Poner fin a un matrimonio de forma amistosa sigue siendo, dentro de las opciones legales disponibles, la vía más rápida y económica. Sin embargo, incluso en los casos más sencillos, el divorcio de mutuo acuerdo tiene un coste que en 2026 puede alcanzar hasta los 2.500 euros, dependiendo de diversos factores.
Aunque se le conoce como el “divorcio barato”, lo cierto es que la llamada “factura de la libertad” varía en función de la complejidad del caso, la existencia de hijos, el patrimonio común o los honorarios de los profesionales implicados.
¿Qué incluye el coste de un divorcio de mutuo acuerdo?
El proceso de divorcio amistoso implica la participación de varios actores jurídicos. En primer lugar, es necesario contar con un abogado, que redactará el convenio regulador, documento clave donde se establecen aspectos como la custodia de los hijos, el uso de la vivienda o las pensiones.
En muchos casos, ambos cónyuges pueden compartir el mismo abogado, lo que reduce considerablemente los gastos. A esto se suma la figura del procurador, encargado de representar a las partes ante el juzgado.
En términos generales, los honorarios de abogado y procurador suelen situarse entre 600 y 1.500 euros en los casos más sencillos, aunque pueden incrementarse si hay mayor complejidad.
El papel del notario y otras variables
Desde hace algunos años, existe la posibilidad de tramitar el divorcio ante notario, siempre que no haya hijos menores o dependientes. Esta opción agiliza el proceso y, en ocasiones, abarata costes.
Los honorarios notariales suelen oscilar entre 100 y 300 euros, a lo que habría que añadir el coste del asesoramiento legal previo. Aun así, esta vía no siempre es aplicable y depende de la situación familiar de la pareja.
Por otro lado, cuando existen bienes en común —como viviendas o cuentas compartidas—, la liquidación del régimen económico puede elevar significativamente la factura. En estos casos, pueden añadirse gastos de tasación, impuestos o incluso asesoramiento adicional.
Factores que encarecen el proceso
Aunque el divorcio de mutuo acuerdo parte de una base de entendimiento, no todos los casos son igual de simples. La presencia de hijos menores suele implicar una mayor elaboración del convenio regulador y, en ocasiones, la intervención del Ministerio Fiscal, lo que puede alargar el proceso.
Asimismo, si surgen discrepancias durante la negociación —aunque finalmente se alcance un acuerdo—, los honorarios profesionales pueden aumentar. También influye la reputación y experiencia del despacho contratado, ya que las tarifas varían notablemente entre ciudades y profesionales.
En grandes urbes como Madrid o Barcelona, los precios suelen situarse en la franja más alta, acercándose al límite de los 2.500 euros.
¿Es realmente la opción más económica?
Frente al divorcio contencioso, donde no existe acuerdo entre las partes, el mutuo acuerdo sigue siendo claramente más asequible. Un proceso judicial sin consenso puede superar fácilmente los 4.000 o 6.000 euros, además de prolongarse durante meses o incluso años.
Por ello, los expertos coinciden en que apostar por el diálogo no solo reduce el impacto emocional, sino también el económico. Alcanzar un pacto previo permite simplificar trámites y evitar conflictos innecesarios.
Una decisión personal con impacto económico
Divorciarse nunca es una decisión sencilla, pero conocer los costes asociados ayuda a planificar mejor el proceso. En 2026, separarse de forma amistosa en España sigue siendo relativamente accesible, aunque la cifra final dependerá de cada caso.
Lo que está claro es que, incluso en los escenarios más favorables, la libertad legal tiene un precio. Y este año, esa factura puede llegar a los 2.500 euros, recordando que cerrar una etapa también implica asumir un coste económico, además del personal.
