El presidente estadounidense, Donald Trump, ha retomado este sábado el ultimátum que lanzó hace una semana al Gobierno iraní instándole a reabrir el estrecho de Ormuz. “Recordad cuando di a Irán diez días para pactar un acuerdo o abrir el estrecho de Ormuz. El tiempo se acaba: quedan 48 horas para que el infierno caiga sobre ellos. La gloria será para DIOS!”, ha asegurado en un mensaje publicado en su plataforma Truth Social.
La amenaza del presidente de Estados Unidos ocurre al término de una semana en la que Irán ha descartado pactar un alto el fuego provisional con Estados Unidos aunque sus autoridades han matizado que estarían dispuestas a negociar un final “definitivo y duradero”, en palabras este sábado de su ministro de Exteriores, Abbas Araqchi.
Tal como publica este sábado Esther Sanz Sieteiglesias en Artículo14, Trump se ve arrastrado a una guerra que está resultando más difícil de controlar a pesar de sus mensajes triunfalistas y sus objetivos cumplidos. Tras cinco semanas de conflicto con Irán, no hay un desenlace claro, ni una vía diplomática visible, y cada vez hay más indicios de que la situación se está saliendo del alcance inicial establecido por Washington. Este viernes, Teherán ha rechazado públicamente una propuesta estadounidense de alto el fuego temporal. Los ayatolás insisten en un cese permanente de las hostilidades y en indemnizaciones. La confianza entre ambas partes es nula, según las autoridades iraníes.
Mientras tanto, el coste militar, político y financiero de la guerra va en aumento. Trump ha solicitado un presupuesto récord de 1,5 billones de dólares para el Pentágono, lo que supone un aumento del 42%. La petición ha tenido lugar el mismo día en que un caza estadounidense F-15E fue derribado sobre el sur de Irán. Un miembro de la tripulación ha sido rescatado por las fuerzas estadounidenses y se encuentra con vida. El segundo sigue desaparecido y las operaciones de búsqueda continúan.
Irán ofrece recompensas
Según informa la prensa estadounidense este tipo de caza suele ser pilotado por dos personas: un piloto y un oficial de sistemas de armas. Mientras uno de ellos está a salvo, el otro podría seguir dentro de territorio iraní. Es más, los medios estatales del régimen de los ayatolás han ofrecido una recompensa y han instado a los civiles a buscar y entregar a cualquier superviviente. Un gobernador provincial lo cuantificó: diez mil millones de tumanes, unos 76.000 dólares, por el “piloto estadounidense criminal”. Washington debe hallarle antes.

Las operaciones de rescate de este tipo, en lo profundo de territorio disputado, contra un adversario estatal, se encuentran entre las misiones más complejas que puede emprender el Ejército estadounidense. El hecho de que ya se haya rescatado a uno de los tripulantes sugiere una operación de alto riesgo y ejecutada con precisión. Según informa la CNN, Israel ha pospuesto los ataques previstos contra Irán para no interferir en los esfuerzos de búsqueda y rescate de Estados Unidos.
Segunda aeronave
Para complicar aún más las cosas, se produjo casi simultáneamente un segundo incidente con una aeronave estadounidense. Un avión de ataque A-10 Warthog se estrelló cerca del estrecho de Ormuz, y su único piloto fue rescatado sano y salvo. Las autoridades han dado pocos detalles, entre ellos si el accidente estuvo relacionado con el combate. La proximidad temporal con el derribo del F-15E aumenta la sensación de tensión operativa en una región donde Irán ha demostrado su capacidad para disputar el espacio aéreo e imponer costes.
