¿Tiene derecho Amanda Knox a protagonizar un espectáculo cómico en Escocia con el trasfondo del asesinato de Meredith Kercher? Es el intenso debate de estos días que ha devuelto a Knox a la palestra. Para quién no les suenen estos nombres, ambas son las protagonistas de uno de los homicidios más celébres de este milenio. Fue un crimen que dejó de ser un suceso local para pasar a un grave asunto diplomático que movilizó a Reino Unido, Italia y Estados Unidos. El asesinato de una joven sacudió a estos tres países durante años, en los que la opinión pública buscó a sus propios culpables y dictó sentencia.
Era la primera vez que algo tan atroz le pasaba a una estudiante de Erasmus o, al menos, trascendía. La británica Meredith Kercher fue asesinada la noche del 1 de noviembre de 2007 en Perugia, Italia, donde estaba de intercambio. Con tan sólo 21 años y toda una vida por delante, la joven fue hallada en el suelo de su habitación. Pero la actuación de la Policía local convirtió el caso en un auténtico caos en el que todos los que conocieron a Kercher parecían culpables de un sangriento asesinato.

Tanto las autoridades italianas como los medios de comunicación británicos centraron sus sospechas en su compañera de casa, la estadounidense Amanda Knox. Durante meses, lo supimos todo sobre ella. Sus antiguas relaciones, sus gustos, hobbies… En Estados Unidos, la postura era otra, la de una víctima, injustamente inculpada. La Justicia italiana la llegó a condenar a 28 años de cárcel por el asesinato de Kercher. Knox estuvo en la cárcel, pasó cuatro años en prisión preventiva y hasta 2011 no quedó en libertad y pudo volver a Estados Unidos. Pero el proceso judicial continuó en una espiral sinfín. En 2015 fue absuelta. En 2019, volvió a Italia para escuchar la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que condenó a Italia a indemnizarla con 18.000 euros porque se violaron sus derechos durante los interrogatorios policiales. Después, en 2024, Knox volvió a ser condenada. En un primer momento, la joven acusó a su jefe Patrick Lumumba del asesinato. Lumumba pasó 14 días en la cárcel. La Justicia italiana la condenó a tres años de cárcel por las calumnias en contra de un hombre inocente, una pena que no tuvo que cumplir por los años que ya estuvo ella en prisión preventiva.

Tras años de ríos de tinta, el verano pasado llegó el turno de que Amanda Knox tuviera su propia serie. De la mano de Disney+, todo el mundo pudo revisitar la versión de la estadounidense en “Amanda Knox: una historia retorcida”. Cabe destacar que la propia protagonista es una de las productoras ejecutivas de la miniserie.
Pues bien, tras todo este contexto para los lectores más jóvenes o desmemoriados, este verano Amanda Knox ha vuelto al ser el foco de una enorme polémica. Desde este viernes y hasta el 17 de agosto, cada noche, a las 20:15, la estadounidense protagonizará una obra de teatro como parte del festival Fringe de Edimburgo. Según la descripción de la propia organización, la obra versa sobre Knox adentrándose en la cuarentena. “Compagina la maternidad y, por fin, se decide a enfadarse de verdad por todo ese asunto de la encarcelación injusta. Sobre todo cuando la mitad del mundo le dice que lo supere, mientras que la otra mitad sigue creyendo que es culpable. ¿Cómo demonios se lo explicará todo a su hija, que ahora le pide que le cuente la historia de “Mamá se va a Italia”? ¿Y podrá protegerla de, bueno, de todo, sabiendo que su propia madre no pudo protegerla por mucho que lo intentara?”.

La obra de Knox en Escocia ha indignado a muchos en Reino Unido que no han olvidado el caso y directamente han pedido al festival que suspenda la obra de la estadounidense y lo consideran una falta de respeto a la memoria de la víctima. El hecho de que haya escrito una obra cómica con el asesinato de la joven de fondo no ha gustado entre los allegados de la asesinada británica. Entre ellos está la hermana de Meredith Kercher, Stephanie. En declaraciones a la BBC, su hermana ha urgido a Knox a que “piense en la familia de aquí, que piense en sus amigos y que se ponga en nuestro lugar si le hubiera pasado esto a su hermana, porque sé que también tienes una hermana”. Para Stephanie Kercher no se trata de un debate sobre los límites de la libertad de expresión, “dado que esto está relacionado con un caso concreto y con una persona concreta, creo que ahí es donde radica mi preocupación, porque ¿a quién más le va a brindar esta oportunidad?”, ahondó su hermana.
“A Meredith no le parecerían en absoluto que estos temas tuvieran ningún valor cómico”, aseveró, rechazando las declaraciones de Knox sobre que a su hermana la obra le parecería graciosa. “El dolor de nuestra familia es inmenso. No puedo explicaros cuánto dolor ha sufrido nuestra familia, y además, estamos hablando de este dolor dos décadas después”, insistió Stephanie Kercher.

La propia Knox, en sus redes sociales, ha emitido una declaración criticando la nueva ola de odio contra ella. “‘Cartwheel’ es un espectáculo sobre la maternidad, sobre criar a una hija en un mundo injusto y peligroso para las mujeres, y sobre lo que cuesta ser el tipo de madre que le cuenta la verdad al respecto”, reconoce Knox.
“Ni el autor de esta petición ni nadie que la haya firmado ha visto ‘Cartwheel’. La petición contiene muchas suposiciones falsas y tergiversa por completo el espectáculo”. Es más, según Knox, su obra “rinde homenaje a la memoria de Meredith Kercher y denuncia la violencia que se ejerció contra ella y contra mí”. Así, para la estadounidense se trata de una “petición para cancelar un espectáculo que nadie ha visto, basada en acusaciones falsas destinadas a avergonzar y difamar a una mujer agraviada para silenciarla, no es un argumento en contra de Cartwheel. Es una descripción bastante precisa de lo que trata Cartwheel y de por qué merece existir“, reflexiona Knox.
“Y el Fringe de Edimburgo es el lugar perfecto para un espectáculo como este”, concluye. Desde la muerte de Meredith Kercher, además de la serie y la obra de teatro, Knox ha escrito dos libros autobiográficos. Casada y con dos hijos, vive en el Estado de Washington.

