Una pasajera logra que la justicia embargue un avión de Ryanair por una compensación no abonada

El caso ocurrido en Austria reabre el debate sobre los derechos de los pasajeros aéreos en Europa tras una ejecución judicial contra un avión de Ryanair

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Un grupo de personas hace la facturación en un 'stand' de Ryanair.
EFE

Ryanair ha vuelto a quedar en el centro de la polémica en Europa por un caso tan insólito como revelador. Un tribunal austriaco ordenó una medida de embargo sobre un avión de la compañía en el aeropuerto de Linz después de que una pasajera denunciara que no había recibido la indemnización que le correspondía por un vuelo con un retraso de más de trece horas. La escena, poco habitual incluso en el conflictivo terreno de las reclamaciones aéreas, llevó a un agente judicial a subir a bordo de un Boeing 737 y colocar una notificación oficial de incautación en la cabina.

El episodio se produjo el pasado 9 de marzo y ha abierto un debate de fondo sobre la resistencia de algunas aerolíneas a cumplir sentencias firmes en materia de derechos del pasajero. Según la información publicada por varios medios europeos, el origen del conflicto se remonta a un vuelo entre Linz y Mallorca en 2024 que llegó con unas trece horas de retraso. La afectada, que tuvo que comprar billetes alternativos para llegar a destino, acudió a los tribunales tras no lograr que Ryanair asumiera la compensación completa, los intereses y los costes legales derivados del proceso.

Una deuda pequeña que acabó salpicando a un avión

La cantidad que motivó la ejecución judicial no era elevada para una aerolínea del tamaño de Ryanair: 890 euros entre compensación, intereses y gastos. Sin embargo, la falta de pago tras la resolución judicial llevó a la pasajera a solicitar medidas de ejecución. Fue entonces cuando las autoridades actuaron directamente sobre uno de los activos más visibles de la compañía: un Boeing 737 estacionado en Linz y listo para despegar rumbo a Londres.

Una pasajera logra que la justicia embargue un avión de Ryanair por una compensación no abonada
Aviones de la compañía irlandesa.
EFE/EPA/Olivier Hoslet

Según el relato recogido por The Guardian, el agente judicial trató primero de cobrar la cantidad en el momento, pero la tripulación no pudo abonarla porque los vuelos de Ryanair operan sin efectivo a bordo. Ante esa imposibilidad, se colocó una etiqueta de embargo en el interior de la aeronave, una fórmula que otorga al juzgado control legal sobre el bien mientras la deuda siga sin satisfacerse. El avión, no obstante, pudo continuar su operativa con normalidad bajo determinadas condiciones.

Ryanair lo niega, pero el caso ya ha estallado

La reacción de Ryanair no ha servido para rebajar el ruido. La compañía negó que alguno de sus aviones hubiera sido oficialmente embargado. Aunque evitó aclarar si la pegatina judicial había sido colocada o si la deuda ya se había pagado posteriormente. Esa respuesta, deliberadamente medida, ha alimentado todavía más la discusión pública sobre qué ocurrió exactamente en Linz.

En realidad, el matiz jurídico es importante. Algunas informaciones subrayan que una orden de incautación o una notificación de embargo no implica necesariamente que el avión quede retirado de circulación de forma inmediata. Lo que sí supone es una restricción judicial sobre el bien y la apertura de un escenario extremo: si la deuda no se salda, el activo puede acabar en un procedimiento de subasta pública. En la práctica, este tipo de situaciones suele resolverse antes de llegar tan lejos, pero el simple hecho de que se active esa vía ya es una señal muy poco habitual.

El fondo del asunto: los derechos de los pasajeros en Europa

Más allá del impacto visual del caso, el episodio vuelve a poner el foco sobre los derechos de los pasajeros aéreos en la Unión Europea. La normativa comunitaria establece que, cuando un viajero llega a su destino con tres horas o más de retraso y no concurren circunstancias extraordinarias, puede tener derecho a una compensación económica. En vuelos de hasta 1.500 kilómetros, esa compensación puede alcanzar los 250 euros. Además de otros gastos que puedan derivarse según el caso concreto.

Una pasajera logra que la justicia embargue un avión de Ryanair por una compensación no abonada
Avión de Ryanair.
Europa Press

Eso explica por qué la reclamación contra Ryanair no se limitaba al precio del billete original. La pasajera afectada sostenía que, además del retraso masivo, tuvo que asumir el coste de un trayecto alternativo para poder llegar a Mallorca. El tribunal le dio la razón y ordenó el pago. Lo excepcional no fue, por tanto, la sentencia, sino la necesidad de forzar su cumplimiento a pie de pista.

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