Aunque hace menos de 24 horas el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, veía “muy cerca” un acuerdo con Irán, ahora parece que las posibilidades de alcanzarlo están algo más lejos. Después de más de dos meses de conflicto, una ronda de negociaciones frustrada y una segunda recién estrenada, Donald Trump ha puesto en alerta a sus generales para realizar “un asalto total a gran escala contra Irán” si, al final, no se materializa un acuerdo.
Ni las bombas ni tampoco las consecuencias económicas han sido suficientes para el rival, que de momento sigue resistiendo a las amenazas de Donald Trump y le ha devuelto el mismo envite que ha lanzado el presidente estadounidense. La República Islámica ya ha advertido a Trump de que no ataque y le recomiendan no cometer “ningún error de cálculo” ya que mantienen “el dedo en el gatillo”.
Los ataques, que habían sido paralizados por Trump por la petición que recibió Washington de los países del Golfo, han vuelto ahora a empañar las conversaciones entre ambas administraciones y la posibilidad real de llegar a un acuerdo. Para Sonia Andolz, experta en Relaciones Internacionales, el resumen es que “Trump es cada vez menos creíble”.

A diferencia de las democracias (incluida la estadounidense), las dictaduras “ni rinden cuentas ni tienen una oposición que desgaste su estrategia”, recuerda Andolz sobre un conflicto que parece haber dado alas al régimen. “Nada unirá más a la población iraní que aguantar contra Estados Unidos”.
La escalada ya ha llegado a tal punto que, en una plaza céntrica de Teherán, un miembro de la guardia Revolucionaria ha impartido una clase espontánea de maniobras a civiles sobre cómo cargar y descargar una kalasnikov en el caso de que tengan que utilizarla contra Estados Unidos e Israel.
A pesar del optimismo de Donald Trump y sus reiteradas amenazas, la experta considera que un ataque como del que ha advertido Washington sería “un error descomunal”. Y sobre la fecha en la que lleguemos a ver un acuerdo duradero, visto lo visto, Andolz prefiere no pillarse los dedos. “Como todo con Trump, el acuerdo podría ser mañana o el año que viene”, sentencia.

Sobre el futuro del conflicto
– Trump lleva semanas fijando plazos y echándose atrás. ¿Está utilizando la amenaza militar como herramienta de presión negociadora o hay un riesgo real de escalada bélica a gran escala?
– Trump es cada vez menos creíble. Su viaje a Pekín, los problemas nacionales en Emiratos Árabes Unidos, sus vaivenes con la UE sin efectos directos reales… cada vez tiene menos credibilidad. La escalada siempre es posible pero parece menos probable.
Sobre la resistencia iraní
– Irán ha perdido líderes, tiene la economía paralizada y aun así no cede. ¿Qué explica esa resistencia? ¿Es ideológica, estratégica o hay factores internos que impiden cualquier concesión?
– Los regímenes autoritarios no rinden cuentas ni tienen una oposición que desgaste su estrategia ni su gestión. El régimen mantiene el control y la aparente relajación del control social en las calles hace más difícil un levantamiento masivo. Con eso, Teherán se puede permitir sostener el pulso. Nada unirá más a la población iraní que aguantar contra Estados Unidos.

Sobre el acuerdo
– Trump ha ordenado a sus generales prepararse para un “asalto total a gran escala”. ¿Es factible militarmente un nuevo ataque de gran envergadura sobre el corazón de Teherán como el que detonó el conflicto? ¿Estamos lejos de ver un acuerdo?
– Un gran asalto terrestre sería un error descomunal. Cabe esperar que el Pentágono y los jefes militares lo impidan porque Estados Unidos sólo perdería. El viaje de Trump a Pekín también le debe haber mostrado que no tendría el apoyo de China en esto. Como todo con Trump, el acuerdo podría ser mañana o el año que viene.
Sobre las líneas rojas
– Las propuestas iraníes incluyen retirada de tropas estadounidenses y compensaciones por daños de guerra. ¿Son exigencias negociables o una línea roja que hace prácticamente imposible un acuerdo con la administración Trump?
– Las propuestas son pragmáticas y es el lenguaje económico y empresarial que habla Trump. Si finalmente Estados Unidos las acepta, se encargará de ponerles narrativa de contrato empresarial beneficioso para su país.

Sobre el papel de Europa
– Europa observa desde fuera mientras el Estrecho de Ormuz sigue en tensión. ¿Tiene la UE algún papel posible en esta negociación o está completamente excluida del tablero?
– Europa debería estar liderando una mediación y acercándose a China como un actor, no como 27. Desgraciadamente, no estamos en ese escenario. Aunque los cambios en Polonia y la posición respecto a Palestina e Irán han recosido y revitalizado un poco las relaciones europeas, mientras Alemania siga teniendo posición contraria será difícil volver a hablar con una sola voz.

