El icono

El regreso de alta moda de la camiseta souvenir

De la tienda de regalos del aeropuerto a la pasarela de Chanel, la camiseta turística se sacude su fama kitsch para convertirse en una de las prendas del verano 2026

Teyana Taylor en su monólogo de 'Saturday Night Live'.
Teyana Taylor en su monólogo de 'Saturday Night Live'.
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Con el eco del Mundial 2026 todavía reciente en Norteamérica, la camiseta turística ha encontrado una nueva vida. La final se celebró en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, pero el símbolo que ha terminado colándose en el armario de la temporada pertenece a la ciudad de al lado. La camiseta “I Love NY”, durante años asociada a tiendas de regalos, aeropuertos y compras impulsivas de último minuto, ha pasado de recuerdo barato a objeto de deseo.

No es exactamente una novedad. Es más bien el regreso de una prenda que parecía condenada al cajón de lo kitsch y que ahora la moda ha decidido mirar con otros ojos. La camiseta souvenir vuelve porque encaja con el estado de ánimo del verano: menos lujo silencioso, más gesto reconocible; menos discreción aspiracional, más ganas de llevar encima una ciudad, un viaje o una pertenencia.

Un legado gráfico

El origen de este icono se remonta a 1977, cuando el diseñador gráfico Milton Glaser esbozó el logotipo en una servilleta durante un trayecto en taxi. Creado para una campaña turística del Estado de Nueva York en un momento de criminalidad elevada y deterioro urbano, aquel diseño con tipografía American Typewriter y un corazón rojo acabó convertido en símbolo de resiliencia.

Después llegaría su apropiación por la cultura pop. A principios de los 2000, la camiseta vivió un nuevo momento de popularidad gracias a figuras como las gemelas Olsen y al imaginario urbano de Sexo en Nueva York. Más tarde quedó arrinconada en el territorio del normcore, entre la ironía, la nostalgia y la ropa que parecía demasiado obvia para ser tomada en serio. El ciclo de moda de 2026 la ha rescatado de ese limbo.

La camiseta "I Love NY" de Coach.
La camiseta “I Love NY” de Coach.
Coach

La moda mira hacia el souvenir

La fiebre actual se entiende mejor si se observa cómo las casas de lujo han recuperado la estética turística. En Coach, el imaginario neoyorquino volvió a aparecer como parte de una colección primavera/verano 2025 que jugaba con el logotipo, el corazón rojo y la escritura de apariencia espontánea. En Chanel, la camiseta alcanzó su versión más sofisticada dentro del desfile Métiers d’Art 2026, celebrado en el metro de Nueva York bajo la dirección creativa de Matthieu Blazy. Vogue España destacó precisamente esos guiños a los arquetipos neoyorquinos dentro de la colección, incluida la camiseta con el logo “I Love New York”.

La operación era sencilla, pero eficaz: tomar una prenda de algodón asociada al turismo masivo y elevarla mediante lentejuelas, satén y estilismos de pasarela. Combinada con chaquetas, faldas o trajes de factura impecable, la camiseta dejaba de parecer un recuerdo comprado a toda prisa y empezaba a funcionar como una declaración estética.

La muerte del cringe

Este regreso también habla de un cambio generacional. Para la Generación Z, la camiseta turística ya no tiene por qué esconderse detrás de la ironía. Puede ser cursi, directa, sentimental y divertida sin pedir disculpas. Lo que antes daba vergüenza ahora se luce como rasgo de personalidad.

En esa recuperación conviven varias tendencias recientes: el gusto por el camp, la nostalgia dosmilera, el auge del blokecore, la moda de estadio y una relación más relajada con lo que durante años fue tachado de hortera. La camiseta souvenir funciona como un pequeño archivo portátil. Dice dónde has estado, qué ciudad idealizas, qué viaje recuerdas o qué estética quieres invocar.

También ayuda que algunas celebridades hayan legitimado su vuelta. Teyana Taylor, por ejemplo, llevó una versión de lentejuelas de Chanel con el mensaje “I Love New York” durante su aparición en Saturday Night Live, reforzando el salto de la prenda desde la tienda turística al circuito de la moda y el entretenimiento.

La tendencia democrática

Parte de su atractivo está en la accesibilidad. A diferencia de otras tendencias recientes dominadas por colaboraciones de diseñador o piezas imposibles de comprar, la camiseta souvenir permite participar con casi cualquier presupuesto. Puede ser una versión de lujo, una camiseta vintage encontrada en una tienda de segunda mano o un modelo comprado en un puesto turístico.

Ahí reside buena parte de su fuerza. La misma idea admite el brillo de Chanel y la versión de diez euros. Puede ser moda de pasarela, disfraz de turista, recuerdo sentimental o broma privada. En una temporada saturada de estéticas calculadas, la camiseta souvenir ofrece algo más inmediato: una imagen clara, un lugar reconocible y una emoción fácil de leer.

El regreso de la camiseta turística confirma que la moda no siempre avanza hacia lo nuevo. A veces rescata aquello que parecía demasiado visto y lo devuelve cambiado de contexto. Este verano, la prenda que durante años cargó con fama de hortera vuelve a circular con otra autoridad. La camiseta souvenir ya no pide perdón por ser obvia. Ese es, precisamente, su nuevo lujo.

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