Liderazgo femenino

¿Sería el mundo menos violento si estuviera gobernado por mujeres?

En la actualidad, sólo una treintena de países tiene una mujer a los mandos. Con más de 59 conflictos activos en el mundo -la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial-, el planeta parece cada vez menos capaz de construir acuerdos duraderos

Guerra
¿Habría guerras si mandaran las mujeres?
KiloyCuarto

¿Sería el mundo menos violento si estuviera gobernado por mujeres? Hoy, con más de medio centenar de conflictos activos y con el temor a una escalada global por el conflicto en Irán, la hipótesis vuelve a cobrar fuerza.

Basta observar quién se sienta en las mesas donde se deciden la guerra y la paz. En las negociaciones indirectas entre Hamás e Israel, en los contactos entre Rusia y Estados Unidos, en las conversaciones entre Moscú y Kyiv, o en los canales diplomáticos que había con Irán en Ginebra u Omán, las mujeres brillaron por su ausencia.

La tercera ronda de negociaciones sobre Ucrania con mediación de EE UU
EFE

En la actualidad, sólo una treintena de países tiene una mujer a los mandos. Con más de 59 conflictos activos en el mundo -la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial según el Índice Global de Paz 2025-, el planeta parece cada vez menos capaz de construir acuerdos duraderos.

Sin mujeres en las negociaciones

La escasez de negociadoras resulta aún más llamativa si se tiene en cuenta que las mujeres suelen ser quienes más sufren las consecuencias de la guerra. Según datos recogidos por la ONG Manos Unidas, los conflictos multiplican por cuatro los asesinatos de mujeres y niñas y aumentan en un 87% la violencia sexual contra ellas.

China
Masoud Pezeshkian y Vladimir Putin
Efe

“Existen más de 59 conflictos activos, y la cifra, desgraciadamente, no deja de aumentar. En la mayoría de ellos, las mujeres y las niñas son unas de las primeras víctimas”, explica Fidele Podga, coordinador de estudios y documentación de la organización. “Sufren desplazamientos forzosos, pérdida de familiares, destrucción de hogares y falta de acceso a educación, empleo y servicios de salud”.

Y sin embargo, cuando llega el momento de negociar el principio o el final de la guerra, ellas no están. La participación femenina en las negociaciones aumenta un 20% la probabilidad de que un acuerdo de paz sobreviva al menos dos años y un 35% de que dure quince años o más.

Cuando los líderes son hombres

Lo cierto es que la política internacional sigue dominada por una cultura de poder que durante siglos ha sido fundamentalmente masculina. “El liderazgo se ha asociado durante mucho tiempo con los hombres porque, hasta hace muy poco, las mujeres estaban excluidas de los niveles más altos de la vida empresarial y política“, explica a Artículo14 la doctora Jessica Trisko Darden, profesora adjunta de Ciencias Políticas en la Virginia Commonwealth University y directora de la Iniciativa de Política Exterior y Seguridad en el Instituto de Investigación Global de William & Mary.

Sin mujeres
Yamandú Orsi, Luiz Inácio Lula da Silva, Gabriel Boric, Pedro Sánchez y Gustavo Petro
Efe

Según la experta, esa asociación histórica también ha moldeado el estilo con el que se toman las decisiones en momentos de crisis. “El liderazgo masculino se basa normalmente en la autoridad y la confrontación directa. Esta asociación proviene del liderazgo militar, que se organiza en torno al principio de ‘mando y control'”, asevera Trisko Darden. “En la práctica, esto se traduce en obediencia a la jerarquía, acción decisiva en lugar de deliberaciones prolongadas y un enfoque en los resultados (el qué) más que en el proceso (el cómo)”.

En este contexto, la política internacional actual tiende a parecerse más a una confrontación que a una negociación. Incluso cuando ellas alcanzan posiciones de poder, a menudo se adaptan a ese mismo lenguaje político. “Cuando las mujeres acceden a puestos de alta dirección, suelen adoptar personalidades más masculinas. Un ejemplo de ello son los trajes pantalón de Hillary Clinton y sus posiciones militares más belicistas como secretaria de Estado”, recuerda la experta.

