Las protestas de los agricultores han vuelto a dejar una imagen muy reconocible en el centro de Salamanca: carros de la compra improvisados, bolsas reutilizables y una larga cola de vecinos esperando su turno bajo los soportales de la Gran Vía. Allí, cientos de personas se congregaron para recoger las patatas que el sector agrario repartió como cierre simbólico de una semana intensa de movilizaciones.
“Hay que ayudarles, tienen razón”, comentaba una de las asistentes mientras sostenía una bolsa de cuatro kilos. Escenas como esta se repitieron durante toda la mañana, reflejo del respaldo ciudadano a unas protestas de los agricultores que buscan algo más que visibilidad: pretenden alertar de la delicada situación del campo.
Cuatro mil kilos de patatas como gesto de protesta
El reparto alcanzó los 4.000 kilos de patatas, distribuidos en alrededor de mil bolsas, una por persona, hasta agotar existencias. La organización fue clara desde el inicio para evitar abusos, aunque no faltaron peticiones de más bolsas “para los hijos”, que tuvieron que ser rechazadas para que todos pudieran participar.
Esta acción se enmarca dentro de las protestas de los agricultores del sector patatero, uno de los más relevantes en la provincia. Salamanca cultiva cada año más de 5.200 hectáreas de patata, pero la última campaña ha sido especialmente dura, con producto que ni siquiera llegó a recogerse del campo.
Un sector que no cubre costes de producción
Desde UPA, su representante Carlos José Sánchez explicó que muchos productores no han logrado cubrir ni siquiera los costes básicos. “Este año la mayoría no ha librado gastos”, señaló en Salamanca 24 Horas, denunciando que se están pagando precios de 8 y 9 céntimos el kilo, muy por debajo de lo necesario para sostener la actividad.
Las protestas de los agricultores también apuntan al incumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria, que prohíbe comprar por debajo del coste de producción. En el caso de la patata, esta norma se vulnera de forma sistemática, según denuncian las organizaciones agrarias.
El acuerdo con Mercosur, en el punto de mira
Uno de los grandes temores que atraviesa estas protestas de los agricultores es el impacto del acuerdo comercial con Mercosur. Desde el sector advierten de que la entrada de productos de terceros países no solo no abaratará la cesta de la compra, sino que pondrá en jaque la producción nacional.
“El consumidor también va a salir perjudicado”, insistieron los portavoces, subrayando que la calidad y los controles europeos no son equiparables a los de otros mercados. De ahí el llamamiento a consumir producto español como única vía para garantizar el futuro del campo.
Civismo y respaldo social en las movilizaciones
Desde ASAJA, Juan Luis Delgado destacó el tono cívico de las movilizaciones, especialmente la tractorada celebrada en Salamanca, que reunió a más de mil vehículos y numerosos tractores. Un despliegue que, aseguran, busca presionar para que se revisen las políticas agrarias europeas.
En la misma línea se expresó COAG Salamanca, cuyo portavoz José Manuel Cortés calificó la semana como “muy satisfactoria” tanto por la participación del sector como por la respuesta de la ciudadanía.
Una semana de protestas que concluye con patatas
El reparto de patatas puso el broche final a varios días de protestas de los agricultores en Salamanca. Antes, los apicultores habían protagonizado una movilización con reparto de miel, seguida de una concentración con legumbres y una gran tractorada. La nieve obligó a retrasar el reparto de patatas, que finalmente se celebró este viernes.
Para los agricultores, el mensaje es claro: sin cambios estructurales, el campo español se encamina a un punto de no retorno. Y las protestas de los agricultores seguirán ocupando calles y plazas mientras no haya respuestas.
