Donald Trump no viaja solo a China. Le acompaña una delegación empresarial de altísimo nivel con el objetivo de recomponer las relaciones comerciales entre Washington y Pekín en un contexto marcado por tensiones arancelarias, disputas tecnológicas y el impacto de la crisis energética global. La comitiva empresarial reúne a más de una quincena de altos directivos de grandes corporaciones estadounidenses de sectores muy variados como la tecnología, la banca, la industria aeroespacial, los pagos digitales y las materias primas. Y solo dos mujeres forman parte del grupo.
Entre los ejecutivos figuran Elon Musk, fundador y consejero delegado de Tesla y SpaceX, además de propietario de X; Tim Cook, máximo ejecutivo de Apple; Larry Fink, presidente y CEO de BlackRock, la mayor gestora de activos del mundo; y Stephen Schwarzman, cofundador y máximo responsable de Blackstone, uno de los gigantes globales del capital riesgo.
También aparecen David Solomon, presidente ejecutivo de Goldman Sachs; Jane Fraser, primera mujer en dirigir Citigroup; Kelly Ortberg, al frente del fabricante aeronáutico Boeing; y Larry Culp, responsable de GE Aerospace. Entre los invitados también figuran Cristiano Amon, consejero delegado de Qualcomm; Michael Miebach, presidente ejecutivo de Mastercard; Ryan McInerney, máximo responsable de Visa; y Brian Sikes, director ejecutivo de Cargill, uno de los mayores grupos agroalimentarios del mundo.
Completan la delegación Jim Anderson, responsable de Coherent; Jacob Thaysen, al frente de Illumina, especializada en secuenciación genética; Chuck Robbins, consejero delegado de Cisco; Sanjay Mehrotra, director ejecutivo de Micron; Jensen Huang, fundador y CEO de Nividia; y Dina Powell McCormick, presidenta de Meta.
Retos
El objetivo de la visita es reactivar el diálogo económico, explorar acuerdos comerciales en sectores sensibles como los semiconductores y la inteligencia artificial, y tratar de reducir la tensión acumulada entre ambas potencias. Además, la delegación busca abrir la puerta a posibles grandes contratos industriales y reforzar la presencia de las empresas estadounidenses en el mercado chino en un momento de elevada incertidumbre global.
Un viaje trascendental muy descompensado en términos de género. De todos los ejecutivos seleccionados, únicamente dos son mujeres: Jane Fraser, directora ejecutiva de Citigroup, y Dina Powell McCormick, presidenta de Meta. Una proporción que vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la escasez de mujeres en los espacios de mayor poder económico global.
Quién es quién

Jane Fraser es una de las figuras más relevantes de la banca mundial. Como consejera delegada de Citigroup, se convirtió en la primera mujer en liderar uno de los grandes bancos de Wall Street y hoy es una de las ejecutivas más influyentes del sistema financiero internacional. Su presencia en la delegación refuerza el peso del sector bancario en las relaciones entre Washington y Pekín, especialmente en un momento marcado por la volatilidad de los mercados y las tensiones comerciales.
Dina Powell McCormick representa otro de los perfiles más influyentes en la conexión entre tecnología, finanzas y política exterior estadounidense. Con más de 25 años de experiencia en banca global, trabajó durante 16 años en Goldman Sachs. También fue asesora adjunta de Seguridad Nacional durante la primera administración de Donald Trump. Desde enero de 2026 ocupa el cargo de presidenta de Meta, en pleno impulso de la inteligencia artificial.
Sectores masculinizados
La baja representación femenina no es un caso aislado en este tipo de misiones empresariales de alto nivel, pero sí resulta especialmente visible en un viaje de tanta relevancia mediática. El resto de integrantes procede de sectores tradicionalmente masculinizados como la tecnología, las finanzas, la aviación o la industria pesada. Este desequilibrio evidencia el camino que queda por recorrer en las grandes corporaciones estadounidenses, donde las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en los puestos de máxima responsabilidad.

Su presencia en China será clave para facilitar acuerdos en un momento de elevada incertidumbre global. No es un hecho anecdótico que solo dos mujeres formen parte de esta comitiva empresarial. Es una evidencia más de que las desigualdades de género siguen presentes en los niveles más altos de la economía y la toma de decisiones globales.