¿Se podría haber evitado el conflicto en Irán si estuviéramos liderados por mujeres?

En Irán, Israel y el resto de países de la región sus líderes son hombres. En Irán, la desigualdad es notoria, remarca Trisko Darden. “En la historia de la República Islámica de Irán, solo dos mujeres han ocupado cargos ministeriales y menos del 5% del Parlamento iraní suele estar compuesto por mujeres. Todas las instituciones religiosas poderosas del país son exclusivamente masculinas”, manifiesta. Ese contexto hace que incluso cuando las potencias occidentales negocian en la región, la presencia femenina sea limitada. “Dado esto, y el contexto de Omán como país anfitrión, habría sido imposible para Estados Unidos contar con representantes femeninas que participaran de forma destacada en las negociaciones. Esto es un reflejo del continuo equilibrio de poder entre géneros en Oriente Medio”, contextualiza Trisko Darden.

Putin
Muñecas tradicionales rusas de madera que representan a Vladimir Putin y a Donald Trump
Efe

El problema no aparece solo en el origen de los conflictos, sino también en su escalada. “Una vez que ha comenzado una guerra, el liderazgo dominado por hombres puede hacer que las guerras sean más propensas a escalar si no hay personas dentro del sistema que hagan preguntas difíciles y se opongan a la toma rápida de decisiones”, señala Trisko Darden.

Las nuevas (viejas) masculinidades

La retórica política contemporánea refleja bien esa cultura masculina. El actual secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, ha defendido públicamente un retorno a la “warrior ethos”, el ethos del guerrero.

En sus intervenciones públicas habla con frecuencia de “muerte”, “destrucción”, “violencia de la acción” y utiliza metáforas deportivas (de fútbol americano) para describir la confrontación militar. La experta ha analizado su rueda de prensa sobre los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. Hegseth indicó que Washington estaba “jugando a por todas” y que los líderes iraníes “no saben qué jugadas hacer”. Así, Hegseth se inclina por la idea de que el poder da la razón al argumentar que “les estamos golpeando mientras están caídos, que es exactamente como debe ser”, explica la experta. Ese tipo de discurso refuerza la idea de que el poder se mide en términos de fuerza.

Marco Rubio y Pete Hegseth

Según la ONU, al ritmo actual, la igualdad de género en los puestos de poder más altos en el mundo no se alcanzará hasta dentro de 130 años. ¿Será entonces cuando por fin se eviten las guerras?

¿Ha empezado alguna mujer una guerra?

Al preguntarle a Trisko Darden si además de la primera mujer primera ministra británica alguna otra líder comenzó un conflicto bélico, la experta recuerda que “aunque Margaret Thatcher tiene el honor de ser la única mujer líder de un gobierno que ha iniciado una guerra, otras mujeres líderes han supervisado importantes operaciones militares”. Añade que Indira Gandhi intervino en la guerra de liberación de Bangladesh en 1971, que terminó con la independencia del país. Golda Meir dirigió la respuesta israelí durante la guerra del Yom Kippur en 1973. Y la primera ministra turca Tansu Çiller autorizó operaciones militares en el norte de Irak y modernizó las Fuerzas Armadas de Turquía.

Y aunque ellas no lo hayan decidido, la participación femenina en esta última guerra ya es una realidad. Trisko Darden pone sobre la mesa que una de las primeras víctimas estadounidenses de la operación “Furia Épica” ha sido la sargento Nicole M. Amor, de 39 años, que llevaba sirviendo desde 2005 y tenía dos hijos. Más de 70 pilotos y navegantes de combate mujeres sirven en la Fuerza Aérea israelí, mientras que Estados Unidos cuenta con alrededor de 115 pilotos de caza y bombarderos femeninas. Por lo que la experta advierte que “es probable, que si las bajas militares aumentan significativamente, haya mujeres militares entre los fallecidos”.

Las mujeres ya combaten, mueren y participan en los ejércitos modernos, pero siguen prácticamente excluidas de los espacios de poder donde se decide cuándo empieza y cuándo termina una guerra.