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El refugio de María Dueñas, un pueblo mediterráneo de Cartagena con faro, reserva marina y reuniones familiares

María Dueñas encuentra en Cabo de Palos su refugio familiar: un pueblo de Cartagena con faro BIC, puerto y reserva marina

Refugio de María Dueñas - Estilo14
Montaje con una fotografía de Cabo de Palos y otra de la escritora.
Kiloycuarto

En el extremo oriental del litoral de Cartagena, donde el Mediterráneo cambia de tono bajo la sombra de un faro monumental, se encuentra uno de los refugios más personales de María Dueñas. Cabo de Palos no es solo un destino de verano ni una postal marinera de la Región de Murcia. Para la escritora, se ha convertido en un lugar de descanso, familia y regreso, un rincón donde la vida parece ordenarse alrededor del mar.

La autora de El tiempo entre costuras ha reconocido en distintas entrevistas su vínculo con el sureste español y, de forma concreta, con Cabo de Palos, el pequeño pueblo mediterráneo donde pasa los veranos. La elección tiene algo de coherencia literaria: un enclave de frontera entre tierra y agua, entre memoria doméstica y horizonte abierto, muy en sintonía con una obra marcada por los viajes, los desplazamientos y las vidas atravesadas por la historia.

En una conversación con Radio Cartagena, María Dueñas explicó que Cabo de Palos se ha convertido en su lugar de reuniones familiares. Esa frase da la clave del refugio: no hablamos de una casa exhibida ni de un escondite de celebridad, sino de un espacio íntimo, compartido y reconocible. Un lugar donde la escritora no aparece como personaje público, sino como alguien que vuelve al verano, a los suyos y a una rutina mediterránea.

Cabo de Palos, el pueblo que mira al mar desde Cartagena

Cabo de Palos pertenece al municipio de Cartagena y conserva una identidad muy marcada por el puerto, la pesca, el turismo náutico y el buceo. Su perfil es inconfundible: casas bajas, restaurantes junto al agua, embarcaciones, calas cercanas y una luz mediterránea que cambia por completo al caer la tarde.

Para María Dueñas, ese paisaje funciona como refugio porque no necesita artificio. Cabo de Palos tiene una escala humana, casi de pueblo suspendido entre temporadas: más vivo y bullicioso en verano, más sereno cuando pasa la intensidad turística. Ese equilibrio entre vida familiar, mar cercano y memoria estival explica buena parte de su magnetismo.

La escritora nació en Puertollano, desarrolló su carrera académica y literaria en distintos lugares y ha situado muchas de sus novelas en geografías amplias, desde Marruecos hasta México, pasando por escenarios históricos de enorme fuerza narrativa. Sin embargo, su refugio mediterráneo está en un punto muy concreto del mapa: Cabo de Palos, un pueblo de Cartagena donde el horizonte no se mira como decorado, sino como compañía diaria.

Un faro declarado monumento

Cabo de Palos - Sociedad
El faro de Cabo de Palos.
Wikipedia

Uno de los grandes símbolos de Cabo de Palos es su faro. Levantado sobre un promontorio rocoso, el edificio domina el paisaje y se ha convertido en la imagen más reconocible de la localidad. En 2025, el Gobierno declaró el Faro de Cabo de Palos Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento, un reconocimiento que refuerza su valor histórico, arquitectónico y paisajístico.

El faro aporta al refugio de María Dueñas una dimensión casi narrativa. Está ahí como una presencia constante: guía de navegantes, emblema del litoral y punto desde el que el Mediterráneo parece abrirse hacia otras historias. No es difícil entender que una novelista encuentre en ese paisaje una forma de respiración.

Además, el entorno del faro permite leer Cabo de Palos como algo más que una localidad turística. Es un lugar con memoria marítima, con restos de vigilancia costera, con una relación antigua con el mar y con una belleza que no depende solo de la temporada alta.

La reserva marina que protege un tesoro bajo el agua

El otro gran tesoro de Cabo de Palos está bajo la superficie. La Reserva Marina de Cabo de Palos-Islas Hormigas fue creada en 1995 y es una de las grandes referencias del Mediterráneo español para el buceo y la conservación de fondos marinos. Sus aguas protegidas han convertido la zona en un destino muy apreciado por quienes buscan vida submarina, pecios, praderas marinas y biodiversidad.

Ese valor natural completa la imagen del refugio. En Cabo de Palos, la belleza no está solo en la línea de costa, sino también en lo que permanece invisible desde tierra. Hay un mundo sumergido que sostiene el atractivo del lugar y que explica por qué este rincón de Cartagena tiene una personalidad tan poderosa.

Para una escritora acostumbrada a trabajar con capas de memoria, escenarios y vidas ocultas bajo la superficie de la historia, la metáfora parece inevitable. Cabo de Palos también guarda profundidad: la del mar, la de la familia, la del verano repetido y la de los lugares que terminan formando parte de una biografía.

El refugio familiar de una escritora viajera

María Dueñas
Una fotografía reciente de la escritora María Dueñas.
Editorial Planeta/ Javier Ocaña

La trayectoria de María Dueñas está marcada por la amplitud geográfica. Sus novelas han viajado por ciudades, países y épocas, pero su refugio personal se concentra en un pueblo mediterráneo donde la experiencia parece mucho más sencilla: descansar, reunirse con la familia, mirar el mar y habitar un paisaje conocido.

Ahí reside la fuerza de Cabo de Palos. No compite con las grandes capitales literarias ni con los escenarios internacionales de sus novelas. Su valor está en otra parte: en la repetición del verano, en la mesa familiar, en el puerto, en el faro y en la reserva marina que convierte el Mediterráneo en un territorio protegido.

El refugio de María Dueñas es un pueblo de Cartagena donde el mar funciona como memoria y horizonte. Un lugar con faro monumental, fondos marinos únicos y reuniones familiares que explican por qué algunos destinos no se eligen solo para viajar, sino para volver.

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