El Gobierno de Japón ha aprobado este martes el Libro Blanco de Defensa 2026, un documento de 610 páginas en las que se verbaliza el giro de la doctrina japonesa en materia de Defensa. El Gobierno nipón está preocupado por el deterioro del entorno de la seguridad regional, por lo que confirma que Japón ha entrado en una nueva era estratégica.
El informe que se ha hecho público hoy con unas sorprendentes portada y contraportada, fue aprobado poco después de que llegara al poder la primera mujer primera ministra de Japón, Sanae Takaichi. El ministerio de Defensa nipón destaca que los desafíos han cambiado desde la última revisión realizada en 2022, cuando el archipiélago asiático inició su mayor rearme desde la Segunda Guerra Mundial.

Los nuevos desafíos
Por primera vez, el Libro Blanco destina un capítulo entero a lo que denominan la “nueva forma de hacer la guerra“. Ante las amenazas como el uso de aviones no tripulados, la inteligencia artificial, la guerra electrónica y las operaciones cognitivas, el ministerio de Defensa justifica que las guerras de Ucrania y en Oriente Medio le han servido para aprender nuevas tácticas y cómo los equipos se actualizan en ciclos muy cortos.
Así, la capacidad y la velocidad de adaptación tecnológica es crucial para las nuevas guerras. En este sentido, el Libro Blanco avanza que tan determinante como el volumen de fuerzas desplegadas es la rapidez de actualizarse. De momento, Japón adquirirá este año fiscal un gran número de vehículos no tripulados aéreos, de superficie y submarinos como parte del fortalecimiento de sus capacidades de defensa no tripulada.

Para estructurar esta transformación, el documento presenta por primera vez una arquitectura denominada SHIELD, que integra drones FPV, drones kamikaze, vehículos navales no tripulados y sistemas defensivos contra drones. El objetivo es crear una malla de sistemas no tripulados que complemente los misiles de largo alcance y reduzca el riesgo para el personal militar.
Uno de los conceptos que más se repiten en el documento es es de la “superioridad en la toma de decisiones”. La idea central es que la integración de satélites, drones, inteligencia artificial y comunicaciones resilientes permitirá detectar, decidir y atacar antes que el adversario. El Libro Blanco explica que la inteligencia artificial ayuda a analizar grandes volúmenes de información y a proponer cursos de acción a los mandos, sin sustituir el control humano.

En este sentido, Japón respalda iniciativas internacionales como REAIM, centrada en un uso responsable de la inteligencia artificial militar, y defiende que la cadena de mando debe mantenerse bajo responsabilidad humana en todo momento.
Ante las guerras largas, lecciones aprendidas
El documento incide en que los conflictos prolongados son una realidad. A partir de la experiencia ucraniana, el Libro Blanco advierte sobre el enorme consumo de municiones en guerras de larga duración y sobre la necesidad de una capacidad de producción rápida. Por ese motivo, la industria de defensa deja de considerarse un simple apoyo logístico y pasa a formar parte constitutiva del poder militar japonés.

El Ministerio de Defensa afirma que la producción de equipos militares en el propio archipiélago resulta prácticamente integral para la capacidad de defensa nacional. El documento también recoge la reforma de los principios sobre exportación de material militar, con el objetivo declarado de fortalecer a los aliados y aumentar la interoperabilidad.
Las amenazas directas a Japón
El libro blanco menciona directamente a China, país con el que es muy duro. Asevera que el país asiático ha aumentado sus actividades militares entre abril de 2025 y marzo de 2026. El documento describe las operaciones de portaaviones chinos en el Pacífico, las aproximaciones de cazas a aeronaves japonesas y un incidente de bloqueo de radar, y describe estas acciones como motivo de grave preocupación. A los japoneses les preocupa la presión china sobre las islas Senkaku y la coerción de China.

También se dedica expresamente a Corea del Norte como una amenaza inminente. El reino ermitaño aparece descrito como una amenaza inminente debido a los avances en tecnología de misiles y la cooperación militar creciente con Rusia. El documento también expresa preocupación por una posible transferencia de tecnología nuclear y de misiles entre Moscú y Pyongyang. Este eje China-Rusia-Corea del Norte preocupa sobremanera a Tokio y por primera vez son mencionados como una fuerza estratégica cada vez más conectada.
Las armas nucleares
Cuando está a punto de cumplirse el 81º aniversario del ataque con bombas nucleares contra Hiroshima y Nagasaki, Japón reafirma en el documento que no dispone de armas nucleares propias y que considera fundamental la disuasión ampliada de Estados Unidos, es decir, el compromiso de Washington a defender todo el archipiélago. Asimismo, plantea nuevos socios estratégicos como Australia, Corea del Sur, la OTAN, la ASEAN y Filipinas.
También confirma que Japón subirá su gasto en Defensa hasta el 2% del PIB, un presupuesto que supera por primera vez los 9 billones de yenes (unos 50.000 millones de euros).

