Little royals

Athena de Dinamarca, la condesa adolescente que crece lejos del protocolo

Nació princesa, vive en Washington y ha pasado por colegios de Dinamarca, Francia y Estados Unidos. A sus 14 años, la hija menor de Joaquín y Marie de Dinamarca mantiene su lugar en la línea sucesoria, pero podrá construir su futuro con mucha más libertad

Vestido blanco, melena suelta y una sonrisa que tenía poco que ver con la solemnidad de los viejos retratos cortesanos. El pasado mes de mayo, Athena de Dinamarca celebró su confirmación en Washington rodeada de sus padres y sus tres hermanos. En una de las fotografías difundidas por la Casa Real, Nikolai, Felix y Henrik la levantaban en brazos entre risas. La imagen resumía perfectamente la posición de la benjamina de la familia: es miembro de una de las monarquías más antiguas de Europa, pero su vida transcurre, por ahora, bastante lejos de palacios, audiencias y cenas de gala.

Athena Marguerite Françoise Marie nació el 24 de enero de 2012 en el Rigshospitalet de Copenhague. Tiene 14 años, es hija del príncipe Joaquín y de la princesa Marie y la menor de los ocho nietos de la reina Margarita II. También es sobrina del actual rey Federico X y prima del príncipe heredero Christian. Actualmente ocupa el noveno puesto en la línea de sucesión al trono danés.

No está llamada a reinar ni a convertirse necesariamente en una royal profesional. Precisamente por eso, su historia resulta especialmente interesante. Athena pertenece a una nueva categoría de jóvenes aristócratas europeos; suficientemente próxima a la Corona como para despertar curiosidad, pero con margen para elegir una profesión y una vida propias.

Una infancia entre Dinamarca, París y Washington

Los primeros años de Athena transcurrieron en Dinamarca. En agosto de 2017 comenzó sus estudios en el colegio de las Hermanas de San José, en Ordrup, el mismo centro al que acudió su hermano Henrik. Más tarde, cuando Joaquín y Marie se instalaron en Francia, continuó su educación en París. Desde el traslado familiar a Estados Unidos en 2023, estudia en un colegio de Washington cuya identidad no ha sido divulgada por la Casa Real.

Tres países antes de cumplir los 14 años han dado a su educación un marcado carácter internacional. El cambio a Washington estuvo relacionado con la carrera de su padre: el príncipe Joaquín comenzó a trabajar en septiembre de 2023 como agregado de industria de defensa en la Embajada de Dinamarca, un puesto dependiente del Ministerio de Defensa danés y orientado a reforzar la cooperación con Estados Unidos y Canadá.

La vida estadounidense ha permitido a Athena crecer con una discreción difícil de conseguir en Copenhague. La Casa Real confirma que reside con sus padres y con Henrik en la capital norteamericana, pero ofrece muy pocos detalles sobre su rutina escolar, amistades o aficiones. A diferencia de otros adolescentes de las familias reales europeas, no cuenta con perfiles públicos propios ni participa en una agenda institucional regular.

La estancia, sin embargo, no será definitiva. La princesa Marie confirmó que la familia planea regresar a Dinamarca en 2027, cuando termine el actual contrato de Joaquín. La intención es que sus hijos puedan completar antes esta etapa de su educación estadounidense. El regreso podría aumentar la visibilidad pública de Athena, aunque no implica que vaya a asumir funciones oficiales.

Nació princesa (pero hoy es condesa)

Athena llegó al mundo como Su Alteza la princesa Athena de Dinamarca. Su posición cambió el 1 de enero de 2023, cuando entró en vigor la decisión de la reina Margarita de retirar los títulos de príncipe y princesa a los cuatro hijos de Joaquín: Nikolai, Felix, Henrik y Athena. Desde entonces, su tratamiento oficial es Su Excelencia la condesa Athena de Monpezat.

La medida no alteró su lugar en la sucesión. La Casa Real explicó que buscaba ofrecer a los cuatro hermanos mayor libertad para configurar sus propias vidas, sin las obligaciones y consideraciones especiales que supone formar parte institucional de la Casa Real. Era, en cierto modo, una manera de separar familia y profesión: seguirían siendo nietos de la entonces soberana y miembros de la familia real, pero no tendrían que vivir necesariamente al servicio de la Corona.

La decisión generó tensión en un primer momento. Joaquín y Marie reconocieron posteriormente que la noticia había resultado difícil para la familia, aunque el príncipe afirmó en 2024 que habían pasado página. En el caso de Athena, que tenía solo diez años cuando se anunció el cambio, la cuestión se ha tratado desde entonces con especial prudencia.

