Hay platos que pertenecen a un lugar de una forma casi inseparable. Ocurre con la paella en Valencia, con la tarta de queso de La Viña en San Sebastián y, por supuesto, con la tortilla de Betanzos. Quien llega a esta villa medieval, situada a apenas media hora de A Coruña, sabe que hay una parada obligatoria: sentarse a la mesa y pedir una tortilla. No una cualquiera, sino la que ha convertido a esta localidad en un destino gastronómico por derecho propio.
En Betanzos la tortilla no admite demasiadas licencias. Aquí no hay debate sobre la cebolla porque, sencillamente, no la lleva. Tampoco se busca una tortilla gruesa y compacta. Su seña de identidad es precisamente la contraria: un exterior apenas sellado y un interior extraordinariamente cremoso, donde el huevo conserva todo el protagonismo. Al abrirla, el centro fluye lentamente sobre el plato, una imagen que se ha convertido en una de las fotografías gastronómicas más reconocibles de Galicia.
Aunque la receta parece sencilla —patatas, huevos, aceite y sal—, alcanzar ese equilibrio perfecto requiere mucha técnica. Las patatas, cortadas en láminas finas, se confitan lentamente sin llegar a dorarse demasiado, mientras que el huevo fresco envuelve el conjunto antes de un cuajado rapidísimo que deja el corazón prácticamente líquido. El resultado es una tortilla delicada, intensa y sorprendentemente ligera en boca, donde cada ingrediente encuentra su espacio sin necesidad de artificios.
Por eso inaugura esta nueva parada de Sin Contar Calorías. Porque hay platos que justifican un viaje por sí solos y la tortilla de Betanzos es uno de ellos. No importa cuántas versiones hayas probado antes. La original solo se entiende cuando se come en la ciudad que le dio nombre.
Si además hay una dirección que merece la escapada, esa es Adega Lastras, en pleno casco histórico de Betanzos. El establecimiento, con más de un siglo de historia familiar, está hoy dirigido por Pedro Miño, un cocinero que ha convertido la tortilla en su gran especialidad y que consiguió alzarse con el reconocimiento a la Mejor Tortilla de Betanzos 2025 durante la Semana de la Tortilla de la ciudad. Su propuesta no pretende reinventar la receta, sino perfeccionarla respetando escrupulosamente la tradición local.
En Adega Lastras la tortilla llega recién hecha y se prepara prácticamente al momento. El primer corte deja escapar el huevo aún cremoso, que se mezcla con las patatas hasta formar una textura casi sedosa. Es una elaboración que exige precisión absoluta, porque unos segundos de más en la sartén bastan para cambiar por completo el resultado. Quizá por eso Pedro Miño suele repetir que el secreto no está en ingredientes imposibles, sino en la práctica diaria, en el respeto por el producto y en conocer el punto exacto de cocción.
Pero sería un error marcharse sin descubrir el resto de la cocina gallega que ofrece el local. Adega Lastras también propone raciones tradicionales, embutidos, carnes y otros platos de temporada que convierten la comida en una experiencia mucho más completa. Aun así, casi todos los clientes coinciden en lo mismo: la protagonista absoluta sigue siendo la tortilla.
Quienes prefieran un recorrido más amplio pueden completar la ruta acercándose también al Mesón O Pote, otra de las direcciones imprescindibles de Betanzos y una referencia histórica cuando se habla de este plato. Durante años ha acumulado reconocimientos nacionales y continúa siendo una parada obligatoria para los amantes de la tortilla. De hecho, muchos viajeros aprovechan la visita para comparar ambas versiones y decidir cuál conquista definitivamente su paladar.
La experiencia no termina al salir del restaurante. Betanzos invita a caminar despacio. Sus calles empedradas, las iglesias góticas, las plazas porticadas y el paseo junto al río Mandeo convierten la visita en una escapada perfecta para cualquier fin de semana. Y si coincide con el verano, la ciudad se llena todavía más de vida gracias a sus terrazas, sus fiestas y el ambiente que se respira en cada rincón del casco antiguo.
Quizá esa sea la mayor virtud de la tortilla de Betanzos… consigue que un plato tan cotidiano como una tortilla de patatas se transforme en una experiencia gastronómica capaz de atraer visitantes de toda España. No necesita trufa, caviar ni ingredientes extravagantes. Solo huevos de calidad, buenas patatas, una sartén bien caliente y el conocimiento de quienes llevan años perfeccionando un gesto aparentemente sencillo.
Porque de eso trata Sin Contar Calorías: de encontrar esos platos que hacen que un viaje tenga todavía más sentido. De descubrir direcciones que merece la pena guardar en favoritos. Y de recordar que, cuando una tortilla consigue que recorras cientos de kilómetros solo para probarla, contar calorías deja de tener la menor importancia.

