El príncipe Harry ha vuelto a situarse en el centro del debate mediático británico tras comparecer ante el Tribunal Superior de Londres en el marco de su demanda contra Associated Newspapers, grupo editorial del Daily Mail y Mail on Sunday. El duque de Sussex ha asegurado que la cobertura de los tabloides convirtió la vida de Meghan Markle en una “auténtica pesadilla” y tuvo consecuencias profundas en la estabilidad de su familia.
Según coinciden varios medios británicos de referencia, Harry describió ante el juez cómo la presión constante, la publicación de informaciones privadas y el tono hostil de determinados medios afectaron gravemente a la salud mental de su mujer y precipitaron su decisión de abandonar el Reino Unido y sus funciones dentro de la familia real en 2020.
El testimonio se produce en el contexto de una de las últimas batallas legales del hijo menor de Carlos III contra la prensa sensacionalista, a la que acusa de haber utilizado métodos ilegales para obtener información personal, como el acceso indebido a mensajes privados y datos confidenciales. La editorial demandada niega estas acusaciones y defiende la legalidad de su trabajo periodístico.
Su testimonio reabre el debate sobre los límites de la libertad de prensa, la privacidad y el papel de los tabloides en la monarquía británica del siglo XXI
Para buena parte de la prensa británica no sensacionalista, el caso trasciende la figura de Harry y Meghan. The Guardian y The Independent subrayan que el juicio pone sobre la mesa una cuestión estructural: hasta qué punto los personajes públicos, incluso miembros de la realeza, deben aceptar la invasión de su intimidad en nombre del interés público.
En su declaración, Harry también cuestionó la tradicional estrategia de la Casa Real británica de ‘never complain, never explain’ (no quejarse, no explicarse), una política que, según él, permitió que narrativas falsas o distorsionadas se consolidaran durante años sin posibilidad de respuesta. Este punto ha sido ampliamente analizado por comentaristas reales, que ven en sus palabras una crítica directa a la institución monárquica y a su relación histórica con la prensa.
Reacciones dispares en los medios
Mientras los tabloides han tratado el testimonio con escepticismo o han minimizado su alcance, los medios generalistas han adoptado un tono más analítico. La BBC ha destacado la carga emocional del relato de Harry, pero también ha recordado que el caso podría sentar precedentes relevantes para el periodismo británico si los tribunales fallan a su favor.
En la prensa internacional, especialmente en Estados Unidos, la narrativa ha puesto el foco en la dimensión humana del conflicto. Varios medios han interpretado las declaraciones como una continuación del discurso que la pareja ha mantenido desde su salida de la familia real: la denuncia de un entorno mediático hostil, especialmente hacia Meghan Markle desde su llegada al Reino Unido.
Un episodio más en una larga batalla
La relación entre los duques de Sussex y los medios británicos ha sido tensa desde el inicio de su relación. Analistas recuerdan que Meghan Markle fue objeto de una cobertura particularmente agresiva, a menudo comparada con el trato que recibió Diana de Gales décadas atrás, una experiencia que Harry ha citado en repetidas ocasiones como un trauma personal.
Este nuevo episodio judicial refuerza la imagen de un príncipe decidido a redefinir su papel público fuera de la monarquía, utilizando los tribunales como escenario para librar una batalla que considera moral y necesaria. El desenlace del caso, aún pendiente, podría tener implicaciones duraderas tanto para la prensa sensacionalista como para la manera en que se cubre a la familia real en el Reino Unido.