Paradójicamente, perder el título de princesa podría convertirse en una ventaja cuando llegue a la edad adulta. Mientras que sus primos Christian, Isabella, Vincent y Josephine están más estrechamente vinculados al futuro de la institución, Athena tendrá mayor margen para estudiar lo que desee, trabajar en el sector privado o vivir fuera de Dinamarca. Su apellido seguirá despertando interés, pero no determinará por completo su carrera.

Una vida personal protegida

Por ahora, la vida de Athena gira en torno a su familia y sus estudios. Es la única hija del matrimonio formado por Joaquín y Marie y tiene un hermano, Henrik, cinco años mayor. También mantiene una relación cercana con sus medio hermanos Nikolai y Felix, nacidos del primer matrimonio de Joaquín con Alexandra de Frederiksborg. Los cuatro posaron juntos durante su confirmación, tanto en los retratos formales como en la fotografía espontánea en la que la homenajeada aparecía sostenida por sus hermanos.

Su confirmación, celebrada el pasado 2 de mayo en la iglesia luterana de Georgetown, fue el acontecimiento personal más importante que la Casa Real ha compartido sobre ella en los últimos años. La ceremonia fue oficiada por el pastor y antiguo ministro danés Esben Lunde Larsen y continuó con una celebración privada para familiares y amigos.

El escenario también reflejaba su identidad actual. No fue confirmada en la capilla de un palacio danés, sino en una iglesia de Washington vinculada a la comunidad escandinava. En la celebración convivían sus raíces reales, la tradición luterana de Dinamarca y la vida cotidiana que la familia ha construido en Estados Unidos.

La Casa Real evita convertirla en un personaje público antes de tiempo. No se conocen oficialmente sus planes universitarios, preferencias profesionales o intereses personales concretos, y cualquier interpretación sobre ellos sería prematura. A los 14 años, su principal responsabilidad sigue siendo exactamente la misma que la de cualquier adolescente: estudiar y descubrir quién quiere ser.

Su futuro profesional, una página todavía en blanco

Hablar de la carrera de Athena exige una precisión importante: todavía no existe. No desempeña labores oficiales, no cuenta con patronazgos y no representa habitualmente a la monarquía. Su ficha institucional recoge fundamentalmente su nacimiento, bautizo, educación y residencia, no una agenda de trabajo.

Esta diferencia la separa de herederas como Leonor de España, Elisabeth de Bélgica, Amalia de Países Bajos o Ingrid Alexandra de Noruega. Ellas reciben una formación orientada, en mayor o menor medida, a convertirse en jefas de Estado. Athena, novena en la sucesión danesa, pertenece a una rama secundaria y podrá escoger un camino menos condicionado.

En su propia familia tiene varios modelos posibles. Su padre ha desarrollado una carrera militar y diplomática; su madre combina la representación institucional con causas relacionadas con la educación, la cultura francófona, el autismo y la lucha contra el desperdicio alimentario. Sus hermanos mayores, Nikolai y Felix, han iniciado trayectorias personales más independientes de la Corona. El abanico de referencias es, por tanto, mucho más amplio que el de una princesa educada exclusivamente para el protocolo.

Su educación internacional también podría resultar decisiva. Haber vivido en Copenhague, París y Washington no anticipa una profesión concreta, pero sí proporciona una familiaridad poco común con idiomas, culturas y entornos sociales diferentes. En una joven que podrá decidir libremente su futuro, esa experiencia probablemente tendrá más peso que cualquier título nobiliario.

La royal que podrá elegir

La historia de Athena plantea una cuestión poco habitual en las monarquías: ¿qué ocurre cuando se nace dentro de la realeza, pero se recibe permiso explícito para vivir fuera de sus obligaciones? Su título de condesa conserva el vínculo familiar y su presencia en la sucesión recuerda que pertenece a la dinastía. Sin embargo, la decisión de Margarita II ha colocado entre Athena y la Corona una distancia que podría resultar liberadora. No tendrá que definir su identidad exclusivamente a través de actos oficiales, discursos o patronazgos. Podrá hacerlo mediante sus estudios, su profesión y sus propias decisiones.

El regreso previsto a Dinamarca en 2027 marcará una nueva etapa. Para entonces tendrá 15 años y volverá a un país que es el suyo, pero en el que ha vivido menos tiempo del que podría parecer. Habrá pasado buena parte de su infancia entre Francia y Estados Unidos y regresará con una mirada más internacional que la de generaciones anteriores de la familia.

Athena no es la futura reina ni parece destinada a convertirse en una figura institucional de primera línea. Su atractivo reside precisamente ahí. Es una adolescente que nació princesa, se convirtió en condesa y todavía dispone de algo excepcional dentro de una familia real: una página casi completamente en blanco sobre la que escribir su futuro.

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