La premio Nobel de la Paz Malala Yousafzai ha criticado con dureza la decisión de la Unión Europea de mantener contactos con representantes del régimen talibán para abordar la devolución de migrantes afganos. A través de un vídeo publicado en sus redes sociales, la activista paquistaní aseguró sentirse “conmocionada y profundamente perturbada” por la invitación cursada a miembros de las autoridades de facto afganas para participar en reuniones técnicas en Bruselas.
Las palabras de Malala llegan después de que Bélgica concediera visados de un solo día y válidos únicamente para su territorio a una delegación talibán. El objetivo del encuentro es avanzar en las conversaciones sobre la situación de los afganos en situación migratoria irregular en Europa y posibles procedimientos de retorno. Las autoridades belgas han señalado que los representantes afganos no pueden circular libremente por el espacio Schengen y que los servicios de inteligencia concluyeron que no suponen una amenaza para la seguridad nacional.

En su mensaje, Malala recordó el historial del régimen desde que regresó al poder en Afganistán en 2021. “Es el mismo Talibán que prohibió a las niñas asistir a la educación secundaria y las obligó a contraer matrimonio”, afirmó. La activista también hizo referencia a las restricciones impuestas a las mujeres en la vida cotidiana y a las recientes actuaciones de las autoridades afganas contra quienes desafían sus normas.
La defensora de los derechos humanos denunció además que, a comienzos de este mes, decenas de mujeres fueron detenidas en la ciudad de Herat por cuestiones relacionadas con su forma de vestir. Según sostuvo, el régimen continúa castigando a quienes intentan expresar opiniones contrarias a sus políticas. “Es el mismo Talibán que detiene, golpea y ejecuta a las mujeres que se atreven a alzar la voz o a romper sus reglas”, declaró.
Uno de los puntos centrales de su intervención fue la situación de las mujeres afganas. Malala afirmó que el sistema impuesto por los talibanes constituye una forma de “apartheid de género” y aseguró que las autoridades han eliminado a mujeres y niñas de numerosos espacios de la vida pública. Por ello, advirtió de que cualquier acercamiento diplomático corre el riesgo de transmitir una imagen de normalización de un Gobierno ampliamente cuestionado por organizaciones internacionales.

“Europa no debe legitimar un régimen responsable de una de las peores crisis de derechos humanos del mundo”, señaló la activista. En la misma línea, insistió en que cualquier conversación con las autoridades afganas debería estar condicionada a la defensa de los derechos fundamentales. “Cualquier compromiso con los talibanes debe comenzar y terminar con los derechos de las mujeres y niñas afganas”, sostuvo.
Por su parte, la Comisión Europea ha defendido que las conversaciones tienen un carácter estrictamente técnico y responden a una iniciativa impulsada por varios Estados miembros. Sin embargo, la reunión también ha despertado preocupación en organismos internacionales. El relator especial de Naciones Unidas para Afganistán, Richard Bennett, ya calificó como “sumamente preocupante” la posibilidad de invitar a representantes talibanes a Bruselas y alertó de que los retornos forzosos podrían vulnerar el principio de no devolución, especialmente en el caso de mujeres y antiguos funcionarios.

