A solo 25 kilómetros de Portugal, en el suroeste de la provincia de Salamanca, Ciudad Rodrigo emerge como una de esas ciudades capaces de impresionar al visitante desde el primer instante. Sus murallas, sus palacios renacentistas, su catedral y el Río Águeda conforman un escenario donde cada piedra guarda un episodio de la historia de España.
La localidad se ha convertido en uno de los grandes destinos de turismo interior gracias a una combinación entre patrimonio, cultura y naturaleza difícil de encontrar.

Una ciudad nacida para defender la frontera
La historia de Ciudad Rodrigo está marcada por su posición estratégica. El rey Fernando II de León, durante el siglo XII, comprendió el potencial de este enclave fronterizo y decidió reprobarlo, otorgar fueros y convertirlo en sede episcopal. De aquella época nació la muralla medieval, remodelada en el siglo XVIII para adaptarse al nuevo armamento bélico. Una imponente fortificación abaluartada que hizo frente a las tropas francesas de Napoleón durante la Guerra de la Independencia.
En cuanto al patrimonio de Ciudad Rodrigo, su época dorada fue el siglo XVI, momento al que pertenecen numerosos palacios que no pueden pasarse por alto en la visita a la ciudad. Más de veinte construcciones de este tipo se extienden por sus calles, destacando la Casa de los Vázquez, convertida esta en oficina de Correos desde 1944, una de las más bonitas de toda España.

El Palacio de los Águila, el de mayores dimensiones de la ciudad; el Palacio Montarco, con un precioso patio central imperdible; la Casa del Marqués de Cerralbo y su friso plateresco, y presidiendo la Plaza Mayor se encuentra el bello edificio del Ayuntamiento. Durante la visita, tampoco te puedes perder el Palacio de la Marquesa de Cartago, de estilo neogótico, con un precioso balcón en la esquina.
El visitante puede recorrer íntegramente el paseo de ronda de la muralla, contemplar los baluartes y entender cómo funcionaba una ciudad fortificada. Pocas localidades españolas permiten caminar de forma completa sobre su recinto defensivo, convirtiendo la experiencia en un auténtico viaje por la historia militar peninsular.
El esplendor del Renacimiento
Dentro de su patrimonio religioso, no podemos dejar de visitar la Catedral de Santa María, edificio románico de transición al gótico, con su imponente Pórtico del Perdón del siglo XIII y el coro del siglo XV, obra de Rodrigo Alemán. Disfruta además de un paseo por el claustro, construido en los siglos XIV y XVI, y déjate envolver por la belleza de sus numerosos detalles arquitectónicos. Cada rincón, cada arco y cada capitel cuentan una historia que invita a descubrir siglos de arte e historia.
Numerosas iglesias salpican sus calles, como la Capilla de Cerralbo, de estilo herreriano; o la Iglesia de San Pedro y San Isidoro, con su huella mudéjar.
Una fortaleza viva junto al río Águeda
La arquitectura militar no pasa desapercibida; se encuentra presente en cada rincón de la ciudad. Encontramos el Castillo de Enrique II de Trastámara, del siglo XIV y actual parador de turismo. A sus pies, el Puente Antiguo, presente desde la época romana, pero reconstruido en varias ocasiones debido a las crecidas del río Águeda y los numerosos conflictos bélicos que marcaron la frontera.
El Águeda aporta el contrapunto natural a la monumentalidad de la ciudad. Sus orillas albergan zonas verdes, senderos y espacios de paseo que permiten contemplar la silueta amurallada desde una perspectiva diferente. La Alameda se ha convertido en uno de los lugares preferidos por vecinos y visitantes para disfrutar del entorno paisajístico que rodea el casco histórico.
Museos históricos y una intensa vida cultural
Como complemento ideal, la ciudad ofrece una curiosa oferta museística. No se puede dejar de visitar la exposición sobre la Guerra de la Independencia, crucial en la historia de la ciudad, en la que se pueden encontrar piezas tan sorprendentes como una máscara funeraria de Napoleón. El Museo del Orinal tampoco se queda atrás, con más de 1300 piezas de más de 27 países y catalogado como uno de los 10 museos más originales del mundo. También se puede visitar el Museo del Tamborilero, tan importante para la conservación de las tradiciones y el folklore.
Esa vocación cultural alcanza su máxima expresión en la Feria de Teatro de Castilla y León, que al final de cada agosto reúne a más de 200 compañías y alrededor de 30.000 espectadores. Cuenta con más de 125 años de tradición y es considerada como una de las principales citas escénicas del país. A ello se añade la Feria Medieval, celebrada el primer fin de semana de octubre, cuando cientos de personas se visten del medievo y miles de visitantes, especialmente procedentes de Portugal, llenan las calles durante tres días. El propio alcalde de Ciudad Rodrigo, Marcos Iglesias Caridad, nos desvela de primera mano la importancia de esta feria. “Es una festividad que reúne a miles de visitantes cada año; está muy enfocada a niños y familias”.
Esto se debe principalmente a la oferta integrada por la villa de Almeida, en Portugal, la cual hace frontera con Ciudad Rodrigo. Antiguamente competían entre sí; ahora llevan a cabo una oferta turística conjunta.
Gastronomía y mucho más
La gastronomía es otro de los grandes atractivos locales. La carne morucha, procedente de una raza autóctona de vacuno, es uno de los productos más reconocidos de la comarca. Junto a ella destaca el farinato, un embutido tradicional elaborado con aprovechamiento del porcino y convertido en uno de los símbolos culinarios mirobrigenses.
El entorno favorece el turismo activo. Senderismo, rutas por el río Águeda y recorridos vinculados a la Guerra de la Independencia forman parte de una oferta cada vez más diversificada. Una oferta apoyada además por una amplia red de alojamientos rurales. Se trata de la ciudad patrimonial tras Salamanca, perfecta para una escapada.
Su capacidad para combinar historia, cultura, gastronomía y naturaleza ha hecho que Ciudad Rodrigo sea un municipio único. Marcos asegura que el municipio alcanza unos números de visitas increíbles. “Actualmente, Ciudad Rodrigo cuenta con una población de unos 12.000 habitantes; en verano y con estas festividades, recibe entre 40.000 y 50.000 personas. Todos los años vamos mejorando en visitas; somos una referencia en turismo de interior”.

