Casa Real Británica

Las ambiciones actorales de Meghan y las dificultades legales de Harry marcan su regreso al Reino Unido

Mientras el duque y la duquesa de Sussex se preparan para restablecer a su familia en el Reino Unido, el rumoreado regreso de Meghan Markle a la actuación coincide con las crecientes batallas legales multimillonarias del príncipe Harry

Harry y Meghan

Seis años después de renunciar a sus funciones como miembros activos de la familia real, el príncipe Harry y Meghan Markle estarían planeando mudarse de su residencia de Montecito, California, al Reino Unido. Se espera que la pareja, junto con sus hijos, el príncipe Archie, de siete años, y la princesa Lilibet, de cinco, se instale a finales de este mes en una residencia privada, ajena a la Corona, en las afueras de Londres.

Aunque el duque colabora con varias organizaciones benéficas con sede en el Reino Unido y desea que sus hijos experimenten la vida en el país, uno de los principales alicientes para el regreso de la duquesa parece ser una nueva oportunidad profesional. Fuentes cercanas a los Sussex no han desmentido las informaciones que apuntan a que Meghan habría recibido la oferta de un papel importante en una próxima producción británica.

Antes de casarse con el príncipe Harry en 2018, Meghan era conocida principalmente por interpretar a la asistente legal Rachel Zane durante siete temporadas de la exitosa serie Suits. Aunque abandonó la actuación tras su compromiso, su regreso a la pantalla ya había comenzado con un cameo como ella misma en la próxima comedia Close Personal Friends. Esta nueva oportunidad profesional en el Reino Unido, sumada a sus planes para expandir su marca de estilo de vida, As Ever, podría resultar altamente lucrativa. Al comentar la repentina mudanza, el experto en la familia real Robert Jobson señala: «Creo que las facturas eran demasiado altas en Estados Unidos y no estaban ganando suficiente dinero».

La transición llega, además, en un momento de considerable presión económica para el príncipe Harry. La mudanza coincide con una importante sentencia del Tribunal Supremo en la que el juez ha rechazado la demanda del príncipe por vulneración de la privacidad y hackeo telefónico contra Associated Newspapers Ltd (ANL), grupo editorial propietario del Daily Mail. Harry y otras seis figuras conocidas, entre ellas Sir Elton John y la baronesa Doreen Lawrence, no lograron demostrar sus acusaciones sobre la obtención ilegal de información.

Meghan Markle en ‘Suits’.
USA Network

Como consecuencia, los demandantes se enfrentan a unos costes legales estimados en 50 millones de libras. ANL reclama un pago provisional de cerca de 10 millones de libras —unos 12 millones de euros—, mientras existe una importante diferencia entre los 16,2 millones de libras cubiertos por el seguro de los demandantes y los 34,5 millones de libras en costes legales declarados por el grupo editorial.

El regreso de la pareja también ha reavivado el intenso debate sobre su seguridad. Al no volver como miembros activos de la familia real, tampoco tendrían derecho a protección policial financiada con fondos públicos fuera de las residencias reales. Andy Burnham no estaría implicado en sus dispositivos de seguridad y ha señalado que su financiación es un «asunto privado».

Mientras el rey Carlos III estaría «emocionado» y vería con buenos ojos la posibilidad de pasar más tiempo a solas con sus nietos, después de haber estado con ellos en Highgrove el mes pasado, el príncipe Guillermo continúa distanciado de su hermano. El ex corresponsal de la BBC para la familia real, Peter Hunt, sugiere que el inesperado regreso de los Sussex podría dejar al futuro rey «furioso» y advierte de la posible aparición de dos «cortes rivales».

Esta tensión familiar parece encontrar eco en el escepticismo de parte de la sociedad británica: una encuesta de YouGov revela que solo el 21 % de los británicos apoya el regreso de los Sussex.

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