Hoteles en femenino

Hotel Doña María, la mujer que llenó de mujeres un palacio frente a la Giralda

Ángela Huesca Sasiaín heredó una antigua casa sevillana, la convirtió en hotel y decidió que sus habitaciones recordaran a mujeres que también habían dejado su huella en la ciudad

Fotografía: Kiloycuarto
Fotografía: Kiloycuarto

Desde la azotea del Hotel Doña María, la Giralda no parece uno de los monumentos más famosos del mundo. Parece una vecina. Está tan cerca que, al caer la tarde, es posible observar cómo la piedra cambia de color mientras las campanas de la Catedral atraviesan los tejados del barrio de Santa Cruz.

Abajo quedan las calles estrechas, los patios escondidos y el movimiento de quienes buscan la entrada del Real Alcázar. Arriba, alrededor de la piscina y de las mesas de la terraza, Sevilla adopta una dimensión doméstica. El hotel se encuentra a apenas cien metros de la Catedral y la Giralda, en un enclave en el que la ciudad monumental se confunde con la vida diaria.

Pero su verdadero elemento diferenciador no es solo su ubicación, es la mujer que comprendió que aquel palacio familiar podía convertirse en una empresa y, al mismo tiempo, en una forma de conservar la memoria. Se llamaba Ángela Huesca Sasiaín, era marquesa de San Joaquín y está reconocida por la historia hotelera local como la primera mujer que se puso al frente de un hotel en Sevilla.

La historia comenzó en 1965, cuando María Sasiaín Aguirre murió y dejó a su sobrina Ángela una casa situada en el centro histórico de Sevilla. No era un inmueble cualquiera. Se trataba de una casa palacio en la que se acumulaban muebles, pinturas, antigüedades y recuerdos pertenecientes a varias generaciones de la familia.

Ángela podía haber vendido el edificio, haberlo dividido o haberlo conservado como residencia privada. Pero eligió otra posibilidad… transformarlo en hotel. Para hacerlo, la propiedad de la calle Don Remondo tuvo que unirse con otros dos inmuebles situados en las calles Abades y Mateos Gago. Las obras se prolongaron durante varios años y permitieron construir un establecimiento en pleno corazón de la ciudad sin borrar por completo la estructura ni el carácter de las antiguas viviendas. El Hotel Doña María abrió oficialmente sus puertas el 22 de diciembre de 1969. Su nombre rendía homenaje a la tía de Ángela, la mujer de la que había heredado la casa.

La decisión fue empresarial, pero también sentimental. El hotel permitía mantener unido el patrimonio familiar y ofrecerle una utilidad nueva. Los cuadros, las esculturas y el mobiliario dejaron de pertenecer únicamente a un ámbito doméstico para formar parte de los salones, pasillos y habitaciones que empezarían a recibir viajeros. Ángela no destruyó la casa para construir un hotel. Hizo que la casa aprendiera a serlo.

La primera hotelera de Sevilla

A finales de los años sesenta, la industria hotelera española estaba protagonizada casi exclusivamente por hombres. Ellos aparecían como propietarios, promotores, directores y representantes del sector. Las mujeres trabajaban en los establecimientos —en cocinas, lavanderías, habitaciones y oficinas—, pero rara vez figuraban al frente de ellos.

Ángela Huesca rompió esa lógica. No se limitó a prestar su nombre a una sociedad ni a conservar pasivamente un patrimonio heredado. Impulsó la transformación de los edificios, definió el concepto del establecimiento y convirtió una propiedad familiar en una empresa hotelera.

Su hija, Federica de la Chica Huesca, explicó que su madre tomó la decisión de convertir la casa en hotel en la segunda mitad de los años sesenta y que fue la primera mujer empresaria hotelera de Sevilla. La familia procedía de una estirpe vasca que había vivido durante un tiempo en Perú antes de regresar a España y adquirir diferentes propiedades… La trayectoria de Ángela resulta especialmente significativa porque no nació de una estrategia corporativa ni de una gran cadena. Surgió de una mujer que observó una casa antigua, evaluó sus posibilidades y decidió abrirla al mundo.

Un hotel habitado por mujeres

Ángela introdujo además una idea que convertía el establecimiento en algo más que un alojamiento. Cada una de sus habitaciones fue dedicada a una mujer célebre vinculada a la historia de Sevilla. No se trataba solo de colocar nombres femeninos en las puertas. La intención era que el huésped encontrara, detrás de cada habitación, la semblanza de una mujer. Escritoras, aristócratas, artistas, religiosas, benefactoras y figuras históricas ocupaban así un espacio del que habitualmente habían sido excluidas.

La documentación conservada sobre la inauguración señala expresamente que las habitaciones estaban dedicadas a mujeres famosas de la historia sevillana. Era una forma de convertir el hotel en un archivo femenino, disperso entre camas, armarios, pasillos y balcones. Mientras la Giralda, la Catedral y el Alcázar contaban la gran historia institucional de Sevilla, las habitaciones del Doña María recuperaban historias más íntimas. Mujeres que no siempre habían ocupado monumentos ni plazas encontraban allí una puerta con su nombre.

La propia fundadora se incorporaría con el tiempo a esa genealogía. Ángela había creado un hotel para recordar a otras mujeres y terminó convirtiéndose en una de las figuras que merecían ser recordadas.

El Doña María nunca quiso parecer un hotel construido en cualquier lugar. Sus interiores conservan el aire de una casa acumulada durante generaciones: muebles oscuros, obras de arte, patios, salones y objetos cuya función no es únicamente decorativa. Una de las salas alberga actualmente una muestra vinculada al Museo del Turismo. En ella se conservan folletos, antiguas guías, documentos y recuerdos de los primeros años del establecimiento, incluida una lista de precios de 1974. El pequeño espacio explica también cómo Ángela utilizó la creación del hotel para preservar y divulgar el patrimonio artístico que había heredado.

Dormir hoy frente a la Giralda

Más de medio siglo después de su inauguración, el hotel continúa abierto junto a la Catedral. Cuenta con espacios para celebraciones, bar, aparcamiento, piscina exterior y una terraza desde la que se contempla el perfil monumental de Sevilla. La azotea abre cada día y la piscina funciona durante la temporada de verano. eLa experiencia puede parecer muy distinta a la de 1969. Los huéspedes reservan desde el teléfono, fotografían la Giralda durante el desayuno y comparten la puesta de sol antes de bajar a las calles de Santa Cruz.

El Hotel Doña María nació porque una mujer comprendió que conservar no significaba inmovilizar. Ángela Huesca abrió las puertas de un palacio, lo convirtió en empresa y llenó sus habitaciones con los nombres de otras mujeres.

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