Elecciones

México: ¿preparados para una presidenta?

Las candidatas presidenciales de las dos fuerzas políticas del país -las coaliciones de derecha e izquierda respectivamente- se enfrentarán en las urnas el próximo 2 de junio

México

La candidata presidencial del oficialismo mexicano, Claudia Sheinbaum, saluda a simpatizantes en Ciudad de México Efe

Claudia Sheinbaum se plantó en Xochimilco, uno de los barrios con mayor presencia náhuatl en la capital mexicana, la ciudad que gobernó hasta que se fue a buscar la presidencia de la República; Xóchitl Gálvez, su rival, prefirió Amealco, una región otomí, la etnia paterna que ella lleva en la sangre. Ambas encabezaron actos públicos en busca del voto femenino del México más profundo.

Las dos recibieron de las manos de mujeres indígenas coloridas diademas de flores que colocaron en sus cabezas; bañaron sus cuerpos con copal e incienso; vibraron con el sonido de los caracoles; vistieron a la usanza ancestral con mantas y bordados y escucharon gritos que antes de esta contienda electoral parecían imposibles para el género: “Presidenta”, “presidenta”.

Las candidatas presidenciales de las dos fuerzas políticas del país -las coaliciones de derecha e izquierda respectivamente- se enfrentarán en las urnas el próximo 2 de junio en elecciones que anticipan por primera vez que una mujer será la jefa del Estado mexicano, según las encuestas que dejan atrás a Jorge Álvarez Máynez, del partido Movimiento Ciudadano.

La sociedad mexicana se activa

Por eso las clases empresariales, banqueras, políticas; activistas sociales, de derechos humanos y sindicales dan por hecho la feminización de la silla presidencial: lo reconocen públicamente a través de declaraciones de sus dirigentes, en comunicados de prensa, en los medios de comunicación…

“México está listo para una presidenta”, reconoció la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en un artículo editorial que dejó clara la postura de una las principales organizaciones empresariales del país cargado de dirigentes masculinos.

Resuelta la resistencia de género (al menos de manera coyuntural), no es casual que parte de las estrategias políticas de Gálvez y Sheinbaum se finquen en mujeres indígenas como un símbolo: han sido las más violentadas de las violentadas en un país cuya misoginia suelta alaridos en reclamo de atención.

Diez feminicidios al día

El Instituto Nacional de Estadística, Geografía (Inegi) reconoce que hay en promedio 10 feminicidios al día; que uno de cada dos hogares ha sido víctima del abandono paterno; que la brecha salarial ronda hasta el 50%; que ellas son seis de cada 10 personas sin educación y que el 70% de mujeres de 15 años o más ha sido víctima de violencia física, sexual, sicológica y económica, entre otros males.

Puestas las estadísticas sobre la mesa, la agenda feminista es inflexible para lograr cambios reales y no cosméticos. Las activistas no se conforman con discursos o simulaciones, como cuando los partidos políticos empujaron candidaturas de legisladoras para cumplir con la ley de cuotas de género y luego les pedían la renuncia para que dejaran las curules a sus suplentes varones.

“Hay que evitar que se rellenen espacios con mujeres a quienes no se les da el poder real, tanto en la toma de decisiones como en el manejo de los recursos”, dijo Yésica Sánchez, del colectivo feminista Consorcio Oaxaca.

Las propuestas

Con todos los desafíos a cuestas, México se encamina a ser parte del reducido 11% de los países que tiene jefas de Estado, según un análisis de ONU Mujeres en 2021. Esto es, 17 de 151 países, excluyendo los sistemas monárquicos. Esto significa un incremento mundial del 5,3% pero aún una etapa de ensayo y error.

México va a la vanguardia de esas expectativas de más de 67 millones de mexicanas, el 52% de la población.

¿Qué ofrecen las candidatas en este país?

Con personalidades tan disímiles, parecería que las promesas de Xóchitl Gálvez (Tepatepec, 1963), de la coalición opositora PRI-PAN-PRD, y Claudia Sheinbaum (CDMX, 1962), de la alianza oficialista encabezada por Morena, serían en igual proporción equidistantes, pero lo cierto es que ambas responden a las demandas centrales del género: igualdad, respeto y seguridad.

Debate en México

La candidata del frente opositor Fuerza y Corazón por México, Xóchitl Gálvez, saluda a su llegada a las instalaciones de los Estudios Churubusco para un debate este domingo, en la Ciudad de México

Incluso en temas tan polémicos como el aborto. Xóchitl Gálvez, como representante del ala conservadora, se lavó las manos en la polémica y dijo que respetaría la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que recientemente despenalizó la interrupción del embarazo.

Empresaria estridente sin miedo al ridículo, Gálvez no duda en usar cualquier recurso para llamar la atención: igual se disfraza de dinosaurio o a la usanza indígena; ordeña vacas, borda, cosecha fresas, maneja tractor o reta al presidente Andrés Manuel López Obrador en las puertas del Palacio Nacional.

“Quiero mujeres con agallas”, resume en sus propuestas que incluyen nombrar a una mujer como secretaria de las Fuerzas Armadas, un Sistema Nacional de Cuidados que atendería a los niños de madres trabajadoras; un subsidio para las más vulnerables; casas y becas para las mujeres indígenas.

Por otro lado, la discreta científica Claudia Sheinbaum -cuyo trabajo de doctorado en California estuvo nominado al premio Nobel- tiene a su favor la agenda feminista que encabezó como jefa de Gobierno de la CDMX, donde apoyó, entre otras cosas, la Ley Vicaria y la ley Olimpia.

Claudia Sheinbaum - Internacional

Claudia Sheinbaum sonríe con un sombrero típico mexicano (EFE)

La primera penaliza a quien manipulen a los hijos en contra de las mujeres y la segunda reconoce la violencia digital como un delito y sanciona la violación de la intimidad sexual.

Además propone extender el Programa SOS Mujeres de la CDMX que vincula número de emergencia 911 a casos de violencia; obligar la presencia de abogadas mujeres en los Ministerios Públicos; crear refugios para mujeres violentadas y sus hijos y la fundación de fiscalías especializadas en feminicidios.

Pero la teoría se ha recibido con cautela. “Lo importante es reflexionar en los cómos, cómo construir programas, propuestas y agendas”, advirtió Maïssa Hubert Chakour, subdirectora ejecutiva de EQUIS –Justicia para las Mujeres.

“El hecho de que llegue por primera vez una presidenta al país no necesariamente, garantiza el acceso a una agenda feminista”.