Aumenta el malestar dentro de la familia socialista europea después de que la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, se alineara con su homóloga de ultraderecha, Giorgia Meloni, durante la crisis migratoria en Ceuta.
Tanto Javier López, vicepresidente del Parlamento Europeo y miembro del PSOE español, como Peppe Provenzano, responsable de Asuntos Exteriores del Partito Democratico italiano, han escrito a Stefan Löfven, presidente del Partido Socialista Europeo (PSE), y le han exigido que la crisis se debata en la próxima reunión de la organización.

Frederiksen forma parte de los socialistas europeos, pero según la misiva al presidente del PSE, se ha olvidado de la solidaridad europea, lo que resulta inaceptable para españoles e italianos. “La solidaridad europea no puede ser selectiva. Es inaceptable que, mientras otro socio europeo se enfrentaba a una presión excepcional, un miembro de nuestra propia familia política optara por alinearse, de manera coordinada, con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni”, se puede leer en la carta, a la que tuvo acceso Europa Press.
Le immagini arrivate da Ceuta hanno dimostrato ancora una volta quanto sia urgente una risposta europea all’immigrazione clandestina.
Per questo l’Italia ha promosso, insieme alla Danimarca, una lettera sottoscritta da 22 Stati membri dell’Unione europea, che chiede un’azione… pic.twitter.com/v8nmxzSYKn
— Giorgia Meloni (@GiorgiaMeloni) August 1, 2026
En cuanto a la suspensión del Tratado de Schengen con España, una medida inédita adoptada por Meloni, López y Provenzano califican la postura del Ejecutivo italiano de “puramente propagandística”, pues no existe libre circulación desde Ceuta hacia la Unión Europea. Asimismo, acusan a Frederiksen de adoptar lo que denominan el “marco de la derecha radical”, al presentar la migración como una emergencia permanente y contribuir a un clima políticamente oportunista de alarma y miedo.

López y Provenzano afirman que la cuestión más profunda es si se debe permitir que la extrema derecha defina los términos del debate migratorio en Europa, y si la respuesta a la presión sobre un Estado miembro debe consistir en cuestionar el acuerdo de Schengen y debilitar la solidaridad entre los socios de la UE, como hizo la primera ministra danesa.
La postura de Frederiksen quedó clara tras la llegada de decenas de miles de migrantes a Ceuta desde Marruecos. La “premier” danesa instó a la UE a considerar “todas las opciones” como respuesta a la crisis, incluida la suspensión de la cooperación de Schengen con España.
Su postura se vio reforzada por una carta conjunta con Meloni el 10 de agosto. Las dos líderes criticaron lo que denominaron inmigración descontrolada hacia Europa, vinculando la migración ilegal al aumento de la delincuencia y la violencia sexual, y pidiendo más deportaciones. También argumentaron que la inmigración ilegal estaba ejerciendo presión sobre los servicios públicos y minando la confianza de los ciudadanos.

Una posición que parece una nueva tendencia dentro de los todavía hoy considerados socialistas europeos y no “una discrepancia puntual sobre política migratoria”. Así, López y Provenzano aprovechan para señalar momentos anteriores en los que los socialdemócratas de la UE se mantuvieron unidos: la presión migratoria en Lampedusa (Italia), el uso de migrantes por parte de Bielorrusia contra los Estados vecinos y las amenazas del presidente de EE UU, Donald Trump, de anexionarse Groenlandia y contra la soberanía europea.
Ambos aprovechan para echar un capote al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Según los firmantes, España ha demostrado su “capacidad para gestionar una situación excepcionalmente compleja” al tiempo que protege la frontera exterior de la UE. Por lo que esperan, del resto de socios europeos, “especialmente” de los socialdemócratas, “responsabilidad, solidaridad y lealtad mutua”.
A pesar de que durante los días más tensos en Ceuta sus aliados internacionales no criticaron públicamente a Frederiksen por posicionarse junto a Meloni, tres semanas después, se agrava la crisis en el seno del PSE. Cabe recordar que sólo quedan cuatro países liderados por socialdemócratas en la UE: Malta, Lituania, Dinamarca y España.

