En el cara a cara en China de este miércoles está en juego el devenir de la geopolítica y la economía global. En un viaje que genera mucha expectación, Donald Trump mantendrá un encuentro con su homólogo Xi Jinping, que estará marcado por el devenir del conflicto en Oriente Medio, la tensión que generaron los aranceles impuestos por Washington sobre Pekín y la sombra de una posible intervención militar china en Taiwán.
El principal punto en la agenda es Irán, país que provee buena parte del petróleo que consume China. Tras el estallido de la guerra el 28 de febrero y el cierre del Estrecho de Ormuz, el régimen chino -uno de los principales aliados geopolíticos de Teherán- ha monitoreado con preocupación el incierto devenir del conflicto. Ahora, el principal comprador de petróleo iraní tiene ahora la llave para desencallar varios frentes simultáneamente.
Trump tendrá que pedir ayuda a Xi
En su primera visita al gigante asiático en casi nueve años, Donald Trump busca ahora ayuda de su principal rival, con quien compite por el control de la economía mundial. Recientemente, Pekín acogió con brazos abiertos a Abbas Araghchi, ministro de Exteriores iraní, en una clara señal del apoyo continuado al régimen iraní, que vive sus horas más críticas desde el triunfo de la Revolución Islámica de 1979.

Trump, que pretendía desembarcar en China tras firmar la paz con Irán, busca ahora la ayuda de Xi Jinping para presionar al régimen de los ayatolás. Pero el favor no le saldrá gratis. Se espera que, en lo alto de la lista, Pekín situará el radar en Taiwán. De acuerdo a varios analistas, el líder chino exigirá que EE UU rechace la declaración de soberanía de Taiwán sobre la isla, y que Washington deje de venderle armamento.
Taiwán representa uno de los tantos conflictos no resueltos en el planeta. China reclama la soberanía del lugar porque sostiene que la isla forma parte de su territorio bajo el principio de “una sola China”, y porque el conflicto quedó sin resolver tras la guerra civil china de 1949, cuando el gobierno nacionalista se refugió en la isla y el comunista tomó el control del continente. Además, la isla tiene una ubicación estratégica clave en el Pacífico.

Antes de viajar, Trump ya aclaró que la cuestión taiwanesa formaría parte de la agenda del encuentro. En su último cara a cara con Xi (octubre de 2025), se logró rebajar la tensión desatada por la imposición de aranceles a Pekín. En febrero del año pasado, la Administración Trump impuso aranceles del 20% sobre el gigante asiático, tras hacerle responsable de la epidemia de la droga fentanilo que carcome las grandes ciudades estadounidenses. China respondió imponiendo impuestos del 15% sobre la importación de carbón y gas natural licuado de EE UU y 10% en petróleo y maquinaria agrícola.
Con un aumento de la inflación en EE UU de un 3,8% por las consecuencias de la guerra contra Irán, Trump busca ahora medidas urgentes para detener una sangría económica, que podría traducirse en perdida de apoyos ante las elecciones de medio mandato del próximo noviembre. El aumento del precio de los combustibles de un 28,4% es la principal causa del aumento de precios que sienten los norteamericanos en su economía doméstica. Gran parte de la población se opone a la guerra en Irán, y la tasa de popularidad de Trump ha decaído a causa de su incierta y cambiante estrategia.
Trump, optimista
En una desmesurada muestra de optimismo, Trump posteó en su red Truth Social que “cosas fenomenales ocurrirán en ambos países”. Para Arthur Dong, Experto en China y profesor de economía en Universidad de Georgetown, las “expectativas son muy altas” para el encuentro del miércoles entre las dos superpotencias. Dong y otros expertos coinciden en que China y EE.UU. buscarán rebajar las tensiones globales para priorizar sus intereses nacionales.
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— The White House (@WhiteHouse) May 12, 2026
El principal objetivo de Trump es seguir “restableciendo el equilibrio en la relación con China, priorizando la equidad para restaurar la independencia económica estadounidense”, declaró el domingo Anna Kelly, la portavoz de la Casa Blanca. Para Arthur Dong, la relación preferencial con Irán “le proporciona a China cierto grado de influencia” ante el cara a cara entre los dos líderes.
En la sensible carpeta de Taiwán, Washington mantiene un delicado equilibrio: reconoce que Pekín considera a Taiwán parte de China y afirma que solo existe un Gobierno chino. Sin embargo, también mantiene una sólida relación comercial y cultural con Taipéi -aunque no oficial-, y se ha mostrado ambiguo sobre si defendería a Taiwán en caso de ataque chino.
Kyle Chan, experto en relaciones entre Estados Unidos y China en la Brookings Institution, comentó al canal CNBC que “en Washington existía cierto temor de que Trump hiciera algún tipo de comentario, o aceptara un cambio en la redacción sobre cómo Estados Unidos ve el estatus de Taiwán, que estuviera en consonancia con lo que Pekín espera”. En un gesto conciliador, se espera que China anuncia la compra de soja y otros productos agrícolas que boicoteó durante la guerra comercial desatada por la imposición de aranceles.

