Giro en Japón

Golpe al tradicional pacifismo japonés: Takaichi autoriza la venta de armas letales a sus aliados

Aprueba la venta de armamento letal a otros países y elimina las restricciones pacifistas que caracterizan al país desde el final de la IIª Guerra Mundial. Su primera ministra advierte: "Ningún país puede defenderse solo"

En Japón no se tomaba una decisión así desde que en 1945 el país nipón perdió la Segunda Guerra Mundial. Dos años después de la derrota (1947), Japón impuso una estricta prohibición sobre la venta de su armamento a cualquier país, incluyendo también a sus aliados. El objetivo de la medida, aplaudido desde entonces por la sociedad, era garantizar la neutralidad de los japoneses en los conflictos y renunciar a la política de guerra que tantos disgustos había traído hasta entonces.

Pero este martes, la dama de hierro japonesa -así la apodan expertos y politólogos- ha dado un giro de 180 grados. Sanae Takaichi es la primera mujer en ser primera ministra del país. Conservadora, defensora de la disciplina y de un orden que considera amenazado, la Margaret Thatcher de Japón ha borrado este martes la tradicional costumbre pacifista de su país.

Marinero de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón.
Marinero de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón
EFE/EPA/WU HONG

El enfado de Xi Jinping

“Ningún país puede proteger su propia paz y seguridad sólo por sí mismo”. Ese ha sido el el argumento esgrimido en redes sociales por la primera ministra. No hay declaración que valga para Pekín, que lleva castigando a la Takaichi desde que asumió el cargo por sus continuas criticas contra el gigante asiático. La decisión de Japón, que no cuenta ni siquiera con el respaldo del 70% de su población, ha enfadado a Xi Jinping, que considera que el país ha vuelto a predicar con esa cultura de guerra típica de la Segunda Guera Mundial.

Abrir la puerta a que esto suceda no sólo es borrar de un plumazo la política pacifista que ha caracterizado a Japón los últimos 50 años, es también elevar la tensiones entre Japón y China, por ejemplo. Taiwán lleva soportando maniobras de castigo desde hace años. China, que todavía no ha movido ficha, amenaza de forma continua con ocupar la isla, que la considera bajo su soberanía.

Ahora, al muro de contención creado históricamente por Estados Unidos sobre Taiwán se suma también el de Japón. La primera ministra japonesa lleva diciendo desde que tomó posesión que Japón podría intervenir si Pekín finalmente ataca Taiwán. Ahora, con esta medida, los japoneses podrían tener más manga ancha para actuar.

La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi
EFE/EPA/JAPAN'S CABINET PUBLIC RELATIONS OFFICE

Japón se militariza

El contexto en el que se ha aprobado esta reforma también es importante. El Ejecutivo japonés ha dado luz verde a la medida pocos días después de que Japón se reuniera con varios soldados de la OTAN y después de alcanzar un acuerdo millonario con Australia para suministrar al país oceánico buques de guerra.

A partir de ahora, la principal novedad es que Japón ya no sólo venderá artículos de rescate, transporte, aviso o vigilancia, también armamento letal como misiles o buques de guerra. La única línea roja que contempla la medida es la que se pone en aquellos contextos de guerra abierta. Japón no podrá vender este material a países que puedan estar inmersos en un conflicto activo, pero aún así, la última palabra la tendrá el Gobierno, que podrá desdibujar esta misma línea si “la seguridad nacional se encuentra en riesgo”.

Tropas y vehículos blindados del ejército de autodefensa japonés.
EFE/EPA/CHARLY TRIBALLEAU / POOL

Sin respaldo social

A la medida de Takaichi le han seguido multitudinarias protestas por distintos puntos del país. Casi el 70% de los japoneses no respaldan la medida y consideran que abrir la puerta a vender armamento letal a otros países podría agitar el fantasma de la guerra. Pero ni las protestas ni las advertencias han sido suficientes para Takaichi, que ha seguido la estela de su partido que desde 2022 lleva flexibilizando estas medidas. Ahora, ella ocupando el cargo, ha decidido llevar ese “nacionalismo sin complejos” hasta el final. De hecho, este giro en el paradigma militar de Japón lleva siendo un secreto a voces en el continente desde hace tiempo.

A principios de este mes, por ejemplo, Japón desplegó misiles de largo alcance por primera vez. Desde entonces, China está con la mosca detrás de la oreja. “La comunidad internacional debe mantenerse en máxima alerta”, advertía la portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning.

La reforma, que pretende funcionar como herramienta de disuasión ante posibles amenazas, ya ha sido respaldada por algunos países del sudeste asiático como Filipinas. El agitado tablero geopolítico mundial y la creciente influencia de China son algunas de las razones que han motivado a la primera ministra japonesa a pisar el acelerador. “Es necesario que los países socios se apoyen mutuamente en materia de defensa”, argumenta Takaichi, que considera que esta medida no alimentará conflictos sino que ayudará a prevenirlos.

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