Donald Trump ha instado públicamente a las autoridades iraníes a liberar a ocho mujeres que, según diversas informaciones, podrían ser ejecutadas en los próximos días. El llamamiento se produce en un momento de expectativas ante posibles negociaciones entre Washington y Teherán, y busca, en palabras del mandatario, generar un gesto inicial de buena voluntad.
A través de su red social Truth Social, Trump dirigió un mensaje directo a los líderes iraníes: “A los líderes iraníes, que pronto estarán en negociaciones con mis representantes: agradecería enormemente la liberación de estas mujeres. Estoy seguro de que se respetará el hecho de que lo hayan hecho. ¡Por favor, no les hagan daño! Sería un gran comienzo para nuestras negociaciones”.
La publicación del presidente estadounidense se basó en un mensaje difundido previamente por el activista proisraelí Eyal Yakoby, quien aseguró que el régimen iraní se estaría preparando para ejecutar a un grupo de ocho mujeres. Sin embargo, la identidad completa de todas ellas no ha podido ser verificada de forma independiente.
"To the Iranian leaders, who will soon be in negotiations with my representatives: I would greatly appreciate the release of these women. I am sure that they will respect the fact that you did so. Please do them no harm! Would be a great start to our negotiations!!!" – President… pic.twitter.com/pxU8xZFvAh
— The White House (@WhiteHouse) April 21, 2026
Entre los casos mencionados figura el de Bita Hemmati, detenida durante las protestas antigubernamentales registradas entre finales de 2025 y comienzos de 2026. También aparecen las imágenes Diana Taherabadi, de 16 años, y Mahboubeh Shabani, de 33, arrestadas en febrero por su presunta implicación en las movilizaciones. Asimismo, se incluye a Ensieh Nejati, activista kurda por los derechos de las mujeres, condenada a muerte a principios de 2025.
Organizaciones de derechos humanos han denunciado reiteradamente que el sistema judicial iraní recurre a procesos acelerados y con escasas garantías en casos relacionados con protestas contra el régimen. Según la Human Rights Activists News Agency (HRANA), más de 50.000 personas fueron detenidas durante las manifestaciones, basándose en una red de fuentes dentro del país.
El caso de Bita Hemmati
En este contexto, el caso de Bita Hemmati ha adquirido especial relevancia. De acuerdo con información difundida por grupos opositores y entidades de derechos humanos, fue condenada a muerte tras un juicio celebrado en un tribunal revolucionario en Teherán. En el mismo proceso también recibieron la pena capital su esposo, Mohammadreza Majidi Asl, y otros dos hombres vinculados. Además, se ordenó la confiscación de sus bienes.
Las autoridades iraníes sostienen que los acusados cometieron delitos graves, entre ellos el uso de armas y explosivos, ataques contra fuerzas de seguridad, destrucción de propiedad pública y colaboración con actores considerados hostiles al Estado. Estas acusaciones se enmarcan dentro de figuras legales como el “moharebeh”, que el sistema judicial interpreta como una forma de enfrentamiento contra el orden establecido.
No obstante, distintas organizaciones, como el Consejo Nacional de la Resistencia de Irán (NCRI) o HRANA, han cuestionado la validez de estos procesos. Denuncian la falta de garantías básicas, la rapidez de los juicios y la posible obtención de confesiones bajo presión. También han criticado la difusión de interrogatorios televisados, que consideran una vulneración de derechos fundamentales.
1.600 ejecuciones
Las detenciones están relacionadas con una oleada de protestas que comenzó en Teherán ante el deterioro de la situación económica, marcado por la inflación y la pérdida de valor de la moneda. Durante enero, las movilizaciones derivaron en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Informes recopilados por organizaciones independientes apuntan a miles de víctimas entre muertos y heridos, además de decenas de miles de arrestos. Al menos siete personas han sido ejecutadas ya por su supuesta vinculación con estas protestas. Según datos de organizaciones como Iran Human Rights (IHR) y Together Against the Death Penalty (ECPM), en 2025 se registraron al menos 1.600 ejecuciones, la cifra más alta en más de tres décadas.
En paralelo, la posible reapertura de un canal diplomático entre Estados Unidos e Irán sigue envuelta en incertidumbre. Aunque se preveía celebrar una segunda ronda de negociaciones en Islamabad, por el momento no existe confirmación oficial de que ninguna de las dos delegaciones vaya a acudir a la capital paquistaní.
A la espera de movimientos claros por parte de ambos gobiernos, el escenario sigue abierto y condicionado tanto por la evolución interna en Irán como por la voluntad política de avanzar hacia un diálogo efectivo.
