El precio de la gasolina se descontrola y ya supera los 2,20 euros en algunos sitios de España

El precio de la gasolina vuelve a subir en España y algunas estaciones ya superan los 2,20 euros por litro

Una gasolinera marca el combustible diésel por encima de los dos euros.
EFE/Luis Tejido

El precio de la gasolina vuelve a convertirse en una de las grandes preocupaciones de los conductores españoles en un momento de fuerte tensión sobre los carburantes. Lo que hace apenas unos días parecía una advertencia empieza a tomar forma en algunas estaciones de servicio, donde el litro ya rebasa cotas que parecían reservadas para momentos de máxima crisis energética.

El encarecimiento no afecta por igual a todo el país, pero sí deja una fotografía inquietante: repostar vuelve a ser, para muchos hogares y profesionales, un gasto cada vez más difícil de absorber.

Aunque la subida presenta diferencias según la provincia, la marca, el tipo de carburante y la ubicación concreta de cada gasolinera, el mensaje de fondo es claro. El precio de la gasolina y del gasóleo ha vuelto a tensionarse en España en un contexto internacional marcado por el encarecimiento del petróleo y por las incertidumbres geopolíticas de las últimas semanas.

Esa presión ya estaba siendo reflejada por medios económicos y generalistas a comienzos de marzo, mientras la Comisión Europea seguía actualizando sus boletines semanales de precios para todos los países de la UE.

Asturias pone rostro a una escalada que se extiende

El caso asturiano se ha convertido en uno de los mejores ejemplos para entender hasta dónde está llegando esta nueva sacudida del precio de la gasolina. En el Principado ya se han visto estaciones con cifras especialmente elevadas, hasta el punto de que algunas superan el umbral psicológico de los dos euros por litro y otras incluso rebasan la barrera de los 2,20 euros en el gasóleo, una línea que hasta hace poco se contemplaba como un escenario extremo.

El precio de la gasolina se descontrola y ya supera los 2,20 euros en algunos sitios de España
Dos personas repostan en una gasolinera en Ourense.
EFE // Brais Lorenzo

La escalada no se limita a un punto aislado. En el entorno asturiano, distintas informaciones recientes ya recogían carburantes claramente por encima de los dos euros por litro en varias zonas del norte. La Voz de Asturias informaba el 10 de marzo de que en A Mariña el gasóleo había alcanzado los 2,15 euros por litro, reflejando una tendencia alcista que no se circunscribe solo a una gasolinera concreta, sino que empieza a extenderse por varias áreas.

Ese comportamiento del mercado da fuerza a la percepción de que el precio de la gasolina se está moviendo en una franja de enorme volatilidad. Algunas estaciones siguen ofreciendo importes más contenidos, pero el mapa ya muestra una gran dispersión, con diferencias muy amplias entre municipios y operadores. Para el consumidor, eso significa que repostar puede costar varios euros más o menos en función de unos pocos kilómetros.

Transportistas y autónomos, los más golpeados

Si el aumento del precio de la gasolina afecta al conjunto de los conductores, su impacto es aún más duro sobre quienes dependen del vehículo para trabajar. Transportistas, repartidores, autónomos y pequeñas empresas ven cómo el carburante vuelve a presionar sus márgenes en un momento en el que muchos negocios todavía operan con rentabilidades ajustadas.

La preocupación no es nueva. En los últimos días, varios medios venían advirtiendo de que el gasóleo podía encarecerse de forma notable, con previsiones de nuevas subidas ligadas al contexto internacional. A comienzos de marzo, el conflicto en Oriente Próximo disparó la cotización del petróleo y el gasóleo subió alrededor de 12 céntimos por litro, mientras la gasolina también apuntaba al alza.

El precio de la gasolina se descontrola y ya supera los 2,20 euros en algunos sitios de España
Vista de una gasolinera donde han subido los precios tras el ataque a Irán.
EFE/Mariscal

Ese escenario reabre un debate ya conocido: hasta qué punto un nuevo repunte del precio de la gasolina y del diésel puede obligar a reactivar medidas de apoyo o de vigilancia. En 2022, cuando el combustible alcanzó niveles críticos por la guerra de Ucrania, el Gobierno aprobó bonificaciones temporales por litro. Ahora, sin un esquema similar sobre la mesa, la presión vuelve a trasladarse directamente al bolsillo del consumidor y de los profesionales.

La vigilancia sobre las gasolineras vuelve al centro del debate

Cada vez que el precio de la gasolina entra en una fase de fuerte encarecimiento, reaparece también la discusión sobre el comportamiento de las estaciones de servicio. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia mantiene desde hace años un seguimiento periódico del mercado de carburantes, precisamente para observar su evolución y detectar posibles desviaciones o anomalías en la formación de precios.

Ese seguimiento cobra ahora una relevancia especial. No solo porque haya estaciones especialmente caras, sino porque la diferencia entre unas y otras se amplía en momentos de tensión. En la práctica, el consumidor se enfrenta a un mercado muy fragmentado, en el que el precio de la gasolina puede variar de forma notable según la marca, el entorno urbano o rural, la proximidad a grandes vías y la competencia real en la zona.

El precio de la gasolina se descontrola y ya supera los 2,20 euros en algunos sitios de España
Una persona reposta en una gasolinera de Madrid.
EFE/ Maria Aguilella Pardo

La consecuencia inmediata es que buscar la gasolinera más barata vuelve a convertirse en una rutina casi obligatoria. El repostaje deja de ser un gesto automático para convertirse en una decisión estratégica. Quien no compare, paga más. Y quien necesita llenar el depósito varias veces por semana empieza a notar de forma muy clara el castigo acumulado.

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