, uno por rueda. Además, Ferrari sostiene que ha reducido un 70% las emisiones de CO2 durante la producción gracias al uso de aluminio reciclado.

Sin embargo, gran parte de la conversación pública no se ha centrado en la tecnología sino en la identidad visual y emocional del vehículo.

En redes sociales y foros especializados, muchos aficionados han cuestionado el diseño del Luce y consideran que el coche pierde parte del ADN histórico de Ferrari.

Todo un desafío reputacional para Ferrari y también para perfiles ejecutivos como el de Maria Carla Liuni, encargados de proteger el valor simbólico de una de las marcas más icónicas del mundo del motor.

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