Renfe y Adif mantienen abierta desde hace más de dos semanas una investigación para localizar el origen de unas marcas detectadas en las ruedas de varios trenes que circulan entre Madrid y Extremadura, entre ellos el Alvia Madrid-Badajoz. El problema, por ahora, sigue sin explicación definitiva. La búsqueda no ha permitido encontrar todavía una rotura o una deficiencia clara en la infraestructura, pero sí ha activado protocolos internos, revisiones técnicas y avisos a los maquinistas para que extremen la vigilancia durante sus trayectos.
La situación ha generado inquietud en el sector ferroviario. Desde el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios, Semaf, admiten abiertamente su malestar. “Estamos preocupados”, trasladan a El Mundo, en un contexto marcado además por el precedente todavía reciente de Adamuz, donde una rotura no detectada en la vía está en el centro de la investigación judicial del accidente ferroviario que dejó 46 fallecidos.
Marcas repetidas en varios trenes del corredor extremeño
La voz de alarma surgió a finales de marzo, cuando en los talleres de Badajoz se revisó un tren que no formaba parte habitual de su operativa de mantenimiento: el Alvia Madrid-Badajoz. En esa inspección aparecieron unas muescas regulares en una de las hileras de ruedas. Según la información trasladada desde mantenimiento, se trataba de marcas llamativas, con una anchura de hasta dos milímetros y un patrón repetido que hacía pensar en varios pasos por un mismo punto defectuoso de la vía.
Ese primer hallazgo llevó a ampliar las comprobaciones a otros convoyes que suelen utilizar el mismo corredor. El resultado fue similar. En al menos otros dos trenes aparecieron marcas idénticas. Esto reforzó la sospecha de que podía existir algún problema localizado en la infraestructura o en otro punto del recorrido que estaba dejando huella en el material rodante.
A partir de ahí, Renfe activó sus protocolos de búsqueda y coordinación con Adif. El objetivo era localizar cualquier rotura, soldadura dañada o deficiencia capaz de explicar esas señales en las ruedas. Sin embargo, tras más de dos semanas de rastreos, la causa sigue sin aparecer.
Trenes auscultadores y avisos a los conductores

La investigación no se ha limitado a revisiones ordinarias. También se han enviado trenes auscultadores al corredor Madrid-Mérida, vehículos específicos equipados con sensores de alta precisión para analizar la geometría de la vía y detectar desgastes o anomalías que puedan pasar desapercibidas en una inspección convencional. Como esos recorridos tampoco ofrecieron una respuesta clara, el radio de búsqueda se amplió después hasta el trayecto entre Badajoz y Sevilla.
Al mismo tiempo, los conductores de estos servicios recibieron avisos por escrito para que colaboraran de forma activa. Se les pidió que vigilaran con especial atención el estado de la vía y que registraran vibraciones o comportamientos anómalos durante la marcha que pudieran ayudar a acotar la zona del posible problema. Ese refuerzo de la observación sobre el terreno refleja que, pese a la falta de conclusiones, la investigación sigue abierta y se considera lo bastante seria como para implicar a toda la cadena operativa.
Versiones distintas sobre el alcance del problema

En este punto, la explicación no es unívoca. Fuentes oficiales de Renfe consultadas por El Mundo sostienen que las marcas detectadas “no son similares” a las observadas tras el accidente de Adamuz y apuntan además a otra hipótesis: que el origen pueda estar en el entorno de los talleres de Atocha, fuera de los recorridos habituales con viajeros. Es decir, que el problema no tenga necesariamente que ver con un punto dañado en plena línea del corredor extremeño.
No todas las voces internas coinciden con esa interpretación. Fuentes de mantenimiento consultadas por el citado diario consideran que esas muescas sí presentan rasgos que recuerdan a las señales previas a una rotura de vía, aunque insisten en que la situación debe analizarse con cautela y sin alimentar una alarma innecesaria.
Otras fuentes, por su parte, relativizan el episodio y señalan que también han aparecido marcas en trenes que circulan por otros puntos, como Barcelona o Burgos, y que no sería algo completamente excepcional.
Esa disparidad de versiones explica también la prudencia con la que se está manejando el asunto. No hay, por ahora, una confirmación cerrada sobre el origen de las marcas ni sobre su gravedad real, pero tampoco una respuesta que permita descartarlas como un hecho menor.
