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Todos los estilismos del armario cápsula que importan están en ‘El Diablo viste de Prada II’

La última entrega del filme hace gala de algo casi imposible: rescatar los básicos y hacerlos protagonistas, jugando con combinaciones sensatas y tonos tan favorecedores como versátiles

Desde deletrear Gabbana a decodificar el azul cerúleo: El Diablo viste de Prada ha pasado de ser una comedia más sobre la moda para convertirse en uno de los referentes más absolutos de la cultura pop de los 2000 gracias a sus impecables códigos aspiraciones, gags de manual de insider, guión altamente ácido y, sobre todo, estilismos ya icónicos. Veinte años después, su segunda entrega no solo arroja una acertada mirada al mundo de la situación del periodismo actual y la industria de la moda, sino también una refrescante forma de ver el office wear (y llevarlo al terreno personal sin por ello perder sustancia). 

Todo lo que replicar de la pantalla y empezar a llevar esta temporada desde hoy

Si en su predecesora, el personaje de Andy Sacks (interpretado por Anne Hathaway) carecía de las nociones necesarias de estilo para destacar en la prestigiosa publicación de moda en la que aterriza en Nueva York, ahora la protagonista presume de un estilo tan personal como maduro (en paralelo a su carrera en la gran manzana). Así, en este nuevo filme Hathaway hace un alarde de eficiencia a base de un armario más sofisticado, adulto y consciente de las necesidades diarias de cualquier urbanita con un dilatado horario y unos desdibujados márgenes para la versatilidad. 

Anne Hathaway en el set de rodaje

Se trata de un punto y aparte a aquella transformación casi pedagógica que sufría en la primera entrega (donde mutaba radicalmente de outsider insegura a fashionista convicta; aquí, lejos de aleccionar y buscar la continua validación externa, la película (que vuelve a contar con la estilista Patricia Field a cargo del vestuario) busca realzar el poder de la experiencia y el criterio propio, a golpe de estilo depurado, básicos de armario y algunas que otras licencias al after hours.

Precisamente, el filme de David Frankel sirve en bandeja un ejemplo del armario cápsula perfecto; o lo que es lo mismo: las prendas básicas que conservar de año en año y actualizar ligeramente cada temporada. En este caso, todo un despliegue de paletas neutras, americanas versátiles y total looks que emular esta temporada a partir de hoy mismo.

El nuevo traje diplomático

Anne Hathaway en un momento del rodaje

En la gran pantalla, Hathaway transforma el clásico traje en un uniforme ligero, que funciona desde el entretiempo hasta el verano en la ciudad. Compuesto de blazer de lino o mezcla ligera en colores neutros, es imprescindible una camiseta o blanca impecable debajo, junto con un pantalón recto de tipo sastre (y a poder ser con pinzas, para mayor versatilidad); eso sí, la caída de este último tiene que se impecable. Después solo hay que añadir botines, sandalias planas o la estrella del entretiempo: el mocasín.

La falda midi

La falda plisada es protagonista de uno de los looks más primaverales del filme

Haciendo honor al nombre del filme (y a la todopoderosa Miuccia), la pieza por excelencia de la temporada es la falda. Reintentada en clave de fantasía (con brocados, estampados o tablas) pero conservando la eficacia de su versatilidad en formato midi, tiene un caballo ganador como pareja predilecto en el armario: la camisa blanca. Como una sola entidad, funciona a la perfección rebajando la seriedad del conjunto, añadiendo elegancia y haciendo que la textura (una de las claves de esta tendencia en 2026) destaque aun más sin saturar. Un match perfecto al que solo añadirle bolso y zapatos (bailarinas, kitten heels, salones…) en consecuencia.

Un blanco old money

Un momento del filme en Runway

Un vaquero blanco es el epítome de la elegancia en los meses de más calor. Esta temporada, la clave es hacerse con uno (como lienzo de base) de cintura alta o media y que tenga el corte recto y/o amplio; estilo recto oversize, boyfriend o incluso carrot. Cuanto más amplio, más versátil. Añade cinturón en contraste y americana azul marino (siguiendo la regla del sándwich) y tendrás el look perfecto para el día, de la ciudad al fin de semana; en este último caso, el look incluso acepta zapatillas.

Sensualidad sutil

Andy Sacks cruza Central Park con un total look negro

Aunque Field se ha cuidado mucho de respetar la colorimetría invernal de Hathaway, el negro se usa (más allá de los complementos) en pequeñas y también monocromáticas dosis. Es el caso del vestido negro, que reaparece como un básico absoluto otra P/V más, manteniendo su filosofía ligera y funcional, pero incorporando algún atisbo sensual: transparencias, escotes algo más sinuosos o algún encaje. En fórmula total look, Andy lo lleva con sandalias planas durante el día y con tacones por la noche, acompañado de una ligera gabardina que demuestra practicidad sin renunciar a la sofisticación.

Complemento pluscuamperfecto

Andy Sacks con el complemento, en otro ejemplo perfecto de officewear.

Ya lo dice el personaje de Nigel en un momento del filme: me quedo con el crossover. No en vano, este formato (a medio camino entre el satchel y el messenger) lo tiene todo: polifacetismo, elegancia y un toque preppy que garantiza esa cualidad imperecedera (y un poco old school) tan actual de nuevo. Además, realza el quiet luxury de cualquier estilismo. ¿La clave para llevarlo más allá del horario 9-6? Combínalo con vaqueros, blusas estampadas o vestidos largos. Y para una licencia hacia la tendencia más absoluta, elígelo en color vino o marrón caramelo.

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