El derribo de un helicóptero Apache estadounidense por las fuerzas iraníes ha hecho tambalear todo el tablero en Oriente Medio. El ataque, que se produjo en el Estrecho de Ormuz, ha sido la gota que colma el vaso para la Casa Blanca, que desde este martes ha recrudecido sus ataques en la región y ha dado por muertas las pocas vías de diálogo que desde hace un mes se mantenían encalladas.
Al ataque de los ayatolás la Casa Blanca ha respondido atacando más de 20 objetivos en la costa sur del país. Todos los puntos, explican desde el Departamento de Guerra de Estados Unidos, han sido objetivos estratégicos, como varias torres de agua potable en la región desértica de Sirik. El objetivo de Trump es lanzar un mensaje de fuerza sin cruzar la línea de un ataque total: tensar la cuerda hasta la asfixia sin llegar a romperla.
Irán, que continúa devolviendo los golpes al enemigo, también ha respondido lanzando ataques contra bases estadounidenses en algunos países del golfo como Baréin, Kuwait y Jordania. Un patrón que se repite desde el inicio del conflicto y que consolida la Guerra del Golfo como un enfrentamiento de desgaste, librado en varios escenarios y con el Estrecho de Ormuz como epicentro de la disputa.
A todo ello se suma la situación en el Líbano, donde el frágil acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hezbolá sigue sin consolidarse, y donde cada nuevo ataque israelí amenaza con dinamitar los pocos avances diplomáticos que Washington ha logrado articular en las últimas semanas. Un conflicto dentro del conflicto que complica aún más cualquier salida negociada.
Para Sonia Andolz, politóloga y analista especializada en seguridad internacional y conflictos armados, lo que ocurre en el Líbano es “aún más flagrante por lo que supone en cuanto a la soberanía libanesa y el derecho internacional territorial”. Una lectura que se extiende al conjunto del conflicto: el incentivo para negociar existe, aclara Andolz, pero “las partes pueden decidir parar las negociaciones durante un periodo para ganar posición”. Estrategia, en definitiva, antes que diplomacia.

Sobre el estado real de la guerra
-¿El derribo del Apache y la respuesta de EE UU atacando más de 20 objetivos cierra definitivamente la vía diplomática o ambas partes siguen teniendo incentivos para negociar?
–Una guerra de gran alcance no interesa a nadie, así que sigue habiendo incentivos para que la negociación continúe. Eso no significa que las partes quieran verlo, y pueden decidir parar las negociaciones durante un periodo para ganar posición de cara a futuras rondas de negociación. Es una estrategia habitual.
Sobre el papel de China o la Unión Europea
-¿A cuánto estamos de que China o la UE medien activamente en el conflicto?
-Si China está mediando o decide hacerlo será de forma discreta. China ha optado por un rol muy pragmático como potencia internacional. No necesita inmiscuirse de forma abierta en conflictos de terceros si puede mantener sus relaciones (ya sean diplomáticas, políticas, económicas o solo comerciales) bilateralmente. El interés chino en la resolución del conflicto es porque la estabilidad favorece el comercio mundial y, por ende, el interés de Pekín.

Sobre la cúpula de poder iraní
-Se ha hablado mucho sobre la nueva cúpula iraní, pero, ¿quién toma realmente las decisiones en Irán y cómo afecta eso a su capacidad de negociar?
-No conocemos suficientemente los miembros del régimen iraní ni sus perfiles. Aunque es cierto que sigue pareciendo muy homogéneo y autocrático. La capacidad de negociar depende de los enviados, sí, pero también de la autoridad que tengan y eso es difícil de valorar por el momento.
Sobre Líbano
-El acuerdo de alto el fuego en Líbano sigue sin consolidarse. ¿Puede Hezbolá sobrevivir políticamente a un acuerdo que implique su retirada del sur del país?
-Hizbulá tiene su razón de ser en el sur de Líbano y frontera con Israel. Una retirada obligada hacia el norte pondrá en peor situación aún al Gobierno libanés. Lo que está ocurriendo en Líbano es aún más flagrante por lo que supone en cuanto a la soberanía libanesa y el derecho internacional territorial

