Tala tiene 10 años y no pide nada extraordinario. Quiere volver a su pueblo, dormir otra vez en su cama, regresar al colegio y reencontrarse con sus profesores y amigos. Ahora vive en un refugio colectivo tras haber sido desplazada del sur del Líbano. Su testimonio, recogido por Save the Children, resume la realidad de miles de niños y niñas que siguen atrapados en la violencia pese al alto el fuego temporal iniciado el 17 de abril.
La organización ha denunciado este 12 de mayo que, durante los primeros 25 días de esa tregua condicionada, más de cuatro menores han muerto o resultado heridos cada día de media en el país. Las cifras proceden del Ministerio de Sanidad del Líbano y apuntan a que 22 niños y niñas han fallecido y 89 han resultado heridos desde el comienzo del alto el fuego temporal.
Estos datos cuestionan el alcance real de la pausa en las hostilidades. Según Save the Children, desde la reanudación de la escalada de violencia en Líbano el 2 de marzo, casi 200 niños y niñas han muerto en ataques israelíes. En el conjunto de la población, el número de fallecidos ronda las 2.900 personas.
Mientras se preparan nuevas conversaciones de paz para esta semana, la situación sobre el terreno continúa marcada por el desplazamiento, la inseguridad y la falta de condiciones básicas. Más de un millón de personas han tenido que abandonar sus hogares por la violencia y por nuevas órdenes de desalojo. La cifra equivale aproximadamente a una de cada seis personas en el Líbano.

44.800 niños en refugios
Muchas familias se han instalado con parientes, en comunidades de acogida o en refugios colectivos. Sin embargo, esos espacios están cada vez más tensionados. Save the Children señala que el número de familias que viven en centros colectivos ha crecido un 5% desde el inicio del alto el fuego condicional. La organización relaciona este aumento con dos factores principales: las nuevas órdenes de desalojo emitidas por las fuerzas israelíes y la imposibilidad de regresar a hogares que ya no están en condiciones de ser habitados.
Algunas familias intentan volver y se encuentran con viviendas destruidas o tierras agrícolas dañadas. Sin casa y sin medios para retomar su vida cotidiana, terminan regresando a los refugios. En la actualidad, unas 125.000 personas permanecen en estos alojamientos colectivos. Entre ellas hay 44.800 niños y niñas.
Las condiciones en estos centros preocupan especialmente a las organizaciones humanitarias. Miles de menores llevan más de dos meses viviendo en espacios masificados, donde el acceso al agua, al saneamiento y a instalaciones de higiene resulta insuficiente. Save the Children advierte de informes sobre casos de sarna y de un aumento de la preocupación por la salud de la población desplazada.
El deterioro también se nota en la vida diaria de la infancia. Padres y madres han informado de cambios de comportamiento en sus hijos e hijas desde que viven en refugios. La pérdida de rutinas, la interrupción de la escuela y la incertidumbre constante se traducen, según los testimonios recogidos por la organización, en problemas para dormir y pérdida de apetito.

La educación es otro de los grandes daños colaterales. Muchos niños y niñas no pueden asistir a clase con normalidad porque algunas escuelas están siendo utilizadas como refugios. La alternativa de seguir las clases por internet tampoco siempre funciona: la electricidad limitada y la mala conectividad dificultan el aprendizaje a distancia.
“Solo quiero que termine la guerra para poder volver a mi pueblo y dormir en mi propia cama”, cuenta Tala. La niña dice que echa mucho de menos el colegio, a sus profesores y a sus amigos. También quiere volver a estudiar y jugar, actividades que para muchos menores desplazados han quedado interrumpidas por la emergencia.
Nora Ingdal, directora de Save the Children en el Líbano, ha criticado con dureza la situación. A su juicio, no puede hablarse de un verdadero alto el fuego para la infancia mientras siguen muriendo o resultando heridos más de cuatro niños y niñas al día. Ingdal sostiene que los ataques contra civiles no se han detenido, sino que continúan bajo otra denominación, y afirma que personal de la organización le ha trasladado que en algunas zonas los bombardeos aéreos parecen más intensos que nunca.
Save the Children reclama que las conversaciones previstas entre el Líbano e Israel sirvan para avanzar hacia un alto el fuego permanente y definitivo, sin violaciones. También pide a la comunidad internacional financiación flexible y sostenida para proteger a la infancia, apoyar a las familias desplazadas y permitir que puedan regresar a sus hogares y reconstruir sus vidas.

